Carlos García Merino
Cosas que pasanCarlos García Merino

Cuando comprar discos era toda una experiencia en Córdoba. Elegía a un sector que va desapareciendo

Hoy se celebra el Día Mundial de las Tiendas de Discos

Fuentes Guerra con teléfonos de escucha en la calle Cruz Conde

Fuentes Guerra con `teléfonos´ de escucha en la calle Cruz CondeRR.SS.

Es curioso esto de la celebración de los días mundiales. Hay de todo. Hay 1.104 Días Internacionales y Mundiales a lo largo del año, coincidiendo varios en un mismo día y 366 son oficiales mientras que 71 son de carácter popular. Y muchos de ellos aprobados por la Asamblea de las Naciones Unidas, lo que le da su mar chamo de oficialidad.

Sin ir más lejos, el 12 de abril es el Día Internacional de los Vuelos Espaciales Tripulados, fecha aprobada por la ONU en 2011, que conmemora el primer viaje espacial tripulado por el ser humano, que fue protagonizado por el ruso Yuri Gagarin. Ahora más de moda si cabe por la misión del Artemis II.

Pero también los hay de la pizza, de la gente peculiar, del orgullo zombie, del infiel, de la tortilla de patatas, de la diversión en el trabajo, de los calvos, del pene, de llevar el perro al trabajo, del hámster e incluso hay un Día Mundial sin ascensores.

El que hoy nos ocupa es el Día Mundial de las Tiendas de Discos o Record Store Day, que para eso los norteamericanos te montan un día especial en un plis plas, que maña se gastan en reivindicar las fechas dedicadas a cualquier gilipollez. Este no es el caso. Es casi una reivindicación de un tipo de establecimiento que ha ido desapareciendo paulatinamente del panorama comercial y cultural, sin ir más lejos, de la ciudad de Córdoba.

Las tiendas de discos se enfrentan a un futuro incierto

Las tiendas de discos se enfrentan a un futuro inciertoLa Voz

Sin remontarnos a los orígenes de la venta de discos en nuestra ciudad, fijaremos el arranque en 1964, cuando un nombre mítico del comercio de Córdoba, Almacenes Fuentes Guerra, dedicó un espacio en su tienda de la calle Cruz Conde, abierta en 1957, a la venta de vinilos (singles, EP´s y LP´s).

Allí se podían adquirir discos de los incipientes rockeros hispanos, grupos de pop que seguían la estela de los homólogos ingleses y de figuras melódicas españolas, francesas, italianas (música ligera lo bautizaron los críticos) y de folclóricas y folclóricos que poblaban el panorama musical patrio.

Miguel Ríos cuando era Mike Rios (1962)

Miguel Ríos cuando era Mike Rios (1962)La Voz

Nombres como la imprescindible Belter, Zafiro, Discophon, Philips y otras compañías con su elenco de artistas aportaban entretenimiento a quienes disponían de un comediscos o un tocadiscos (ya fuera este portátil o para poner encima de un mueble).

El consumo de los discos se generalizó como una forma de ocio para todas las edades, incluyendo los guateques o los bailes en centros de reunión y todo el mundo dispuso de su colección de artistas favoritos para escuchar una y otra vez en sus hogares sin esperar a que fuera radiado por alguna emisora.

En 1989, Fuentes Guerra Discos abrió sus puertas en la calle Caño, y durante otros 25 años, fue un faro para todos aquellos navegantes que iban a probar su música, escuchar discos y luego elegir el favorito del momento. A escuchar las recomendaciones de unos avezados encargados del negocio que estaban a la última de lo que se había publicado.

Fuentes Guerra de la calle Caño

Fuentes Guerra de la calle CañoRR.SS.

Escoger, pagar y regresar a casa a disfrutar de la preciada compra era todo uno. Cerró el 11 de octubre de 2014 y permanece en el recuerdo de los cordobeses. Y cerró a lo grande, con un concierto en su local de la calle Caño.

Si alguien era más selectivo y quería acceder a novedades importadas y recién salidas de la prensa de plástico, una buena elección era acudir a Sonido Público. Allí, en un ambiente más íntimo se podía pasear uno entre los anaqueles de discos esperando alguna sorpresa o una reedición de un LP clásico.

Si uno optaba por comprar des segunda mano, Amigos del Disco o Bazar Musical eran una buena opción para adquirir joyas escondidas, discos descatalogados y gangas seguras. La tienda de la calle Diario de Córdoba, estaba regentada por Bartolomé Jaén, que tras más de 50 años adquiriendo discos, acumula más de 200.000 ejemplares, sobre todo de pop y rock español, un género al que es aficionado.

Amigos del Disco una vez que cerró sus puertas

Amigos del Disco una vez que cerró sus puertasLa Voz

La tienda cerró tras 26 años ofreciendo ilusión a los compradores y curiosos, y Jaén sigue en su misión de dar a conocer sus joyas acumuladas en las diferentes Ferias del Disco que se celebran en la actualidad en hoteles de la ciudad.

Bazar Musical, en la calle Espartería, ofrecía discos y camisetas de grupos famosos como los Ramones (que han vendido más prendas de estas que vinilos en su carrera), además de fanzines, cómics y otras fruslerías.

Y un establecimiento que abrió en la calle Claudio Marcelo y que se convirtió rápidamente en zona de búsqueda, sobre todo de CD´s fue Madrid Rock (curioso al menos que en Sevilla se llamase Sevilla Rock y aquí en Córdoba nos quedamos con la denominación de la matriz madrileña). Pero la gente joven que, en su mayoría, allí acudía pronto se dio cuenta de que programas como Napster o eMule permitían bajar discografías completas de manera pirata y eso contribuyó a que «los que no pagaban por un disco» dieran la espalda al formato físico, se pusieran el parche pirata y se acunaran en el formato mp3, lo que supuso un mazazo para la industria discográfica y, por tanto, para las tiendas que comercializaban sus productos. Cerraron Córdoba y Sevilla, por ese orden. Adiós a la oferta de establecimientos y a las ofertas ofrecidas.

Bolsa de Madrid Rock

Bolsa de Madrid Rock. ¿Quién no la ha paseado llena de CD´s?La Voz

El `Spotify´ que traía el cartero

Discoplay fue la empresa pionera de la venta por catálogo de discos en España. El BID (Boletín Informativo Discoplay) se envió cada mes, ininterrumpidamente durante 37 años y de manera gratuita. En sus años dorados alcanzó una tirada de un millón y medio de ejemplares mensuales y llegó a registrar 18.000 pedidos diarios de discos. Allí, además de encontrar novedades, se podía adquirir la discografía completa de un artista o grupo y a precios que, en ocasiones, eran una auténtica ganga.

Boletín Informativo Discoplay de febrero de 1992 con la portada del disco de Nirvana

Boletín Informativo Discoplay de febrero de 1992 con la portada del disco de NirvanaLa Voz

Y se encontraba de todo. De todo. Se mandaba la tarjeta de pedido y te traían tu compra a tu casa. Era, en aquellos años «el `spotify´que traía el cartero», como ha apuntado el periodista José Manuel Bretones. Ya fuera en formato LP, casete o, a partir de finales de los 80, en compact-disc, formato éste que contribuyó a ir finiquitando el formato físico del vinilo, a pesar de que los puristas siempre defendieron el mejor sonido que ofrecían los LP´s.

Con el paso del tiempo, vendían de todo: discos, libros, puzles, relojes, películas de vídeo, posters...Especialmente demandado fue el de una chica que, si ha vendido 36 millones de discos en toda su carrera, seguramente ha vendido más pósters aún enseñando el pechugamen, la querida Samantha Fox.

Boletin Discoplay de 1987

Boletin Discoplay de 1987La Voz

Otro cadáver en el camino, al igual que Círculo de Lectores, que también añadió una sección de discos a su oferta, aparte de la literaria, y que era entregado por un agente en la empresa en el propio domicilio.

Mención aparte merecen las secciones de discos de centros comerciales, como Galerías Preciados (luego Corte Inglés), Simago o Carrefour (en sus diferentes denominaciones anteriores) que, indefectiblemente colocaban al frente de la sección a la persona que no tenía ni puñetera idea de música de toda la tienda. Lo juro.

No obstante, hace unos pocos años se produjo un revival del vinilo, con compañías y artistas que comercializaron su música en este formato. Fue un auténtico descubrimiento para una generación de jóvenes que no sabía ni como se podía escuchar esa torta de plástico negro.

Discos Vitalogy, en la calle Alfonso XIII es uno de esos «últimos mohicanos» que venden discos y otros productos relacionados que vuelven a enganchar a las nuevas generaciones.

Discos Vitalogy

Discos VitalogyLa Voz

No se sabe si esto es flor de un día o bien ocurrirá como con los videoclubs, que irán cerrando las pocas tiendas de discos que queden por falta de viabilidad del negocio o bien tendrán que diversificar su oferta, como Videoclub Mary, en Valdeolleros, que vende películas, libros y…discos de vinilo. Allí descubrí un doble LP recopilatorio de Jim Croce a un precio francamente interesante.

El problema ahora es que los discos, a veces, suelen alcanzar precios que hacen difícil hacerse con una colección que satisfaga al comprador, aparte de que el precio de los tocadiscos o platos han alcanzado precios desorbitados hasta en el mercado de segunda mano, si se quiere adquirir un equipo medianamente decente.

Por eso, la mayoría de las personas que visitan una tienda de discos en la actualidad son coleccionistas acérrimos. Y un coleccionista está dispuesto a soltar billetes para hacerse con la pieza deseada. Aparte de que hay cosas que se editaron en vinilo que jamás se comercializaron en otro formato. Y el lugar para poder hallar esas «joyas» son las periódicas Ferias del Disco que se celebran en Córdoba, que se combinan con otros tipos de coleccionismo bajo el mismo paraguas..

Cartel de una Feria del Disco celebrada en Córdoba

Cartel de una Feria del Disco celebrada en CórdobaLa Voz

Aún así, demos una oportunidad a la música en los formatos «primitivos». Es muy triste ver cómo acaban en contenedores de basura los discos, casetes y compact-disc que, en algún momento, formaron parte de la banda sonora de nuestras vidas. Y que nos costaron una pasta de la época, caramba.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas