El patrón del Villa de Pitanxo, Juan Padín, y su sobrino, Eduardo Rial, a su llegada a declarar a la Audiencia Nacional,
La Fiscalía pide nueve años de cárcel para el patrón y los armadores del Villa de Pitanxo
Están acusados de 21 delitos de homicidio por imprudencia y de un delito de lesiones imprudentes
La Fiscalía reclama penas de nueve años de prisión para cada uno de los tres procesados por el naufragio del pesquero gallego Villa de Pitanxo, hundido en febrero de 2022 frente a las costas de Terranova (Canadá), una tragedia en la que perdieron la vida 21 de los 24 marineros que viajaban a bordo.
El Ministerio público acusa al patrón del buque, Juan Padín, así como a los dos máximos responsables de la armadora del barco Grupo Nores Marín: José Antonio Nores Rodríguez y José Antonio Nores Ortega, padre e hijo.
Para cada uno de ellos pide hasta nueve años de prisión como supuestos autores de 21 delitos de homicidio imprudente en concurso con un delito de lesiones por imprudencia. Este último por el marinero sobreviviente Samuel Kwesi. Además, también les imputa un delito contra los derechos de los trabajadores.
Asimismo, Fiscalía también pide para Padín inhabilitación por un periodo de 13 años para la profesión de patrón de barco. Además, solicita la misma cantidad de años de inhabilitación para los responsables de la armadora para administrar o dirigir empresas dedicadas a la pesquería.
Solo tres sobrevivieron
Todo ello después de que hayan pasado ya más de cuatro años de la tragedia, que acabó con la vida de 21 marineros. Solo tres de las personas que viajaban en el Villa de Pitanxo lograron sobrevivir, siendo uno de ellos Juan Padín, ahora imputado en la causa.
También su sobrino Eduardo Rial consiguió salir con vida del naufragio, además de Samuel Kwesi. Precisamente por la declaración de este último comenzó la investigación judicial del siniestro.
Padín y Rial contaron que el motor del Pitanxo paró de forma repentina, quedando el barco a la deriva en medio de una fuerte tormenta, por lo que el mar acabó engulléndolo y con poco margen para que los 24 tripulantes pudiesen hacer algo para salvar sus vidas.
Sin embargo, Kwesi aseguró que el Villa de Pitanxo había embarrado (enganchado las redes al fondo del mar), por lo que el capitán trató de hacer varias maniobras para solucionar este problema. Así, el barco comenzaría a escorarse al no ser capaz de soltarse, entrando agua hasta que el motor se paró, sin escuchar a los marineros que pedían que soltase las redes.
Estas contradicciones hicieron que comenzase la investigación judicial, llevando al juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno a ver indicios de 21 delitos de homicidio por imprudencia, imputando a Padín y a los responsables de la armadora por los mismos. Ahora, Fiscalía pide hasta nueve años para cada uno de ellos.