Casas do Remo en Rianxo (La Coruña)

Casas do Remo en Rianxo (La Coruña)Olaia

La vida en tres metros: así son las casas de remo en Galicia

En Viveiro y Rianxo es donde se conserva el mayor número de este tipo de edificaciones

En las costas gallegas se encuentra un patrimonio arquitectónico único que narra la historia y las costumbres de sus gentes: las casas de remo.

Estas viviendas, típicas de localidades como Rianxo y Viveiro, destacan por su estrechez, ya que no superan los tres metros de ancho, y por haber sido testigos silenciosos de la vida marinera durante siglos.

Originalmente diseñadas para responder a las necesidades de los pescadores, estas casas han evolucionado con el tiempo, manteniendo su esencia mientras se adaptan a los nuevos tiempos.

Un ejemplo de arquitectura funcional

En el pasado, las casas de remo eran el núcleo de la vida marinera. Construidas con un ancho que apenas alcanzaba los tres metros, la longitud de los remos utilizados en las embarcaciones, de ahí su nombre, estas viviendas eran completamente funcionales. Su diseño compacto permitía almacenar los remos, las redes y, en ocasiones, hasta pequeñas embarcaciones.

Además, estas casas estaban estratégicamente situadas cerca del mar para facilitar el acceso de los pescadores a sus herramientas de trabajo.

Dos casas remo en la Plaziña, en Rianxo

Dos casas remo en la Plaziña, en RianxoOlaia

Originalmente, las casas de remos eran pequeñas y constaban de una sola planta. La vida de sus habitantes transcurría mayoritariamente en el mar o en espacios públicos, como las lonjas o los muelles. Sin embargo, con el paso del tiempo y la necesidad de aprovechar mejor el espacio, comenzaron a ampliarse en altura.

Cómo se vivía en este tipo de casas

La vida en las casas de remo estaba condicionada por su estrechez, pero también por el ingenio de sus moradores.

Los pescadores diseñaban las casas 'a medida', literalmente, tomando como referencia la longitud de sus remos, lo que dio lugar a fachadas uniformes y perfectamente adaptadas a las condiciones del entorno.

En las casas do remo no había un espacio destinado a un recibidor ni algo similar, ya que cada centímetro estaba aprovechado al máximo ya que solían tener una profundidad de entre 10 y 12 metros, por lo que no era extraño que, al entrar, se accediese directamente a la cocina.

Sin embargo, en ellas vivían familias numerosas, a menudo con hasta 8 hijos, que compartían estos espacios reducidos.

Cuando estas viviendas se comenzaron a ampliar verticalmente, es decir hacia arriba, la planta baja solía destinarse a la cocina y la sala de estar, mientras que los pisos superiores albergaban los dormitorios.

El renacer de estas viviendas

Hoy en día, las casas de remo están experimentando un renacimiento gracias a iniciativas de rehabilitación.

En localidades como Rianxo, donde todavía se conservan viviendas de este tipo, estas antiguas casas marineras se han transformado en residencias de diseño moderno. A través de reformas que aumentan su altura y optimizan el uso del espacio.

Por su parte, en Viveiro, más de 100 casas do remo han sido documentadas y, en muchos casos, restauradas. Estas iniciativas buscan no solo preservar un estilo arquitectónico único, sino también rendir homenaje al espíritu comunitario que definió a sus antiguos habitantes.

Pasear por las villas marineras de Galicia, como Rianxo o Viveiro, entre otras, es adentrarse en un museo vivo donde las casas de remo cuentan historias de humildad, ingenio y vida comunitaria.

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