Terraza con veladores en la calle Morería (Córdoba)

Terraza con veladores en la calle MoreríaLa Voz

Una nueva norma sobre terrazas indigna a los hosteleros de Córdoba

Contempla multas de 50.000 euros si un establecimiento la incumple con una alerta por calor

Un reciente cambio en el Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería ha levantando la indignación de los empresarios de hostelería al contemplar el cierre de las terrazas de sus establecimientos cuando se decrete una alerta naranja o roja por calor. Quienes lo incumplan se exponen a una multa que podría superar los 50.000 euros.

Esta modificación se ha alcanzado con un acuerdo entre las patronales nacionales del sector con los sindicatos UGT y CCOO con la finalidad, entre otras cuestiones, de evitar los rigores meteorológicos, razón por la que los establecimientos deben incluir esta medida en sus respectivos planes de protección.

Sin medidas compensatorias

El cambio fue firmado el pasado 14 de abril y entrará en vigor en el momento en el que se active la primera alerta naranja o roja. Desde la patronal cordobesa de hostelería (Hostecor) se critica con dureza esta medida por no estar contempladas, ni reguladas, las medidas compensatorias por las pérdidas que va a sufrir el sector en estos supuestos.

El presidente de Hostecor, Jesús Guerrero, aunque reconoce que esta nueva disposición «influirá más en la costa», reconoce que en Córdoba también tendrá su efecto, ya que son frecuentes las olas de calor. «No estoy en desacuerdo con la norma, pero cuidemos al autónomo y pedimos las mismas condiciones», señala para indicar que cuando haya una alerta naranja «el camarero no puede salir pero el autónomo sí», porque «le obligan a salir para pagar los impuestos a final de mes».

Un caso práctico

Estas alertas naranjas o horas no son momentáneas, sino que hay ocasiones en las que se suelen encadenar. «Imagina diez días de ola de calor con tres camareros contratados para la terraza», plantea como supuesto previsible en Córdoba y se pregunta si al final de mes se lo descuentan de los impuestos. «Sacan normas sin saber cómo aplicarlas», afirma.

En su opinión, el principal perjudicado de esta normativa que obliga a cerrar las terrazas de la hostelería es el empresarios, que principalmente es un autónomo, que «cada vez vamos más apretados y facturamos menos». Toda esta presión se traduce, según el presidente de Hostecor, en que «se están cargando la pequeña y mediana empresa».

La excepción que contempla este Acuerdo Laboral Estatal de Hostelería es que las terrazas cuenten con aire acondicionado, que «quién lo pone y quién lo homologa», se pregunta Guerrero, ya que con los que se cuenta en la actualidad es con ventiladores y nebulizadores que no valen para tener la terraza abierta.

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