El sustento alimenticio de las tropas napoleónicas en Galicia
Este es el alimento que sirvió de sustento para las tropas napoleónicas en Galicia
Se ha convertido en un legado del municipio pontevedrés de Porriño
Porriño es una de las localidades más dinámicas de Galicia, situada en el área metropolitana de Vigo. Su ubicación estratégica, a medio camino entre Tui y los principales puertos de la región, ha marcado su desarrollo a lo largo de los siglos.
Hoy en día, es un importante centro industrial con varios polígonos que impulsan su economía y la célebre explotación del granito Rosa Porriño, una roca de color rosado utilizada en construcciones de todo el mundo.
Sin embargo, más allá de su industria y su piedra, Porriño es también un referente en la gastronomía gallega. Y un alimento elaborado en esta localidad se convirtió en el sustento de las tropas napoleónicas.
El alimento que sostuvo al ejército
Nos referimos al 'pan munición'. Porriño es considerada una de las capitales panaderas de Galicia, con una tradición que se remonta a más de 450 años y que se hizo especialmente relevante durante la ocupación napoleónica en 1809.
Durante la Guerra de la Independencia, las tropas del mariscal Soult avanzaron por Galicia, ocupando pueblos y ciudades estratégicas. Su llegada a Porriño supuso un cambio radical para la economía local, ya que los franceses no transportaban grandes provisiones y dependían del saqueo y la producción local para mantenerse.
Porriño, con sus molinos en plena actividad, se convirtió en un enclave clave para la logística del ejército francés. Se requisaron panaderías y molinos, y la producción de pan se intensificó para abastecer a los miles de soldados que se repartían entre Vigo, Tui y otras localidades de la provincia.
Por lo que, por aquel entonces, el pan de esta localidad no solo alimentaba a la población local, sino también a las tropas francesas, que establecieron aquí uno de sus principales centros de abastecimiento.
En este contexto, el pan munición adquirió protagonismo. Se trataba de un pan con mayor durabilidad, diseñado para resistir largos trayectos sin perder sus propiedades, convirtiéndose en el alimento básico de los soldados en campaña.
Actualmente, este pan tiene una forma de hogaza, con una corteza que varía en dureza y es crujiente, con una textura resquebrajada y ligeramente enharinada. Su miga es esponjosa y húmeda, con una estructura alveolada e irregularmente distribuida.
Se elabora mediante un proceso lento que incluye amasado, fermentación y cocción en hornos de piedra o materiales refractarios. La receta lleva harina de trigo blando, masa madre, un toque de levadura, agua (60% de la cantidad de harina) y sal.
Su aspecto rústico lo hace reconocible, y se produce en distintas formas: hogaza, bola, bolla, rosca o barra, con tamaños que varían según su peso, que puede oscilar entre 250 gramos y 1,5 kg, además de otras variantes mayores.
El auge de pacificadoras en Galicia
A finales del siglo XVII, se estableció en la localidad una Fábrica de Pan de Munición, una de las siete panificadoras que abastecían a las tropas de la antigua provincia de Tui.
El enclave de Porriño era estratégico: estaba situado a media jornada de camino de Tui y tenía acceso rápido a los puertos de Vigo, Bayona y Redondela. Esto facilitaba la distribución del pan no solo para las tropas locales, sino también para el comercio con otras regiones.
En 1809, cuando los franceses ocuparon la provincia, aprovecharon la infraestructura existente y pusieron a funcionar a pleno rendimiento la Real Panificadora, asegurando el abastecimiento de sus tropas.
A pesar de su origen vinculado a la guerra, el pan de Porriño se consolidó como un producto emblemático de Galicia. Su elaboración artesanal sigue vigente y la localidad sigue siendo un referente en la panadería gallega, y sus hornos continúan produciendo este pan que atrae a visitantes y peregrinos del Camino Portugués.
Además, Porriño ha sabido preservar su legado, conservando cerca de 30 molinos que pueden visitarse a través de rutas de senderismo, permitiendo a los viajeros conocer de primera mano la importancia que tuvo la molienda y el pan en el desarrollo del municipio.