Desiderio Vaquerizo
Desiderio Vaquerizo presenta un libro para conocer «sin prejuicios» a los gladiadores de la Córdoba romana
El catedrático explica en 'Gladiadores. Soldados de la arena' el origen religioso de estos espectáculos y el papel excepcional que tuvo la antigua Colonia Patricia
La historia de los gladiadores de la Córdoba romana no puede entenderse desde los valores del siglo XXI. Esa fue una de las principales ideas defendidas por el catedrático de Arqueología de la Universidad de Córdoba, Desiderio Vaquerizo, durante la presentación de su nuevo libro Gladiadores. Soldados de la arena (Almuzara) celebrada en el Rectorado de la Universidad de Córdoba, con la presencia del rector Manuel Torralbo y del editor Manuel Pimentel.
El título de la obra remite a la dimensión militar de estos combatientes. Vaquerizo recordó que los gladiadores se formaban con una disciplina muy rigurosa, manejaban distintas armas, pertenecían a categorías bien definidas y estaban sometidos a reglas estrictas dentro de la arena. De ahí esa idea de «soldados», aunque su condición social estuviera marcada por la infamia y por una profunda contradicción: eran admirados por el público, pero al mismo tiempo ocupaban uno de los escalones más bajos de la sociedad romana.
Durante su intervención, el autor insistió en que no se debe juzgar a estos hombres, y también a algunas mujeres, «desde la óptica de nuestros tiempos ni con los códigos morales actuales». Según explicó, la gladiatura tuvo un origen religioso y funerario, vinculado a la ofrenda de sangre en honor de personajes relevantes, antes de convertirse con el tiempo en uno de los grandes espectáculos de masas del mundo romano.
Presentación del nuevo libro de Desiderio Vaquerizo, 'Gladiadores. Soldados de la arena'
Vaquerizo situó ese proceso dentro de la expansión de Roma. Los munera pasaron de celebrarse junto a las tumbas, en foros o en espacios habilitados, a ocupar los anfiteatros, donde se integraron distintas formas de espectáculo: combates entre gladiadores, venationes, ejecuciones públicas y luchas de animales. Todo ello sirvió también como herramienta de romanización, al reforzar una conciencia común de pertenencia al Imperio.
Córdoba y la arena
El caso cordobés ocupa un lugar central en el libro. La antigua Colonia Patricia conserva 17 epitafios relacionados con gladiadores, algunos de ellos dobles, que permiten contabilizar 23 combatientes muertos en la arena de Córdoba. La cifra resulta excepcional si se compara con el resto de Hispania, donde apenas se conservan otros cuatro testimonios epigráficos de este tipo.
Desiderio Vaquerizo
A partir de esas inscripciones, Vaquerizo reconstruye parte de la vida de aquellos gladiadores: su edad, procedencia, categoría, victorias, vínculos familiares y pertenencia a determinados ludi. Entre ellos hubo germanos, griegos, sirios, un galo, un alejandrino, un placentino y un hispano. Muchos murieron jóvenes, con una media aproximada de 27 años, pero habían desarrollado carreras exitosas antes de caer en combate.
El catedrático destacó además la variedad de categorías documentadas en Córdoba, con presencia de mirmillones, tracios, secutores, retiarios y un essedarius, entre otros. En sus epitafios, los gladiadores se identificaban en primer lugar por su armadura, una forma de reivindicar su oficio y su identidad incluso después de la muerte.
El posible 'Ludus Hispanus'
Uno de los puntos más relevantes de la investigación es la hipótesis de que Córdoba pudiera haber albergado el Ludus Hispanus, una escuela de gladiadores de primer nivel. Vaquerizo recordó que tradicionalmente se había situado en Tarraco, pero defendió que el volumen de documentación conservado en Córdoba obliga a reconsiderar esa interpretación.
En este sentido, concedió especial importancia a la inscripción de un doctor retiariorum, es decir, un entrenador de retiarios. Para el arqueólogo, que un especialista de este tipo muriera en Córdoba y fuera enterrado junto a otros gladiadores constituye un argumento de peso para sostener la existencia de una escuela gladiatoria en la ciudad.
Presentación de 'Gladiadores. Soldados de la arena'
La obra también desmonta algunos tópicos muy extendidos. No todos los combates eran a muerte, ya que los gladiadores eran profesionales costosos de formar y mantener. En muchas ocasiones se trataba de exhibiciones, y cuando un combatiente era vencido podía solicitar la missio, la gracia que le permitía conservar la vida. Vaquerizo también corrigió la imagen cinematográfica del pulgar hacia arriba o hacia abajo y explicó gestos como el iugula, asociado a la petición de muerte.
La Córdoba romana que Vaquerizo supo ver
Manuel Pimentel situó el nuevo libro dentro de la trayectoria de Vaquerizo como investigador y divulgador de la Córdoba romana. El editor subrayó que la ciudad antigua permaneció durante mucho tiempo casi invisible para los propios cordobeses y destacó la capacidad del arqueólogo para convertir los hallazgos científicos en un relato comprensible, capaz de devolver rostro a esa ciudad enterrada.
Pimentel enlazó esta publicación con trabajos anteriores del autor sobre la Colonia Patricia y recordó que el proyecto nació tras una conferencia pronunciada por Vaquerizo sobre los gladiadores en la Córdoba romana. De aquella intervención surgió la propuesta de convertir ese material en un libro, ahora publicado con el propósito de mirar la gladiatura con rigor histórico, alejado de mitos cinematográficos y sin caer en el presentismo.

Editorial almuzara, 2026
Páginas: 320
Colección: Historia