Personas caminan por la calle con paraguas en Madrid

El refrán gallego que antes pocos entendían y ahora toda España comprendeEuropa Press

El refrán gallego que hasta hoy España no entendía

Para quienes no han crecido en Galicia, entender esta expresión puede resultar desconcertante

España atraviesa un invierno marcado por un tren de borrascas que parece no tener fin. Desde las costas del Cantábrico hasta el sur de Andalucía, los cielos parecen encadenar un desfile constante de nubes grises, lluvias persistentes y vientos que no dan respiro. Esta sucesión de temporales provoca cancelaciones, retrasos y un goteo constante de quejas entre la población, acostumbrada a ver la lluvia como un obstáculo.

Aunque la lluvia forma parte del paisaje habitual de Galicia y no cae todos los días, como muchos creen, la sucesión de jornadas grises y precipitaciones casi ininterrumpidas empieza a pasar factura. Con todo, su percepción sobre este fenómeno meteorológico es diferente. En Galicia, el paraguas se ha convertido en un complemento natural del estilismo diario porque la vida continúa con normalidad, porque en esta comunidad la lluvia no paraliza, acompaña. Esta convivencia constante con el clima ha moldeado un carácter pragmático, paciente y resiliente.

Un origen más allá del clima

De esta íntima relación con la lluvia nace un refrán que, a simple vista, podría interpretarse como una mera observación meteorológica: «Se chove, que chova», que traducido literalmente significa «si llueve, que llueva». Sin embargo, este dicho popular es mucho más que una referencia al tiempo. Es, en realidad, toda una declaración de actitud ante la vida que no es otra que la de aceptar lo inevitable, asumir lo que viene y seguir adelante sin lamentos innecesarios.

En Galicia, esta expresión funciona como un recordatorio de que hay que aceptar aquello que no se puede controlar y mantener la calma frente a las dificultades. No implica resignación, derrota ni indiferencia, sino una serenidad consciente ante lo que escapa a nuestra voluntad.

Los gallegos crecen entendiendo que la lluvia es solo una circunstancia más del día a día, como el frío en invierno o el calor en verano. Aprenden que basta con adaptarse, coger el paraguas y continuar. Por eso, la expresión resume la manera práctica y tranquila de afrontar las cosas. No se trata de dramatizar el tiempo, sino de integrarlo con naturalidad, como parte de una rutina en la que, llueva o luzca el sol, la vida sigue su curso.

Símbolo de resilencia y pragmatismo

Las expresiones populares cuando conectan con una forma de ser compartida, acaban dando el salto a otros ámbitos, desde la cultura hasta la comunicación comercial, para terminar convertidas en símbolo, refuerzo de una identidad y a un sentimiento de pertenencia.

En este sentido, «Se chove, que chova» ha ido más allá del lenguaje cotidiano para convertirse en un referente de la cultura popular e incluso de la publicidad. Un ejemplo claro es la campaña de los supermercados Gadis, que retomó esta frase como símbolo del orgullo gallego y de su particular forma de afrontar la vida con naturalidad y pragmatismo.

Para quienes no han crecido en Galicia, comprender esta expresión puede resultar desconcertante, pero aunque los cielos grises y la lluvia parezcan interminables, siempre hay claros, y conviene recordar que el sol termina por salir.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas