El Parque Natural el gran desconocido de Galicia
Así es el parque natural más desconocido de Galicia: una historia marcada por los incendios
En 1979, el fuego arrasó parte de su superficie lo que impulsó su protección y, en 1997, fue declarado Parque Natural
Galicia es reconocida por su naturaleza, favorecida por un clima atlántico húmedo que mantiene verdes sus paisajes durante todo el año. La comunidad autónoma cuenta con varios parques naturales, y entre todos ellos, en el corazón del Macizo Central orensano se esconde uno que sigue siendo un secreto para muchos debido a su aislamiento y, por consiguiente, a una escasa afluencia de visitantes.
La historia de este parque está marcada por los incendios; uno de los más graves y catastróficos tuvo lugar en el año 1979 cuando un gran fuego arrasó parte de su superficie.
Aquella tragedia fue el germen de su protección definitiva: en 1997 fue declarado Parque Natural. Hoy es uno de los mejores lugares de Galicia para adentrarse en la vida del Macizo Central orensano. Sin embargo, este año ha vuelto a verse en peligro por los incendios que afectan a Galicia en general, y a Orense en particular.
Así es este espacio natural
Se trata del Parque Natural de O Invernadeiro, un espacio casi virgen de 6.000 hectáreas con fauna salvaje y bosques autóctonos, protegido del impacto humano, pero cada vez más amenazado por los incendios forestales.
Entre sus montañas y ríos cristalinos se despliega un refugio que alberga algunas de las especies más emblemáticas de Galicia y un patrimonio paisajístico de incalculable valor.
Además, este parque es uno de los últimos bastiones del lobo ibérico, que encuentra en estas montañas un hábitat seguro. Además, alberga corzos, jabalíes, rebecos, gamos, muflones y cabras montesas. Muchos de ellos viven en amplios cercados de semilibertad, lo que permite controlar la población y ofrecer a los visitantes la posibilidad de observarlos de forma segura y respetuosa.
Buitre negro en el Parque Natural O Invernadeiro
El cielo está poblado por águilas y halcones, mientras que ríos y arroyos albergan martas y nutrias, indicadores de la buena salud de los ecosistemas fluviales. Este equilibrio entre fauna terrestre y acuática convierte a este espacio en un lugar de alto valor ecológico.
El relieve de O Invernadeiro está marcado por sierras que superan los 1.500 metros de altitud, como la de Queixa o la de San Mamede. Allí, la roca convive con bosques autóctonos de robles, acebos y tejos; árboles que tenían un significado sagrado para los pueblos celtas que habitaron la región.
El paisaje se enriquece con elementos geológicos como glaciares fósiles, cascadas y un cañón de gran valor paisajístico.
Infraestructuras para su visita
El parque cuenta con infraestructuras como es el centro de recepción de visitantes, un aula de la naturaleza y varios observatorios de fauna. Existen seis rutas oficiales, destacando una que permite observar de cerca a los grandes ungulados en semilibertad.
El visitante puede descubrir glaciares fósiles como la morrena de Chaguazoso, cascadas como la Fervenza del río Cenza o el Cañón do Bibei, que suma valor paisajístico a este entorno.
El acceso se realiza siempre con autorización previa y las visitas guiadas para grupos se organizan a partir de cinco personas, lo que garantiza la preservación de un entorno continuamente amenazado por el fuego.