Vista aérea de Córdoba
El Movimiento Ciudadano de Córdoba teme que el retraso en el PGOM afecte al modelo de ciudad
Temen que en el futuro se desarrolle a golpe de innovaciones urbanísticas
El Consejo del Movimiento Ciudadano (CMC), máximo órgano de participación reconocido por el Ayuntamiento, ha mostrado ya su preocupación en diferentes foros por la lentitud con la que se está tramitando el Plan General de Ordenación Municipal (PGOM) respecto a las previsiones iniciales, ya que a estas alturas «ni siquiera se ha aprobado el avance y está pendiente la elaboración del informe ambiental, que no estará en ningún caso antes del verano e incluso costará que se concluya este año», como señalan en un comunicado.
Con todo ello, añaden que «cada día parece más improbable que se pueda tener aprobado para el año 2027 el importante documento que marcará durante las décadas inmediatas la estrategia urbanística en todo el municipio, la clasificación del suelo y los usos y la propia ciudad del futuro». Más aún, al tratarse el próximo de un año electoral, el CMC también teme que muchas cuestiones del PGOM se conviertan en temas de debate político, con lo que ello conlleva de riesgo para alcanzar los numerosos e importantes consensos que necesita el plan.
EL CMC rechaza que el PGOM (que según la nueva ley urbanística de Andalucía LISTA sustituye al anterior PGOU y que posteriormente se desarrollará con programas de ordenación urbanísticas -POU- en cada zona y barrio) se limite a fijar cuestiones como la del crecimiento de la ciudad o la vivienda, relegando con generalidades otros muchos aspectos esenciales para la ciudad imprescindibles «para conformar una ciudad coherente, compacta y con perspectivas de futuro», mientras «se circunscribe la planificación a lo que le interesa a promotores y constructores, afirman desde este órgano de participación».
Cuestiones pendientes
Así, el CMC pide que se abra la recepción de peticiones ciudadanas y vecinales y que éstas se incorporen al debate del PGOM, por ejemplo, con cuestiones que no llegaron a desarrollarse con el PGOU de 2021 o que resultaron fallidas, como las unidades de actuación en la periferia del municipio (entre ellas las unidades de actuación de El Ángel), el diseño de la entrada desde la autovía a la Ribera o la conexión entre el Puente Romano con el entorno de La Calahorra, plaza de Santa Teresa y Campo de la Verdad. Otros retos son «la estrategia a seguir ante la transformación que está registrando el Casco Histórico y el futuro y la integración de los barrios con más de cincuenta años, así como el de las parcelaciones distribuidas por el municipio».
En caso de dejarse las aportaciones ciudadanas para que sean desarrolladas por los POU, el CMC cree que "acabará ocurriendo como con el PGOU de 2001, que continuamente se ha visto modificado mediante innovaciones urbanísticas, lo que significa que la ciudad va construyéndose a golpe de circunstancias puntuales y no siguiendo un modelo de ciudad equilibrada en la que todas las personas se vean representadas en sus aspiraciones», consideran en el Consejo.
Por todo ello, el CMC insiste en la necesidad de comenzar a recibir y a debatir las propuestas ciudadanas y de colectivos, y que se pueda ir trabajando con el equipo técnico de la Gerencia Municipal de Urbanismo para, entre otras cuestiones, aclarar los límites y las necesidades y posibilidades constructivas de vivienda e industrial, «dando respuestas a demandas de recualificación urbanística o renaturalización de espacios verdes que lleven a la integración de las distintas zonas del municipio en un solo modelo de ciudad».