La ministra de Defensa, Margarita Robles, saluda a la General de Brigada Médico del Cuerpo Militar de Sanidad Elvira Pelet Pascual

La ministra de Defensa, Margarita Robles, saluda a la General de Brigada Médico del Cuerpo Militar de Sanidad Elvira Pelet PascualMinisterio de Defensa

Fuerzas Armadas  El Gómez Ulla culmina con éxito la crisis del hantavirus tras movilizar a 270 profesionales

El Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla ha cerrado con éxito una compleja operación sanitaria tras la gestión de la alerta provocada por el brote de hantavirus detectado entre pasajeros del crucero MV Hondius. Un total de 270 profesionales militares y civiles participaron en un dispositivo multidisciplinar que permitió atender a 14 ciudadanos españoles sometidos a cuarentena y tratar a los dos casos confirmados de la enfermedad.

La ministra de Defensa, Margarita Robles, visitó el centro sanitario madrileño para agradecer personalmente el trabajo desarrollado por la sanidad militar, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Unidad Médica de Aeroevacuación (UMAER) y el Ejército del Aire y del Espacio durante toda la crisis sanitaria.

La ministra Robles agradece el trabajo realizado por los participantes en el dispositivo del hantavirus en el Hospital Central de la Defensa 'Gómez Ulla'

La ministra Robles agradece el trabajo realizado por los participantes en el dispositivo del hantavirus en el Hospital Central de la Defensa 'Gómez Ulla'Ministerio de Defensa

Durante su intervención, Robles destacó que las Fuerzas Armadas volvieron a demostrar su capacidad de respuesta ante situaciones excepcionales. La ministra afirmó que militares y sanitarios habían estado «sobradamente a la altura de cualquier circunstancia por desconocida o complicada que pueda resultar» y subrayó que el Hospital Gómez Ulla constituye una referencia nacional en el tratamiento de enfermedades infecciosas de alta peligrosidad.

La operación sanitaria comenzó tras la detección de posibles contagios de hantavirus entre pasajeros españoles del buque de expedición MV Hondius. De los 14 ciudadanos que permanecieron en observación y cuarentena en las instalaciones militares, únicamente dos desarrollaron la enfermedad y requirieron ingreso en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel del hospital. El último paciente recibió el alta el pasado 16 de junio, mientras que cuatro días después las autoridades sanitarias dieron oficialmente por concluida la alerta relacionada con este brote.

Un centro estratégico y de referencia

La actuación ha vuelto a poner de manifiesto el papel estratégico del Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla dentro del sistema sanitario español. Su Unidad de Aislamiento de Alto Nivel está considerada una de las más avanzadas de España para la gestión de enfermedades infecciosas altamente transmisibles y agentes biológicos de especial peligrosidad.

La ministra Robles, acompañada por los principales responsables del Gómez Ulla

La ministra Robles, acompañada por los principales responsables del Gómez UllaMinisterio de Defensa

El dispositivo desplegado reunió a médicos, enfermeros, microbiólogos, especialistas en enfermedades infecciosas, técnicos de laboratorio, personal de administración y profesionales de apoyo logístico. La coordinación entre todas estas capacidades permitió garantizar la vigilancia permanente de los pacientes, la aplicación de estrictos protocolos de bioseguridad y la continuidad asistencial durante toda la emergencia.

La ministra de Defensa destacó especialmente la dimensión humana de la operación y agradeció la «profesionalidad y humanidad incuestionables» demostradas por los equipos sanitarios. Según explicó, el éxito de la misión no solo se midió por la eficacia médica, sino también por la atención prestada a personas que afrontaban una situación especialmente compleja y cargada de incertidumbre.

El director del hospital, el general de brigada Francisco Javier Areta, calificó la situación como una crisis compleja marcada por una elevada sensibilidad mediática. No obstante, destacó el alto nivel de preparación y especialización de los profesionales implicados, informa Efe.

El director del hospital Gómez Ulla, el general de brigada Francisco Javier Areta

El director del hospital Gómez Ulla, el general de brigada Francisco Javier AretaMinisterio de Defensa

Areta subrayó dos hitos especialmente relevantes durante esta emergencia. Por una parte, la atención simultánea a dos pacientes afectados por hantavirus en la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel. Por otra, la posterior coincidencia en esas instalaciones de un paciente con hantavirus y otro afectado por fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, trasladado desde Castilla y León el 13 de junio. Esta circunstancia obligó a extremar las medidas de bioseguridad y confirmó la capacidad del hospital para gestionar de forma simultánea distintas amenazas biológicas de alto riesgo.

La general Elvira Pelet, durante un momento del acto

La general Elvira Pelet, durante un momento del actoMinisterio de Defensa

El director recordó además que la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel ha sido activada en siete ocasiones durante los últimos cinco años, una cifra que demuestra la importancia de esta infraestructura para la seguridad sanitaria nacional. Según explicó, estas intervenciones evidencian que la sanidad militar dispone de los procedimientos, recursos y personal necesarios para responder con rapidez, seguridad y eficacia ante situaciones de elevada complejidad.

La presión mediática, desafío añadido

El jefe de la Unidad de Aislamiento de Alto Nivel, el teniente coronel médico Francisco Javier Membrillo de Novale, reconoció que la gestión clínica estuvo acompañada de una intensa presión informativa debido al interés generado por el caso.

El oficial señaló que la toma de decisiones médicas resulta especialmente exigente cuando existe una gran atención pública sobre cada paso del proceso asistencial. En ese sentido, destacó el comportamiento ejemplar de todos los profesionales implicados, que mantuvieron en todo momento los estándares de seguridad y calidad asistencial exigidos para este tipo de emergencias.

Un activo clave de la sanidad militar

La gestión del brote de hantavirus ha servido para poner nuevamente en valor las capacidades de la sanidad militar española, una estructura que constituye un elemento esencial de la seguridad nacional. Además de su función de apoyo a las operaciones militares, dispone de medios especializados para intervenir ante crisis biológicas, emergencias sanitarias y situaciones de riesgo epidemiológico.

La experiencia acumulada durante la pandemia de COVID-19 y en anteriores episodios relacionados con enfermedades infecciosas ha permitido consolidar procedimientos y capacidades que hoy convierten al Gómez Ulla en uno de los centros de referencia para la respuesta frente a amenazas biológicas emergentes.

La finalización de la alerta sanitaria sin nuevos contagios y con la recuperación de los pacientes ingresados supone, según trasladó la ministra de Defensa, la confirmación de una «misión cumplida» que vuelve a evidenciar el valor estratégico de la sanidad militar española y de sus profesionales para afrontar escenarios de crisis cada vez más complejos.

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