Puerta de la casa de Rosario Porto

Puerta de la casa de Rosario PortoEl Debate

Desalojado por orden judicial al okupa que vivía en el chalé de Teo en el que mataron a Asunta

El chalé se ha convertido en los últimos años en un punto de atracción para curiosos y generadores de contenido que acuden para fotografiarse en el exterior

La Guardia Civil y la Policía Local de Teo han ejecutado este miércoles un desahucio en el conocido chalé de Montouto, en Teo, el mismo inmueble en el que Rosario Porto y Alfonso Basterra asesinaron a su hija Asunta en septiembre de 2013.

El operativo se llevó a cabo por orden de un juzgado de Santiago, tras más de un año de ocupación ilegal por parte de un hombre que ya había sido desalojado anteriormente y que volvió a acceder a la vivienda.

El desalojo empezó sobre las 12:30 horas y concluyó poco antes de las 14:00 horas. El hombre que habitaba en la vivienda colaboró y que el desalojo se produjo «con normalidad y sin incidentes».

En la intervención también participaron efectivos del Servicio Municipal de Emergencias, que se hicieron cargo de varios perros que se encontraban en la finca.

Una vivienda muy deteriorada

El desahucio se produjo en presencia de la actual propietaria de la vivienda.

El chalé, situado en una finca de 10.000 metros cuadrados con piscina, pista de tenis y dependencias auxiliares, fue durante décadas la residencia de descanso de la familia Porto. Tras la muerte de los padres de Rosario, ella heredó la propiedad.

Aunque en su día llegó a estar valorado en torno a un millón de euros, los expertos sitúan hoy el precio del inmueble en apenas 150.000 euros. El deterioro sufrido por años de abandono, okupaciones recurrentes e incluso un incendio, unido al estigma de ser el escenario de uno de los crímenes más mediáticos de Galicia, han hundido su valor de mercado.

El chalé se ha convertido en los últimos años en un punto de atracción para curiosos que acuden para fotografiarse en el exterior. Los vecinos de Cacheiras han denunciado en varias ocasiones la presencia de personas que graban vídeos para redes sociales aprovechando la notoriedad del caso, una situación que incrementa la incomodidad en el entorno y dificulta aún más la venta de la vivienda.

La propietaria actual pretende vender el inmueble, pero la presencia constante de intrusos y el impacto social del crimen han dificultado cualquier operación. Por ello, tras el nuevo desalojo, su intención es reforzar la seguridad del chalé con una alarma que permita frenar futuras okupaciones y avanzar por fin en la salida del que fue uno de los símbolos del caso Asunta.

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