Nube de hongo sobre Hiroshima y Nagasaki producida por la bomba atómica
Historia, desarrollo y diferencias de las dos bombas atómicas
Las bombas no terminaron con la explosión, sino que sus efectos continuaron durante años en forma de radiación, provocando enfermedades, cáncer y consecuencias en generaciones futuras
Las dos bombas atómicas lanzadas sobre Japón en agosto de 1945 fueron muy distintas en diseño, funcionamiento y potencia.
La bomba de Hiroshima, Little Boy, era una bomba de uranio (U-235) con un mecanismo de «tipo cañón», que consistía en disparar una pieza de uranio contra otra para provocar la reacción nuclear. Se trataba de un diseño relativamente simple, pero muy poco eficiente. Tenía un peso aproximado de 4.400 kg, una longitud de unos tres metros y una potencia equivalente a unos 15 kilotones de TNT. Fue lanzada el 6 de agosto de 1945 y destruyó gran parte de Hiroshima. Murieron entre 70.000 y 80.000 personas de inmediato, y muchas más posteriormente a causa de la radiación.
La bomba de Nagasaki, Fat Man, era una bomba de plutonio (Pu-239) con un mecanismo de implosión, que utiliza explosivos convencionales coordinados alrededor del núcleo para comprimir el plutonio. Se trataba de un diseño mucho más complejo, pero más eficiente y potente. Sus características principales incluían un peso aproximado de 4.600 kg, una forma más redondeada –de ahí su nombre– y una potencia de entre 20 y 25 kilotones de TNT. Fue lanzada el 9 de agosto de 1945 y provocó una destrucción masiva en Nagasaki, donde murieron entre 40.000 y 75.000 personas inicialmente. Nagasaki era además el verdadero centro del catolicismo en Japón, con la catedral de Urakami, la mayor iglesia católica de Asia en aquel momento, que quedó completamente devastada por la explosión.
Las bombas no terminaron con la explosión, sino que sus efectos continuaron durante años en forma de radiación, provocando enfermedades, cáncer y consecuencias en generaciones futuras. Los supervivientes son conocidos como hibakusha.
El desarrollo de la bomba atómica no fue casual, sino el resultado de un proyecto científico y militar altamente organizado llamado Proyecto Manhattan. En el contexto de la Segunda Guerra Mundial, a finales de los años 30 y principios de los 40, muchos científicos temían que la Alemania nazi estuviera intentando desarrollar armas nucleares. En 1939, Albert Einstein y el físico Leo Szilárd enviaron una carta al presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, alertando de este peligro, lo que fue el detonante para iniciar el Proyecto Manhattan en 1942, un programa secreto bajo la dirección del general Leslie Groves y de J. Robert Oppenheimer.
El general Groves y Oppenheimer inspeccionan el sitio cero de la prueba Trinity
El objetivo fue construir la primera bomba atómica antes que Alemania o Japón. El proyecto fue gigantesco, con más de 130.000 personas involucradas, un coste aproximado de 2.000 millones de dólares de la época e instalaciones repartidas en distintos lugares: Los Álamos (Nuevo México), donde se diseñaba la bomba; Oak Ridge (Tennessee), dedicado al enriquecimiento de uranio; y Hanford (Washington), donde se producía plutonio.
El primer ensayo nuclear se produjo el 16 de julio de 1945 en el desierto de Nuevo México, en la llamada Prueba Trinity, que fue la primera explosión nuclear de la historia.
El equipo era internacional, aunque dirigido por Estados Unidos. Estaba formado por científicos estadounidenses de nacimiento y naturalizados como J. Robert Oppenheimer, Enrico Fermi (naturalizado estadounidense. quien previamente había sido miembro del partido fascista italiano que abandonó por las leyes raciales); Richard Feynman, así como científicos alemanes que habían huido del nazismo como Hans Bethe, Klaus Fuchs y Edward Teller (húngaro, pero formado en Europa central), además de húngaros como Leo Szilárd y John von Neumann, y británicos como James Chadwick (descubridor del neutrón). Muchos de estos científicos eran refugiados que escaparon del nazismo, lo que influyó directamente en que trabajaran para Estados Unidos.
La cuestión de si se puede separar la ciencia de sus consecuencias estuvo muy presente: algunos científicos del proyecto lamentaron después haber participado, mientras que otros consideraban que era necesario para terminar la guerra con Japón.
A partir de ese momento, la Unión Soviética desarrolló su propia bomba atómica, la RDS-1, conocida como First Lightning y apodada por Estados Unidos como Joe-1. Fue probada el 29 de agosto de 1949 en Semipalátinsk (actual Kazajistán), con una potencia aproximada de 22 kilotones, similar a la de Nagasaki.
Posteriormente, Reino Unido desarrolló su bomba en 1952, Francia en 1960 y la República Popular China en 1964, en plena Guerra Fría. A continuación, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel, entre otros, fueron incorporándose al grupo de potencias nucleares. Además, el arma nuclear dejó de ser únicamente arrojada desde aviones, ya que los misiles supusieron los primeros vectores de lanzamiento, tanto fijos como móviles, desde plataformas terrestres o submarinas.
Cuando Alfred Nobel inventó la dinamita pensó que era un explosivo tan terrible que acabaría con las guerras; la doctrina de la destrucción mutua asegurada pareció poder impedirlas después. Por desgracia, todos se equivocaron.