Julio Norte abre una generosa puerta de Los Califas
El encierro de El Cotillo-Hermanos Collado Ruiz resultó deslucido
Julio Norte
Al cerrojo de la puerta grande del Coso de los Califas le han puesto esta tarde una importante cantidad de grasa, de tal modo que él solito cumple su cometido de balancearse hacia un lado y hacia otro en toda la extensión de su recorrido hasta el punto que, llegado el momento, el ansiado portón se abre de par en par sin más impedimento, licencia ni argumento que la voluntad de un respetable que, aburrido de que allí no pase nada ansía participar ante la insustancialidad que observa y exige la concesión de trofeos sin ningún valor.
Mucho se hizo mal. Se lidió fatal y se picó peor. Sólo se salvaron de la quema Jesús Talaván y Óscar Reyes Mendoza, que saludaron montera en mano en su turno de banderillas. Los toros, gordos, sin acometividad, sin raza, no propiciaron la competencia novilleril que se vislumbraba como antesala de la final de las Escuelas Taurinas de Andalucía entre Julio Norte y Manuel Quintana. Al final, Julio Norte por la puerta grande de una plaza de primera categoría con los argumentos más livianos que recuerda el coso califal en muchos años.
Emiliano Osornio saludó a su primero con gusto y despaciosidad. Quitó por gaoneras Julio Norte con torería. Y ahí se acabó todo. Bajarle la muleta al novillo y recoger sus despojos en el albero era uno. De nada sirvió que el mejicano compusiera cuerpo y muleta con gusto, porque el final de cada lance suponía la evidencia de la anemia del torete. Con su segundo presentó los mismos argumentos. La primera serie de naturales fue muy buena, de trazo limpio y soltura de muñeca. Lástima la falta de transmisión porque había conceptos que merecían la pena y tenía que ver con el toreo caro.
Emiliano Osornio
Julio Norte está hecho. Es novillero, pero ya conoce las respuestas. A imagen de Roca Rey, es capaz de tornar en una misma faena de muleta trazos de cierto corte con efectismo de poco valor con tal de alcanzar la emoción perdida que lo verdadero no consigue. Con este escenario planteado, a su primero le interpretó una primera serie por la derecha muy decidido, a pesar de que le planteaba una embestida rebrincada. La izquierda vino a ratificar la falta de fuerza del toro y la pérdida de tensión interpretativa, tornando a la diestra para sacrificar toreo fundamental por cercanías menos valiosas y ubicaciones fuera de cacho.
Julio Norte
En su segundo, el que le permitió el triunfo, le recetó una primera serie por la derecha con buen trazo, remate y colocación. Pero en ese momento sonó «Suspiros de España» y al respetable le entró la melancolía y el deseo de que aquello remontase. El joven lo percibió y tiró de efectismo transformando un trasteo mayoritariamente insulso, por culpa de la falta de acometividad del toro, en un espectáculo variopinto donde convivían en confusión la manoletina de rodillas, la descolocación y el desafiante desplante a lo peruano. Dos orejas al canasto previa asistencia de todos los presentes a ese nuevo protocolo de la muerte que se ha instaurado en que es premiada la agonía del toro. Toda la vida de Dios se ha pitado alargar esos instantes. Hoy se premia, se aplaude, cuando no hace tanto se pitaba que un torero no fuese al momento a por el verduguillo para no alargar ese protocolo mortal.
Manuel Quintana
Por su parte, el cordobés Manuel Quintana saludó enorme a su primero. Tres verónicas y la media fueron de cartel. Con la muleta tuvo en este primero un inicio muy torero, con buen trazo y buenos remates. A pesar de ser el de embestida más dulce, faltó un punto de raza al novillo para que la composición alcanzase cotas más altas. Por la izquierda el novillo protestaba más, sobre todo al final de los muletazos. En su segundo pecó de acortar la dimensión de los muletazos. Es cierto que el novillo no tenía la acometividad suficiente, pero el torero quizá equivocó el planteamiento de la estructura y la concreción de cada lance. Aquí se situó en ocasiones mal, el toro le punteó y no alargó los viajes. Con todo pudo cortar una oreja que, visto lo visto, no hubiera sido ninguna locura.
Ficha de la novillada:
● Toros de El Cotillo-Hermanos Collado Ruiz, de presentación justa, gordos, sin fuerza, sin raza. En su mayoría fueron pitados en el arrastre, excepto el quinto, para el que inexplicablemente se pidió la vuelta al ruedo.
● Emiliano Osornio (De gris perla y oro). Estocada casi entera, tendida y trasera. (Silencio). Dos medias, dos pinchazos y descabello. Aviso (Silencio).
● Julio Norte (De rosa y oro). Pinchazo y bajonazo (Saludos desde el tercio). Estocada (Dos orejas).
● Manuel Quintana (De purísima y oro). Pinchazo y casi entera trasera (Saludos desde el tercio). Estocada (Ovación).