Vaso de leche

Vaso de lecheGetty Images

El postre típico de Lugo que triunfa este otoño: el sabor 'enxebre' de Galicia que podrá llegar al resto de España

La comunidad gallega celebra uno de sus emblemáticos rituales alrededor de un fruto seco protagonista indiscutible en esta estación

El otoño llega a Galicia con uno de sus rituales más esperados: el magosto. En torno al fuego, entre risas y canciones, las castañas se convierten en protagonistas absolutas de una de las celebraciones más arraigadas en la cultura gallega.

Este fruto seco, que durante generaciones fue un alimento básico en el mundo rural, ha pasado de ser un símbolo de los días fríos a convertirse también en ingrediente estrella en la restauración y en innovaciones gastronómicas que sorprenden cada año.

Galicia conserva en sus cocinas uno de los postres más entrañables del otoño, especialmente en la provincia de Lugo. Un dulce sencillo, humilde y de sabor profundo que resume la esencia del magosto y la calidez de los fogones de aldea.

El sabor lucense que endulza el otoño

Pocas recetas representan tan bien la identidad gastronómica de Lugo como las castañas con leche. Este postre, que durante generaciones ha acompañado desayunos y meriendas en los meses más fríos, combina dos ingredientes que hablan del paisaje gallego: el fruto del castaño y la leche de vaca de las aldeas.

De textura cremosa y aroma reconfortante, las castañas con leche son un ejemplo de cómo lo sencillo puede convertirse en exquisito. Su preparación no requiere complicaciones, pero sí paciencia y cariño.

Primero se escaldan las castañas, se pelan con cuidado y se cuecen lentamente en leche aromatizada con canela y piel de limón o naranja. Algunos hogares lucenses le añaden miel, anís o incluso un toque de hinojo, dependiendo de las costumbres familiares.

Este postre se sirve caliente o templado y tiene un punto nostálgico que conecta con la memoria de los pueblos. En muchas casas se sigue preparando en torno al magosto, cuando las castañas recién recogidas se convierten en la base de una merienda compartida junto al fuego.

Castañas gallegas para toda España

Entre el 1 de octubre y el 11 de noviembre, festividad de San Martiño, los pueblos celebran fiestas en honor a la castaña, el producto estrella del otoño.

Y este año, Correos ha querido que nadie se quede sin ellas. La empresa pública ha lanzado un servicio especial para enviar castañas a cualquier punto de la Península, disponible hasta el 30 de noviembre. Esta campaña está operativa en 22 concellos gallegos de Lugo, Ourense y Pontevedra, incluyendo lugares como Becerreá, Sarria, O Barco de Valdeorras, Ribadavia o Silleda, entre otros.

El envío cuenta con precio reducido y seguro incluido, y se recomienda que las castañas estén bien secas para garantizar su conservación. Además, las admisiones se realizan de lunes a jueves para asegurar que lleguen en perfecto estado. El destinatario recibe notificaciones por SMS o correo electrónico, y el cliente puede elegir el punto de entrega.

Una iniciativa que permite compartir un pedazo de Galicia con familiares y amigos, incluso desde la distancia. Porque, como dicen muchos, el otoño sabe mejor si huele a magosto.

La fuera de lo auténticamente rural

En los últimos años, Galicia ha experimentado un renacer de lo enxebre, esa reivindicación de los sabores de siempre con un toque contemporáneo. La gastronomía gallega mira al pasado para reinterpretar sus tradiciones, y el caso de las castañas es un ejemplo claro.

Restaurantes de toda la comunidad han incorporado este fruto a platos de carne, cremas, panes y postres modernos. Incluso en el ámbito industrial, empresas gallegas están explorando nuevas fórmulas para llevar el sabor del magosto a la mesa diaria.

La búsqueda de sabores auténticos, sostenibles y ligados al territorio está marcando tendencia, y productos como las castañas con leche ganan protagonismo por su autenticidad. Porque lo enxebre no solo alimenta el cuerpo, sino también la identidad gallega.

En una época en la que la gastronomía se globaliza y las modas cambian con rapidez, las castañas con leche resisten el paso del tiempo. Su sencillez las hace universales, pero su historia las mantiene profundamente gallegas.

Quizá por eso, cuando el aire se enfría y las hojas cubren las calles, muchos lucenses siguen preparando este postre como un gesto de cariño, como una forma de mantener viva una tradición que huele a hogar. Y aunque hoy se sirva en restaurantes o se reinterprete en versiones modernas, sigue conservando lo que la hace especial: ese sabor humilde y auténtico que solo puede nacer de una tierra como Galicia.

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