Alumnos, responsables e invitados de la Escuela Taurina Cabra en el tentadero de Hornachuelos
Los alumnos de la Escuela Taurina de Cabra se ponen delante de machos por primera vez en un tentadero
Esta academia se presentó el pasado mes de abril y está dirigida por el matador Javier de la Concha
Los alumnos de la Escuela Taurina de Cabra se han enfrentado por vez primera a ejemplares machos, y lo han hecho en el tentadero de Antonio Doblas Alcalá, en Hornachuelos, lugar inmejorable para que los diez alumnos de la entidad dirigida por el matador Javier de la Concha, puedan ir adquiriendo verdadera destreza en las distintas suertes y familiaridad con unos animales cuyo peso irá en aumento, muy gradualmente, en posteriores ocasiones. «Ha habido dos machos, añojos, adaptados para ellos, no excesivamente fuertes, y dos becerritas, de forma que los más avanzados han salido con los machos, y los otros con las hembras». El torero, acostumbrado a lidiar con toros con todas las de la ley, califica a estos animales de pequeñitos... con sus 150 ó 200 kilos.
La Escuela Taurina de Cabra, que se presentó en el salón de plenos de este pueblo cordobés a principios del mes de abril pasado, tiene su sede en la plaza de toros de la localidad, el coso más antiguo de la provincia y primero que vio torear a Manolete, como novillero, el 16 de abril de 1933. Diez alumnos fueron los primeros inscritos y los que ahora, con unos meses ya de aprendizaje y algún tentadero previo a sus espaldas, siguen su periodo de formación. «Varios de los alumnos se han puesto por primera vez delante de un macho, que en el ganado bravo es más musculado que la hembra, con el pecho más ancho y más seriedad en la mirada», explica De la Concha.
Alumno de la Escuela Taurina de Cabra
En los meses de andadura de la escuela, el torero se congratula de haber podido ir con sus alumnos bastantes veces al campo, «incluso nos ha llamado algún ganadero para que nuestros alumnos pudieran salir a pegar dos o tres tanditas una vez ha toreado el matador». De la Concha recuerda que sus alumnos capta con facilidad los diversos movimientos en el toreo de salón, pero luego han de acostumbrarse a las variaciones que puede ejecutar un animal real, sus reacciones a veces imprevisibles o cuestiones más concretas como, por ejemplo, ir al burladero correcto tras dejar la vaca al caballo. «Todo ellos se va cogiendo con el oficio y el entrenamiento»
Otro de los alumnos en el tentadero
Con la experiencia como maestro para estos alumnos, Javier de la Concha indica que «está aprendiendo mucho y refrescando también muchas cosas, porque la ilusión que tienen es totalmente contagiosa y cuando les corriges algo, por ejemplo, y más tarde te estás preparando para ti mismo, rememoras esa corrección».
La Escuela Taurina de Cabra organizará otras actividades, por ejemplo un tentadero público tras el éxito que tuvo uno reciente en Cabra, además se seguir tentando con otras ganaderías «e incluso, si podemos, participar en alguna becerrada de los concursos de Pedro Romero».
La Escuela Taurina de Cabra se sustenta en cinco pilares esenciales: una sólida formación teórica para entender la historia y el valor de la profesión, un exigente acondicionamiento físico, la necesaria preparación mental, el toreo de salón como base indispensable para dominar la técnica, y las salidas al campo como colofón práctico donde los alumnos miden su aprendizaje de manera real frente a ejemplares de distinto tamaño y condición.