Luz Casal enciende la noche en Córdoba
El Teatro de la Axerquía acoge su particular homenaje a la mujeres en esta 45ª edición
Luz Casal
Durante la presentación, hace unos meses, de la 45ª edición del Festival de la Guitarra de Córdoba, la teniente alcalde de Cultura, Isabel Albás, se detuvo en esta jornada del 8 de julio refiriéndose a la misma como un tributo a las mujeres dado que el cartel estaba protagonizado por tres: Nat Simmons, Aurora Beltrán y Luz Casal. Anoche en el Teatro de la Axerquía se respiraba cierto aire feminista, tanto en las formas como en en los cortes de cabello de gran parte del público, un respetable numeroso y (bastante) adulto que no llenó el recinto pero que se hizo muy presente en un concierto repleto de contrastes, recuerdos y sobre todo, rebosante de altura artísitica.
La única ola de peso en la velada no fue feminista, sino la del calor en el que dicen desde la Aemet que era su último día de castigo. A eso de las nueve y media de la noche, en ese atardecer que aún no es oscuro, aparecía Nat Simmons sobre el escenario con unas botas blancas altas, un traje ajustado de minifalta generosa, unas gafas de sol a juego con el calzado y unos hombros que produjeron envidia a los asiduos al gimnasio. Simmons es una rockera pin-up que trata de construir una carrera en un mercado contaminado por músicas de mentira. Se agradece, por tanto, su frescura, su honestidad y su talento. Y sobre todo su actitud, porque el rock es en realidad eso. Con los mismos músicos jugó Aurora Beltrán , pamplonesa venida ex profeso desde su tierra para el bolo, según confesó, dejando atrás los sanfermines y encontrándose con la calor de aquí, que es como llamamos los cordobeses al cambio climático de toda la vida.
Nat Simmons
Lejos quedan los tiempos de Tahúres Zurdos, aunque nos parezca que fueron ayer mismo, pero Aurora Beltrán mantiene el aura y la personalidad de una mujer que se ha labrado una trayectoria en un mundo artístico de hombres (negaré siempre que he escrito esta última frase) . Un breve set list donde predominó el acústico y con temas como Lujuria o Redención dejaban al público con cuerpo de más. Y eso lo iba a ofrecer Luz Casal.
Aurora Beltrán
Ella se lo puede permitir
Vestida de blanco y estrenando un anillo negro que minutos antes había recibido en camerinos - con el visto bueno del estilista- Luz Casal y sus músicos abrieron la velada con ¿Qué has hecho conmigo?, una de las canciones del nuevo elepé y que nos remite a la Luz Casal de los brillantes años 80. La admiración del fan por el artista, el rejuvenecimiento que provoca el amor, la chispa fresca que regala un tema que no solo es una primera declaración de intenciones sino un ejemplo de lo que da de sí un último trabajo, Me voy a permitir, lleno de contrastes, madurez y años vividos, y que será el protagonista del repertorio. Porque, entre otras cosas, para eso ha venido al festival.
Serían hasta siete las piezas de ese último trabajo pero sin dejar atrás una trayectoria de más de 40 años. Seguirían A cada paso, Volver a comenzar y Sentir, que así juntas no parecen pertenecer a distintas épocas, una atemporalidad que marca a Luz Casal, mujer sin edad. En Lágrima la protagonista es Amália Rodrigues y Luz se confiesa honrada por adaptar este fado como homenaje a la portuguesa. Bravo, concebido e interpretado como un bolero por el mexicano Luis Demetrio, gana en la versión de la gallega, que lo ha convertido en un medio tiempo pop con aires sesenteros sin perder la crudeza que supone la traición en el amor, lo amargo de la ruptura y la dignidad a pesar del dolor.
Luz Casal
Quedó la atmósfera para que de una tacada se marcara Entre mis recuerdos, No me importa nada y Besaré el suelo, una terna que deja el corazón tocado, sinceramente. Había que levantar el ánimo y se hizo con Un nuevo día brillará, adaptación de Duel au soleil , del francés Étienne Daho y que gana mucho mas en la versión aflamencada que Luz hizo en 2004. Lo nuevo tomó protagonismo otra vez con El blues de la cebolla, Nada es imposible, Parece ser y Me voy a permitir, temazos que demuestran que este último larga duración es mucho más que un disco de versiones y con el que Luz reivindica -con la canción que pone título al albúm- su condición rebelde, incluso macarra , de una artista al margen de los dictados del mercado y las modas.
La noche encendida
La recta final estaría marcada por esos éxitos que son inevitables para celebrar lo que en realidad es una fiesta y que fue posible en gran medida gracias a una banda excelente, con Tino di Geraldo a la batería y la percusión, Jorge F. Ojea y Borja Montenegro a las guitarras, Peter Oteo al bajo y J. M. Baldomà «Baldo» en los teclados y la dirección musical. Tal para cual, Rufino, Un pedazo de cielo (acompañada por Simmons y Beltrán) para finalizar con Loca , que el respetable bailó con gusto.
Para antes del bis ya habíamos visto a una Luz Casal que rejuvenecía a cada cambio de vestuario, flexible físicamente en modo yogapilates, con una voz magnifica capaz de comerse el rock, las baladas, la copla y la chanson, convertirlas en un único estilo y devolverle al público con gratitud una trayectoria artística llena de honestidad y trabajo.
La noche había rebajado sus grados y se iluminó más con el homenaje a Rosalía de Castro y Negra sombra , Piensa en mí y Te dejé marchar. Un bis con baladas. Una despedida a lo grande, en realidad. Un concierto memorable. Un artista única. Todo fue Luz anoche.