Lugar de Galicia donde nace el viento y la lluvia
Así es el lugar de Galicia donde nacen el viento y la lluvia: el enclave que menos horas de sol recibe al año
Galicia presenta una geografía y un clima muy variados. La región cuenta con valles con poca luz en invierno, sierras que destacan sobre el paisaje y zonas costeras con alta incidencia solar. En la montaña lucense se encuentran algunos de los espacios más singulares de la comunidad.
En el extremo norte de la provincia de Lugo se encuentra un espacio natural caracterizado por su clima húmedo y ventoso, con frecuentes nieblas que moldean el paisaje. Esta zona, considerada una de las más valiosas desde el punto de vista ambiental en Galicia, es también el lugar de la comunidad que registra menos horas de sol al año.
Sierra donde nace el viento y la lluvia
La sierra que protagoniza este fenómeno climático es la Sierra do Xistral, que se dibuja como una larga barrera entre la costa cantábrica y los grandes llanos de A Terra Chá. Sus cumbres, aunque no superan los 1.100 metros, son suficientes para frenar las masas de aire húmedo que llegan del mar.
Esta colisión provoca un efecto inmediato: las nubes quedan retenidas en las laderas, descargan precipitaciones continuas y la niebla cubre el paisaje durante buena parte del año.
Este peculiar funcionamiento explica por qué este enclave recibe la menor cantidad de horas de sol de Galicia. Además, el viento sopla con gran intensidad, con rachas que han alcanzado los 140 kilómetros por hora, lo que lo ha convertido en un punto estratégico para la energía eólica, con numerosos parques distribuidos a lo largo de la cordillera.
La montaña forma parte de la Reserva de la Biosfera Terras do Miño, la más extensa de Galicia, un territorio donde el agua es el elemento que da forma al paisaje.
En esta cordillera, que se extiende por 22.964 hectáreas, nace buena parte del sistema fluvial del norte lucense: de sus laderas descienden ríos que desembocan en el Cantábrico, como el Masma, el Ouro, el Sor o el Landro y otros que, como el Eume, acaban entregando sus aguas al Atlántico.
Un paisaje moldeado por el agua
La combinación de lluvia, niebla y temperaturas moderadas ha dado origen a un paisaje singularísimo. Las turberas, conocidas localmente como barreiras, se extienden por zonas encharcadas donde aún hoy pastan caballos en libertad.
La sierra es un importante refugio de biodiversidad en Galicia. En sus espacios naturales se pueden observar diversas especies de aves, entre ellas la alondra común, el bisbita alpino, el escribano montesino, la collalba gris, el buitre leonado y, de forma ocasional, el buitre negro.
El lugar de Galicia en donde nace la lluvia y el viento
Además, la zona alberga poblaciones significativas de mamíferos salvajes, como el lobo. El ciervo también habita la sierra y, entre septiembre y noviembre, durante la época de celo, es posible escuchar su característico sonido gutural conocido como la berrea.
Sin embargo, la dureza del clima ha influido en el poblamiento de la zona. Las aldeas son pocas, pequeñas y muy separadas entre sí, situadas normalmente en valles protegidos. Muchas han perdido habitantes con los años, pero conservan la huella de un pasado vinculado a la ganadería extensiva.
El área abarca municipios como Abadín, Mondoñedo, Muras, O Valadouro, Ourol, Vilalba, Xermade, Viveiro, Xove, Cervo, Alfoz y As Pontes. En algunos de estos ayuntamientos se han llevado a cabo iniciativas singulares, como las ayudas energéticas impulsadas por Muras para que los vecinos reduzcan su factura eléctrica gracias al uso del viento como recurso estratégico.
Además de su riqueza natural, la sierra está rodeada de lugares con un fuerte componente histórico y legendario como es el caso de la capilla de Santa Filomena do Cadramón, la pena abaladoira, el dolmen de Santo Tomé o el círculo lítico del Prado das Chantas.
Pese a su dureza, este rincón del norte lucense alberga uno de los ecosistemas más singulares del noroeste peninsular, con un importante valor ambiental.