Husssein de Jordania, la princesa Dina y el alcalde Antonio Cruz Conde, en la Puerta del Perdón
El martes llega Abdalá II de Jordania pero ya vinieron su padre Hussein I y su abuela Zeina
En sus respectivas estancias conocieron los principales monumentos de la ciudad
La visita del Rey Abdalá II de Jordania para participar el martes junto al Rey Felipe VI en una reunión del denominado Proceso de Áqaba no es la primera presencia de la Casa Real Jordana en la ciudad de Córdoba. Este encuentro entre ambos monarcas para reforzar la cooperación militar y de seguridad entre ambos países será la tercera presencia de reyes jordanos en tierras cordobesas.
Abdalá II será la tercera generación de reyes hachemitas que conocen la ciudad de Córdoba y sus principales monumentos, aunque en esta ocasión, que se sepa hasta el momento, sólo hay confirmada una cena en el Alcázar de los Reyes Cristianos y la reunión en el Palacio de la Merced, aunque no se descarta una visita a la Mezquita Catedral.
El primer monarca jordano en pisar Córdoba fue Hussein I, quien con sólo 19 años hizo un recorrido por España dentro de su viaje de novios. Llegó con su esposa, la princesa Dina, el 12 de junio de 1955 procedentes de Sevilla. Pese a su juventud, no llevaba apenas tres años en el trono. En 1951 fue testigo directo del atentado que acabo con la vida de su abuelo Abdalá I en la mezquita de Al Aqsa en Jerusalén. Entonces, su padre, Talal I, subió al trono, pero padecía una enfermedad mental y en unos meses fue incapacitado por el Parlamento.
Hussein se casó con Dina, una princesa hachemita prima de Talal I, educada en Londres y con todos los requisitos para una boda de tal rango. Pese a esto, el matrimonio duró muy poco y a los dos años ya estaban divorciados.
La comitiva con Hussein I a su paso por la plaza de las Tendillas
La recepción oficial fue ante el Alcázar de los Reyes Cristianos, donde se apearon de los vehículos con los que llegaron desde Sevilla. El mejor testimonio de la visita de los Reyes de Jordania es una pieza del No-Do de poco más de un minuto donde se sintetiza buena parte de los lugares que recorrieron durante su estancia en Córdoba.
Desde el Alcázar fueron andando hasta la plaza de las Bulas, donde visitaron el conocido entonces como Museo Municipal, ya que aún no era plenamente taurino en sus contenidos. La capilla de San Bartolomé, la calleja de la Hoguera, la calle Velázquez Bosco con sus baños árabes y la calleja de las Flores completaron el recorrido peatonal.
Los reyes jordanos en el landó municipal, con el alcalde, Antonio Cruz Conde, de espaldas
En la Mezquita Catedral se montaron en el landó del Ayuntamiento para recorrer otras zonas de la ciudad hasta llegar a la residencia de la familia Cruz Conde, donde se les ofreció un aperitivo. De ahí, volvieron de nuevo a la Mezquita Catedral, donde fueron recibidos por el Cabildo. Allí, como señalan las crónicas de la época, los reyes jordanos fueron respetuosos con el uso católico del templo y el Rey se despojó de su gorra militar y la Reina cubrió su cabeza con un velo blanco. Recorrieron el monumento con las explicaciones del cronista de la ciudad, José María Rey, y también conocieron las piezas más destacadas del tesoro catedralicio.
Los Reyes de Jordania, en el interior de la Mezquita Catedral
El almuerzo organizado por el Ayuntamiento tuvo lugar inimaginable en la actualidad y que en la época del alcalde Antonio Cruz Conde se le supo sacar bastante jugo. La crónica de la Hoja del Lunes señala que éste fue «el primer acto de cortesía que se celebra en la torre fortaleza de la Calahorra». Para los curiosos: el menú estuvo compuesto por huevos marisquera, salmón ahumado al limón, pechuga de ave con champiñones y fresas con nata de postre.
Sin tiempo para descansar, la comitiva se puso de nuevo en marcha camino de San Jerónimo de Valparaiso. Los marqueses del Mérito ofrecieron un café en el monasterio ante de que los Reyes de Jordania recorrieran Medina Azahara.
Al terminar la visita a la ciudad califal, Hussein I y la princesa Dina se despidieron de las autoridades cordobeses y de ahí partió la comitiva de vehículos de regreso a Sevilla. Fue una visita de apenas siete horas de duración con un apretado programa en el que estaba prevista la visita a los museos de Bellas Artes y de Julio Romero de Torres que finalmente no se pudo llevar a cabo.
La Reina Zeina
Menos de un año más tarde llegaba a Córdoba la Reina Zeina, madre de Hussein I. El programa de la visita, aunque más breve, tuvo algunos elementos comunes con la visita de su hijo hacía apenas unos meses. Zeina, al no estar en el trono, tampoco pudo disfrutar de alguno de los honores dispensados a los jefes de Estado.
Aún así, fue recibida el 22 de mayo de 1956, al mediodía, en el Córdoba Palace, donde, acaso debido a su edad, descansó tanto antes como después del almuerzo que, eso sí, se celebró también en la torre de la Calahorra.
La Reina Zeina también disfrutó de un paseo en el landó del Ayuntamiento, visitó la Mezquita Catedral, conoció el Zoco Municipal y visitó algunos comercios del centro de la ciudad.
Por la noche, disfrutó de una cena en el patio del Museo Municipal ante de acudir a los jardines del Alcázar de los Reyes Cristianos donde asistió a la actuación del grupo de baile de Pilar López, con lo que dio por finalizada su estancia en Córdoba.