Galicia, pionera en la prevención del suicidio juvenil con un programa sueco que reduce los intentos a la mitad
Avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), YAM es un programa que emplea debates y juegos de rol en las aulas para que sean los propios alumnos quienes hablen de salud mental
Galicia es la segunda comunidad con mayor tasa de suicidios en España con un índice de 12,28 muertes por cada 100.000 habitantes, una cifra que solo supera Asturias (12,54) y que prácticamente dobla la media de los territorios con menores registros del país.
Por este motivo, la Xunta de Galicia implantó en el curso 2023-2024 entre los adolescentes un programa pionero sueco. YAM, que deriva de las siglas de Juventud Consciente de la Salud Mental en inglés, fue desarrollado por el Instituto Karolinska de Estocolmo con un porcentaje de efectividad de reducción del 50 % los intentos de suicidio y la ideación suicida grave, según un ensayo clínico realizado en la Unión Europea.
Avalado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), este programa ya habrá alcanzado a más de 15.000 alumnos de 3º de la ESO de centros públicos, concertados y privados cuando finalice el actual curso escolar.
Como explica a EFE la subdirectora de Atención a la Salud Mental del Sergas, Almudena Díaz, se trata de un método diferente. «No consiste en una charla académica reglada, que va una persona y echa un rollo, sino que el éxito de este programa es que se trata de una formación colaborativa», cuenta.
Clima de confianza
El programa es impartido por instructores formados por el Instituto Karolinska de Estocolmo, que moderan las dinámicas en el aula sin presencia de profesores u otro personal del centro para fomentar un clima de confianza entre los alumnos y que se expresen con libertad.
«El instructor nunca juzga, solo escucha y a veces pregunta para fomentar la reflexión», señala Díaz, que resume la dinámica en «lo que pasa en el YAM, se queda en el YAM». Si se detecta alguna situación grave se comunica al centro, para lo que existe un ayudante que permanece atento a las reacciones de los alumnos.
Durante cinco sesiones, los adolescentes debaten sobre qué es la salud mental, se les plantean dilemas con escenarios inventados que podrían ocurrir en su día a día, participan en juegos de rol con situaciones de estrés y crisis -en este punto se introduce la ideación suicida- y reciben recursos donde acudir en caso de necesidad y para mejorar su bienestar emocional.
Estas dinámicas permiten crear vínculos nuevos y conocer facetas de los compañeros que desconocían en una etapa de la vida que supone una «montaña rusa emocional»: «Una cosa es lo que muestras, lo que quieres subir a las redes, y otra cosa es cómo estás», recuerda Díaz.
Además, destaca que se realice en las propias aulas en vez de «desplazar» los problemas del bienestar emocional a los centros asistenciales.
Cofinanciado con fondos europeos
Para poder hacer frente a la implementación de YAM, a la Xunta de Galicia se le ocurrió presentarlo como un proyecto de innovación social para conseguir apoyo del Fondo Social Europeo (FSE), que financia el 95 % del plan con una aportación de 2 millones de euros.
El pasado marzo, esta iniciativa gallega logró el primer premio de Innovación Social en el VI Foro FSE, celebrado en Bilbao. La subdirectora de Salud Mental asegura que muchas comunidades autónomas se han interesado por la experiencia en Galicia y cómo la han planteado para acceder a fondos europeos.
Por ahora, YAM cuenta con financiación hasta el curso 2027-2028, cuando esperan haber pasado por todos los centros educativos de la región y alcanzar unos 20.000 alumnos. La Xunta confía en poder dar continuidad al programa tras esa fecha con más financiación, dado el éxito que está cosechando y su relevancia.
En las evaluaciones realizadas con un grupo de control, han observado que, en los casos moderados, el porcentaje de población que no tenía síntomas de ideación suicida aumentó del 62 al 70 %. «La salud mental de la juventud es una responsabilidad colectiva y con el programa YAM dimos un paso decisivo», defiende Díaz.