Fuensanta Cabrera
Fuensanta Cabrera, abogada
«Estoy absolutamente en contra de que la gente joven firme hipotecas»
El despacho de esta abogada cordobesa se ha especializado en defender a sus clientes frente a las entidades financieras
Si algo desprende Fuensanta Cabrera Salinas (Córdoba,1978) es pasión. En su discurso, en la gestualidad y en la mirada. Se nota y mucho que no solo le gusta lo que hace sino que lo vive. Su sentido de la justicia, entendido sobre todo como la defensa del más débil, le llevó a dejar un cómodo puesto de funcionaria y a pelearse en los juzgados, principalmente contra los bancos. David y Goliat. Aunque confiesa que no era su intención especializarse en el sector financiero, su posición de testigo en primera fila de la alegría hipotecaria de primeros de siglo, cuando todos fuimos ricos y propietarios, le hizo intuir que la fiesta no acabaría bien. Tras la crisis, la debacle y el derrumbe del castillo de naipes quedó un reguero sangrante de familias rotas, desahucios y sobre todo confusión, porque se nos dijo que éramos la repanocha y resultó que solo fuimos clientes sujetos a cláusulas leoninas y comisiones desorbitadas.
Fuensanta Cabrera
Esta mujer casada y madre de tres hijos, sexta en una familia de nueve hermanos, tiene en la actualidad cinco mil demandas puestas en toda España. Sus amigos y compañeras la llaman Fuen, y Fuen nos confiesa que a veces no se creen fuera de Andalucía que ella sea la titular de un despacho tan peleón y efectivo en Córdoba, porque se sigue tratando con displicencia a la gente de provincias, que es como nos ven desde las grandes capitales. Ya quisieran algunos de esos seres superiores poseer solo el buen gusto que encontramos en la decoración de Cabrera Abogados en la Avenida del Gran Capitán. De la capacidad de trabajo y éxito da buena cuenta el número de pleitos ganados, sobre todo para aquellos que más tienen que perder porque son los que menos tienen.
- En 2021 aumentó la tasa de rectificación de las entidades financieras, pero también las reclamaciones ante el Banco de España. Usted sostiene que a los bancos les interesa la litigiosidad.
-Absolutamente sí. Es una política empresarial. Si el 99% de lo pleitos habituales contra la banca están ganados , como los de gastos, las cláusulas suelo o tarjetas revolving, ¿por qué el banco no los resuelve extrajudicialmente? Pienso además que reputacionalmente deberían saldar esa deuda con la opinión pública. Pero hacen sus cuentas y ven que si, por ejemplo, tienen que pagar 40.000 euros ahora prefieren pagarlo dentro de unos años, porque con ese dinero hacen dinero. Además existe un efecto disuasorio y mucha gente no quiere demandar porque encima la justicia es lenta. Yo tengo pleitos a siete años vista y eso es una barbaridad. Hay miedo a demandar a una entidad bancaria porque la gente vive al día y piensan que la pueden necesitar en un momento dado. Temen posibles represalias.
- ¿Firmar una hipoteca es como vender el alma?
- Probablemente es de las cosas más importantes que tengas que hacer en tu vida. La hipoteca te condiciona mucho, empezando por tu propia economía mensual. Un buena hipoteca firmada con unas condiciones que respondan a tus ingresos es fundamental ya que luego aparecen problemas en el día a día, evolucionas como persona, formas una familia y puedes cambiar de trabajo. Yo estoy absolutamente en contra de que la gente joven firme hipotecas. Debería haber un límite de edad para ello, porque la libertad que te da no tener hipoteca condiciona, por ejemplo, la formación. Hay gente de 23 años condenada a no poder prosperar. No pueden permitirse el cogerse dos años y formarse académicamente. Podrían vivir de alquiler, porque hacerlo no es tirar el dinero. Aconsejo a la gente que se metan en una hipoteca cuando tengan una situación económica estable, compren bien de precio y los intereses no le arrollen. En realidad lo que ven los jóvenes es que la hipoteca es como un hito social que marca pasar a un siguiente nivel. Es lo que la sociedad espera de ti, que te cases, tengas hijos y te hipoteques.
Existe un efecto disuasorio y mucha gente no quiere demandar porque encima la justicia es lenta
- ¿Cómo han conseguido los bancos hacer creer a sus clientes que con la hipoteca les hacen un favor en vez de un negocio?
- Yo he trabajado en una notaría y he visto cómo, con el boom inmobiliario, se firmaban 20 al día. La notaría era casi una feria. La gente no sabía lo que estaba firmando. En la mesa se sentaba el notario, el del banco, el de la gestora, el de la inmobiliaria y nadie levantaba la mano para advertir qué es lo que se estaba leyendo, cuarenta folios en dos minutos. En muchas ocasiones con los padres del firmante metidos, lo cual se utilizaba casi como un chantaje y una presión. Fíjate cómo es el negocio perfecto de la banca: normalmente una persona, en el desarrollo de su actividad empresarial puede quedarse sin cobrar un servicio prestado o un bien vendido. La banca tiene como una doble garantía que consiste en que si tú no me pagas, me quedo con tu casa. Es un negocio cerrado. Nunca se quedan sin cobrar. Y ya que tienen esa doble garantía debería ser más laxa para el cliente. con intereses bien informados y planificados en años. Aconsejo que no se tenga el impulso hipoteca-casa. Estudia, analiza, y si no sale esta casa, vendrá una siguiente. Las hipotecas no son las ofertas de una gran superficie.
- Ese impulso de compra mueve el mundo occidental.
- Sí, es como el crédito al consumo y las tarjetas. Se critica que la gente vive por encima de sus posibilidades, pero las entidades bancarias son las primeras que lo fomentan. Ahora el crédito es más responsable y hemos avanzado algo en eso, pero los primeros en conceder créditos sin informar de las consecuencias son los bancos.
-¿Y el consumidor no tiene la responsabilidad también de estar informado?
- Sí, por supuesto, pero el primer responsable es la entidad bancaria. No se le debería conceder un préstamo de 300.000 euros a una persona de 21 años que trabaja temporalmente en la construcción, y que además avalan sus padres.
Fuensanta Cabrera
-¿Por qué se especializó usted en el sector financiero?
- Estuve siguiendo la famosa sentencia del Supremo de mayo del 2013, que declaraba nulas las cláusulas suelo, desde que el asunto comenzara el Juzgado de lo Mercantil de Sevilla. La sentencia marcaba como nulas las cláusulas si estas cumplían determinados requisitos. Como yo había trabajado en notaría sabiendo cómo se había informado a la gente y firmado muchas hipotecas, al leer la sentencia se me antojó algo imposible, porque cualquiera que hubiera firmado una hipoteca hasta entonces lo tenía ganado. A partir de ahí comencé a trabajar con distintas asociaciones. Iba, literalmente, con maletas de demandas a los juzgados.
- ¿Las cláusulas suelo eran solo la punta del iceberg?
- Estaba preparada para plegar velas, porque pensé que cuando acabase el tema de las cláusulas suelo me dedicaría a otra cosa. Había trabajado en la administración y ganado pleitos sancionadores. Pero tras las cláusulas suelo llegan las ejecuciones hipotecarias, y ves que los números de la banca nunca están cuestionados. Es como si a la banca se le diera la posición de la administración, cuando no la tiene. La banca es un particular como tú. Hay gente que cree que va a ir a la cárcel por no pagar un préstamo y les explico que la banca, ante un juzgado, tiene la misma situación de igualdad que el cliente. Hay que recordar además que a la banca se le ha rescatado, y este no es un mensaje populista. Y por cierto, la prensa nacional clamaba al cielo sobre la posible quiebra de la banca si esta se veía obligada a devolver todo lo cobrado por las cláusulas suelo. Era la imagen que transmitían las entidades financieras que hasta yo me creí. Tras la sentencia del Supremo todos callaron, a pesar del miedo que habían metido.
- ¿Es la gente mayor la que más desasistida está ante la banca?
- La gente mayor, per se, está indefensa. Lo están frente a la banca, al coger un autobús, en las citas médicas. Se merecen un cariño que no se les presta ni en la banca ni en los servicios públicos. Y la banca prescinde de lo que no le da dinero. Todo lo que es prestar servicios está quitado de enmedio. Solo tratan de rentabilizar el superbeneficio que tienen. Para la gestión obligatoria te dan treinta segundos , pero si vas a firmar un seguro de vida están a la hora que quieras o cuando tú puedas. Y te financian un iPhone de paso. De todas maneras el trato generalizado no es el mismo para un mileurista que para un señor grupo A de la administración. Mientras menos dinero tengas tus condiciones serán peores, porque el riesgo que asume la entidad no es el mismo que alguien con una buena nómina.
Fuensanta Cabrera
- ¿Qué pleito ganado le ha supuesto mayor satisfacción?
- El primero ganado en Córdoba y otro en el Supremo. Una entidad financiera negoció en 2015 con sus clientes quitar las cláusulas suelo tras la sentencia del Supremo, pero a cambio les hizo firmar que no les devolverían nada. La Audiencia Provincial de Córdoba declaró nulos esos acuerdos. No fue ganada por mí, sino por mi equipo. Yo firmo las demandas, pero somos un equipo. Son gente de matrícula de honor y muy bien formados jurídicamente.
-Usted también tiene que trabajar con los bancos día a día ¿Cómo lo hace?
- La banca es necesaria, por supuesto, y hay una banca responsable que es con la que yo trabajo. Hay gente que hace las cosas bien.