El día que ondeó la bandera de Estados Unidos en la Torre de la Calahorra
La Semana Cultural Norteamericana se celebró en Córdoba en marzo de 1957 y trajo a la ciudad a un actor reconvertido en político y embajador que acabó, como su familia, enamorado de España
El embajador americano, John Davis Lodge, brinda con el alcalde de Córdoba, Antonio Cruz Conde
Vayamos por partes. El personaje que hoy nos ocupa saltó a la fama como John Lodge. Nacido el 29 de octubre de 1903, se graduó en Derecho en 1929 por la Universidad de Harvard y, tras ejercer brevemente como abogado, se decantó por las tablas del teatro y los platós de cine.
Entre 1933 y 1940 intervino en 21 películas, entre producciones norteamericanas y otras que rodó tanto en Gran Bretaña como en Francia, dado su dominio del idioma de los galos. Entre sus créditos destacan Las cuatro hermanitas (1933) (primera versión sonora de Mujercitas, en la que actuaba una joven Katharine Hepburn y en la que compartió planos con su esposa, la actriz y bailarina italiana Francesca Braggiotti, y con su hija Lily, que, con el discurrir de los años se convertiría en entrenadora de actores en el Actor´s Studio y asesora de etiqueta en varias películas); Capricho imperial (1934), junto a Marlene Dietrich; La pequeña coronela (1936), secundando a la niña prodigio Shirley Temple, El amor manda (1938) o De Mayerling a Sarajevo (1940), donde interpretó al Archiduque Francisco Fernando.
John Lodge junto a Marlene Dietrich en Capricho imperial (1934)
Regresó a los escenarios y sirvió en la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el grado de capitán de corbeta. Pero para una persona con un árbol genealógico plagado de senadores por todas sus ramas, la política llamó pronto a su puerta y se convirtió en su modus vivendi. Fue elegido congresista por Connecticut (1947-1951) y posteriormente gobernador por dicho estado (1951-1955), hasta que fue nombrado en enero de este último año embajador plenipotenciario de Estados Unidos en España, cargo que detentaría hasta 1961,
Eran unos años en los que empezaban a cristalizar los acuerdos suscritos entre el presidente Eisenhower y Franco de cooperación entre ambos países, en el marco de la Guerra Fría, buscando el Régimen el apoyo internacional al alinearse con los americanos, dejando atrás una época de autarquía e iniciando un paulatino despegue económico. Fueron los tiempos de la construcción de las bases conjuntas, como Torrejón, Zaragoza, Morón y Rota, además de la que nunca sale en los papeles, la estación de radares y alerta temprana del Cerro del Pení, en la localidad gerundense de Roses.
La Semana de Cultura Norteamericana
Era un domingo 17 de marzo de 1957 cuando arribó a Córdoba el embajador norteamericano, John Davis Lodge a Córdoba para asistir a la inauguración de la Semana de Cultura Norteamericana, organizada por la Asociación Cultural Iberoamericana y la Casa Internacional de Córdoba. Se alojó con su familia en el Hotel Palace y tan ilustre visitante participó en numerosos actos programados por la organización, en compañía de su anfitrión, el alcalde Antonio Cruz Conde. Durante su estancia en la ciudad, visitó la Mezquita-Catedral y admiró tanto su interior como la Custodia de Arfe, la Calleja de los Arquillos, el Zoco Municipal y el Museo Taurino, además de asistir a la inauguración de una exposición enmarcada en la Semana de Cultura en la Galería Municipal de Arte, que colgó de sus paredes reproducciones de pinturas norteamericanas y alusivas a temas hispánicos.
John Davis Lodge visitando la Mezquita-Catedral
John Davis Lodge y Cruz Conde en el Museo Taurino
John Davis Lodge y Antonio Cruz Conde visitando la Galería Municipl de Arte
El embajador vino acompañado por su esposa, Francesca Braggiotti, y por su hija menor, Beatrice, que habría de convertirse en fuente de inspiración para las jóvenes españolas de buena familia, ya que celebró en 1956 su puesta de largo en Madrid al cumplir 18 años en las dependencias de la embajada en Madrid, luciendo un vestido que dio a conocer al mundo al modisto debutante Óscar de la Renta, de quien sería musa y amiga para toda la vida. Tan sonada fue la fiesta que Beatrice fue portada de la revista Life.
Beatrice Cabot Lodge, hija del embajador americano, en la portada de la revista Life
Beatrice se casó el 8 de junio de 1961 con el diplomático español Antonio de Oyarzábal, que fue embajador en Estados Unidos, Ecuador, Japón y Dinamarca. A pesar de tanto ajetreo, Beatrice siempre se ha considerado «una española más»; así fue la huella que dejó en ella su estancia durante la misión diplomática de su padre en nuestro país y su posterior matrimonio con un compatriota.
Beatrice Lodge, la esposa de Antonio Cruz Conde y Francesca Braggiotti
Por la tarde, se inauguró de manera oficial la Semana de la Cultura Norteamericana en el Círculo de la Amistad. Lodge pronunció un discurso en el que afirmó que «Córdoba, en la larga trayectoria de su historia, es una clase de resumen de nuestra cultura occidental. Patria de los Sénecas y de Lucano, la antigua Colonia Patricia dejó su sello orgulloso en la historia de esta ciudad, como Roma lo ha dejado en toda nuestra tradición. Avicena y Averroes, representantes insignes de todo lo vital en la ciencia y arte árabes, eran hijos de Córdoba e influyeron durante varios siglos en la ciencia y literatura europeas». Continuó el embajador su discurso aludiendo a que «en la Córdoba cristiana, los poetas Luis de Góngora y Juan de Mena no eran solo gloriosos en la literatura española en su época más brillante, sino figuras señeras cuya influencia todavía se nota en la poesía de nuestros días» y recordó a los asistentes que uno de los estudios más originales sobre el Gongorismo fue escrito por un norteamericano, el profesor Elisha Kane.
John Davis Lodge pronunciando su discurso
También se refirió a la cooperación cultural entre ambos países, poniendo el énfasis en el intercambio de estudiantes, profesores y técnicos. Un intercambio satisfactorio que había crecido en buena medida en los años precedentes, según Lodge, pero que debía ser ampliado de manera importante, sobre todo gracias al «Fullbright Program», un acuerdo que estaba aún pendiente de firma por parte del Gobierno español. Durante su estancia en Córdoba, tuvo también tiempo el embajador americano para efectuar una visita a la Torre de la Calahorra, donde se había izado, junto a la bandera española, la de Estados Unidos, en honor a tan ilustre visitante, que solicitó que le acompañaran las autoridades presentes en la fotografía de rigor que atestiguaba el momento en que ambos pabellones ondeaban al viento y regalando un libro al alcalde Cruz Conde.
Lodge y Antionio Cruz Conde posan en la Torre de la Calahorra, con la bandera americana y la española ondeando juntas
Los actos se sucedieron a lo largo de los días, con conferencias sobre pintura y teatro, sesiones cinematográficas con documentales dedicados al mundo del arte norteamericano y la universidad, conciertos y la representación de la obra El zoo de cristal, de Tennessee Williams, a cargo de la compañía de Teatro Español Universitario (TEU), con decorados de Miguel del Moral y montaje musical de Ramón Medina. Uno de los protagonistas estuvo encarnado por el cordobés Paco Morán, que empezaba a labrar la que sería una dilatada y exitosa carrera como actor.
La huella de John Davis Lodge en España
España fue para la familia Lodge un auténtico descubrimiento, ya que conocieron diferentes poblaciones a lo largo del país, con especial significación en Andalucía. Un año antes de la Semana de Cultura, el embajador americano presidió un acto de homenaje a su compatriota Washington Irving, su predecesor ante la corte de Isabel II y autor de Cuentos de la Alhambra, en El Puerto de Santa María, donde residió el escritor y compuso varias de sus obras. Igualmente, descubrió el 4 de agosto de 1956 una placa de bronce en el Monumento a Colón ubicado en la Punta del Sebo (Huelva) donada en 1929 al pueblo español por el pueblo de los Estados Unidos, en la que se reiteraba la amistad del pueblo de los Estados Unidos hacia «la nación cuya generosidad y clara visión hicieron posible el descubrimiento de Colón».
Lodge descubre la placa en el Monumento a Colón
En mayo de 1959 volvería a Córdoba, acompañado por el cónsul general, en una visita relámpago en la que se reunió con el gobernador civil de la provincia, Juan Victoriano Barquero. También se desplazó en marzo de 1960 a Jérez del Marquesado para agradecer en nombre del pueblo americano el encomiable trabajo llevado a cabo durante el rescate de los 24 ocupantes de un DC-4 que se estrelló en las estribaciones de Sierra Nevada, y cuyos restos se donaron al pueblo para que el producto del desguace (estimado en 75.000 dólares) se destinara a fines benéficos, concediendo menciones honoríficas a los que se implicaron en dicho rescate. La huella de John Davis Lodge perdura en el callejero de Villanueva del Pardillo dentro de la zona de Regiones Devastadas de la localidad, localidad cercana a El Escorial, un lugar que descubrió en sus frecuentes paseos a caballo y donde solía comer en Casa Maruja.
Panoramica de la plaza Mister Lodge
Tiene una calle con su nombre (Mister Lodge) que desemboca en una plaza que también lo ostenta. La esposa de Lodge, al ver la pobreza del pueblo y lo amables que eran con ellos, fue la impulsora de la donación de una televisión para que se reunieran sus habitantes para verla. Para lograr el dinero necesario empezó a dar clases de baile a sus amigas de la capital, que pagaban una cuantiosa cantidad por recibirlas. Tras su marcha de España, se desempeñó como embajador en Argentina (1969-1973) y Suiza (1983-1985).
Lodge y familia visitando Valladolid durante la Semana Santa de 1956
Algo especial supuso para la familia Lodge su estancia en España, ya que en los años 60 encargaron a Robert Mosher, discípulo del arquitecto Frank Lloyd Wright la construcción de una casa en Marbella, que pudieron disfrutar John, hasta su fallecimiento en 1985, y Francesca Braggiotti, que le acompaño en 1998, ejerciendo de catalizadora de la colonia americana-marbellera hasta su muerte. Una Marbella donde coincidieron con compañeros de su antigua profesión, como la actriz Deborah Kerr y su marido el escritor Peter Viertel, el director Jean Negulesco o Audrey Hepburn, entre otros muchos, que habían hecho de Marbella su residencia habitual o temporal.
De la pantalla de cine a la política y de ahí al servicio diplomático. El caso de Lodge fue el primero pero no el único. Shirley Temple, la famosa actriz infantil con la que coincidió en una película, fue nombrada embajadora de Estados Unidos en Ghana (1974–1976) y posteriormente en Checoslovaquia (1989–1992) y John Gavin, conocido por películas como Psicosis y Espartaco, fue designado como embajador de Estados Unidos en México (1981–1986). John Davis Lodge falleció el 29 de octubre de 1985 y durante seis años, fue el «hombre fuerte» del presidente Dwight D. Eisenhower en España, país por el que siempre demostró su cariño, que se hizo extensivo a toda su familia.