La casa mas extraña y original de Galicia

La casa mas extraña y original de GaliciaTaller Triscal

Ni ladrillos ni cemento: así es la sorprendente casa que revoluciona Galicia

Detrás de ella está un hombre al que muchos vecinos llaman el ‘Gaudí del Grove’

Galicia está llena de construcciones capaces de sorprender incluso a quienes creen conocer bien la comunidad. Más allá de los grandes monumentos históricos, existen edificaciones peculiares que se han convertido en auténticos reclamos turísticos y virales.

Ahí están, por ejemplo, las pallozas de O Cebreiro, con sus cubiertas vegetales y origen prerromano; el colorido universo modernista del Pazo de Lourizán; o la futurista silueta de la Ciudad de la Cultura de Galicia, una de las obras arquitectónicas más debatidas de las últimas décadas.

Sin embargo, pocas construcciones logran captar tantas miradas como la situada en pleno corazón del Grove. Visible desde la carretera que conecta San Vicente del Mar con el centro urbano, esta singular vivienda artesanal se ha convertido en una de las imágenes más comentadas del Salnés.

Una casa hecha solo con cal, arena y paja

La conocen ya como la Casa Caracola y detrás de ella está José Luis Torres, el hombre al que muchos vecinos llaman el ‘Gaudí del Grove’. La vivienda se encuentra en Balea y destaca por sus formas curvas, sus vidrieras de colores y una gran espiral que se eleva hacia el cielo como si fuese una escultura integrada en el paisaje. La construcción parece más propia de un cuento o de un rincón modernista de Barcelona que de una finca gallega rodeada de naturaleza.

Pero lo que verdaderamente convierte a la Casa Caracola en una construcción excepcional no es únicamente su aspecto exterior, sino la forma en la que fue levantada. José Luis Torres prescindió completamente de los materiales habituales de la construcción. En esta vivienda no hay ni ladrillos, ni cemento, ni estructuras industriales convencionales.

Una casa hecha solo con cal, arena y paja

Una casa hecha solo con cal, arena y pajaTaller Triscal

Toda la casa fue moldeada artesanalmente utilizando únicamente cal, arena y paja, materiales naturales que, una vez compactados y secos, adquieren una gran resistencia y permiten crear formas curvas imposibles de conseguir en una edificación tradicional. La estructura se apoya además en entramados de madera y ramas curvadas que sirven de base para dar forma a la construcción.

El resultado es una vivienda de apariencia casi escultórica, con paredes redondeadas, techos ondulados y superficies irregulares. Nada en ella sigue líneas rectas. La gran protagonista es la enorme caracola blanca que corona el conjunto, una espiral de cerca de cinco metros de altura que se eleva sobre el tejado y puede verse desde la carretera.

La construcción está dividida en dos espacios conectados. La entrada tampoco pasa desapercibida. Una puerta de madera hecha a mano, rodeada de relieves vegetales y pequeños corazones, da acceso a un interior donde predominan las ventanas curvas, las vidrieras de colores y el mobiliario artesanal inspirado en el modernismo de Gaudí. La luz atraviesa los cristales tintados y crea reflejos de colores dentro de la cúpula principal, reforzando todavía más la sensación de estar dentro de una obra artística más que en una vivienda al uso.

Incluso las chimeneas, las ventanas y los pequeños detalles decorativos fueron diseñados siguiendo esa estética orgánica que busca integrar la casa en el paisaje. Rodeada de vegetación, girasoles y parras, la Casa Caracola parece surgir directamente de la tierra, como si formase parte natural del entorno.

El ‘Gaudí del Grove’, un autodidacta

Su creador, José Luis Torres, tiene 55 años y se define como bioconstructor. Defiende una arquitectura basada en materiales naturales y técnicas respetuosas con el medioambiente, alejadas de la construcción convencional.

El apodo de ‘Gaudí del Grove’ no es casual. Tanto el exterior como el interior recuerdan al universo del arquitecto catalán Gaudí, especialmente por las líneas orgánicas, la decoración colorista y los muebles artesanales que llenan cada estancia. Torres aprendió estas técnicas durante el tiempo que vivió en Francia, donde descubrió este método de construcción.

La intención de José Luis Torres es que la Casa Caracola se convierta en un punto de encuentro cultural y social abierto a toda la ciudadanía. El proyecto encara ya su fase final y la inauguración está prevista para este verano.

Mientras tanto, la curiosa construcción continúa despertando la atención de conductores y visitantes que se detienen junto a la carretera para fotografiar una obra difícil de comparar con cualquier otra en Galicia.

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