Carlos García Merino
Cosas que pasanCarlos García Merino

El Zoológico de Córdoba y su paulatino paso de casa de fieras a Centro de Conservación

Está procediéndose a la renovación integral de las tuberías de distribución de agua, dañadas tras el paso de los últimos temporales

Inauguración oficial del Zoológico de Córdoba en 1968

Inauguración oficial del Zoológico de Córdoba en 1968Ladis/AMCO

El plan del miércoles nos lleva a visitar el Zoológico de Córdoba, o como se denomina ahora, Centro de Conservación Zoo Córdoba. Es algo que hago recurrentemente desde chaval. A lo largo de los años ha experimentado notables cambios, tanto en la extensión del recinto como en la conversión de los habitáculos de los animales, sufriendo a lo largo de su historia, que casi llega a los 60 años, numerosas obras de remodelación y ampliación de su extensión, como las sufridas en 1987, 1995 y 1999, esta última con una inaudita duración de siete años, periodo en el que permaneció cerrado al público, para adaptar la instalación a la nueva Ley de Zoológicos, aprobada en octubre de 2003.

Zoológico de Córdoba en 1968

Zoológico de Córdoba en 1968AMCO

Hay que remontarse a un ya lejano 15 de mayo de 1968, fecha de la inauguración oficial del recinto, aunque desde el año anterior ya albergaba a un puñado de animales en su interior, coincidiendo con la celebración en la ciudad del primer Congreso de la Unión Ibérica de Zoos y Acuarios.

Inauguración del Zoológico de Córdoba

Inauguración del Zoológico de CórdobaAMCO

Inicialmente fue denominado como Parque Zoológico Municipal Juan Barasona de Córdoba, como reconocimiento a este taxidermista, joyero y cazador cordobés que donó a la ciudad varios ejemplares de animales con los que el Zoo abrió sus puertas a finales de 1967, siendo así su principal impulsor aunque no pudo estar presente, al fallecer en julio de aquel año, siendo su viuda y su hija las que inauguraron la instalación, en presencia del entonces alcalde, Antonio Guzmán Reina. Se convirtió entonces en un elemento visitable más de una ciudad que se unía a Madrid, Barcelona, Jerez y Valencia en tener instalaciones de este tipo.

Antiguas instalaciones del Zoológico

Antiguas instalaciones del ZoológicoAMCO

El recinto cuenta en la actualidad con una superficie aproximada de 60.000 metros cuadrados y está situado enfrente del Jardín Botánico y es vecino del Centro de Educación Ambiental. Inicialmente contaba con 8.000 metros cuadrados y con 150 ejemplares, la mayor parte de las cuales fueron donados por Juan Barasona, por lo que el parque tuvo durante sus primeros años el nombre de su benefactor y cuyo primer director fue Guillermo Puya Zorita.

Terrenos que ocupaba el Zoológico Juan Barasona

Terrenos que ocupaba el Zoológico Juan BarasonaLa Voz

El concepto de confort para los animales era algo que distaba mucho de los estudiados y tematizados recintos actuales. En 1969 ya se produjo el fallecimiento en su cubil de un leopardo hembra y todos tenemos en la retina la imagen de los leones en una jaula absolutamente insuficiente para animales de ese tamaño. O del pobre chimpancé Bartolo, confinado tras unas rejas que no impedían escandalizar con sus tocamientos a las señoras de bien que paseaban con sus nietos por el recinto. O de la pantera negra, dando continuas vueltas en su minúscula jaula sin pausa ni descanso.

Antiguas jaulas de los animales

Antiguas jaulas de los animalesAMCO

Otro problema era el de la seguridad de los visitantes, empeñados en aquella época en alimentar a los «bichos» del Zoo a base de pedazos de pan o chucherías, llegando incluso a querer tocar a los animales hasta conseguirlo, sin atender a que eran animales salvajes de carácter imprevisible, existiendo un evidente riesgo para la integridad del imprudente. Como a los osos pardos y al oso malayo, impresionantes por su altura y el tamaño de sus garras.

El primer oso que albergó el Zoológico de Córdoba

El primer oso que albergó el Zoológico de CórdobaAMCO

Otro hito del Zoológico de Córdoba llegó en 1976, cuando a través de una cuestación popular llegó a Córdoba la elefanta Flavia, sustituyendo a otro ejemplar fallecido en 1970, según cuenta la rumorología, a causa de ingerir una bola de alimento que algún indeseable rellenó con clavos. Flavia fue el emblema de la instalación hasta su muerte en 2019, tras pasar 43 años en soledad en su recinto y que durante muchos años fue la imagen, el emblema del zoo cordobés y el animal más querido y visitado por los cordobeses.

La entrañable elefanta Flavia

La entrañable elefanta FlaviaAMCO

Quienes encaminan sus pasos al Centro de Conservación Zoo Córdoba circulan por la avenida de Linneo, actual denominación de la vía en honor al botánico y zoólogo sueco Carlos Linneo desde 1988, aunque se la nombró avenida del Zoológico en 1972. En octubre de 1985 se adquirió un tigre de Bengala y en 1987, en una de sus remodelaciones, se construyó la pajarera que sigue en servicio en la actualidad albergando loros y guacamayos, aunque también ha albergado monos.

Pajarera del Zoo Municipal instalada en 1987

Pajarera del Zoo Municipal instalada en 1987AMCO

Numerosas han sido las anécdotas de animales que han traspasado los confines del zoo para dar un paseo por los alrededores, movilizando al personal para su captura y, hasta llegó a producirse un atraco, con robo del importe de la taquilla, que se saldó también con lesiones al taquillero. Posteriormente llegaron especies de «dibujos animados» como lémures, suricatos o linces ibéricos, confiriendo una visión más amplia de la fauna.

Antiguas jaulas del Zoológico

Antiguas jaulas del ZoológicoAMCO

Viene esta historia a colación del actual papel que representa el Centro de Conservación Zoo Córdoba. Visitamos las instalaciones un miércoles a las 11 de la mañana. Seguimos pensando que el monstruoso alero de hormigón de la fachada es una horrendez nada más divisarlo y desconozco su utilidad. Porque es feo, pero feo.

Entrada al recinto

Entrada al recintoCGM

Nos cruzamos con un grupo de niños especiales con sus monitores que están realizando sesiones de asinoterapia y con un grupo de escolares de excursión que disfrutan cada momento de la visita, mientras contemplamos las jaulas donde residen las aves rapaces que no pueden ser reintroducidas en su medio natural. Hay ajetreo por todas partes. Los cuidadores surcan velozmente los caminos en sus vehículos eléctricos llevando la comida a los animales mientras otros revisan el estado de salud del tapir. Hay varias zanjas abiertas y unos obreros se afanan en cambiar las tuberías, que reventaron a causa de las últimas borrascas que afectaron a Córdoba en enero y febrero. También hay que pisar con cuidado, porque en diversas zonas se acumula el agua formando charcos.

Obras de sustitución de tuberías de agua en el recinto

Obras de sustitución de tuberías de agua en el recintoCGM

Tras la contemplación del reptiliario, que cambió su ubicación de una exigua oficina con minúsculos terrarios a un recinto construido ex profeso para albergar serpientes, lagartos e iguanas, algo nos obliga a desandar nuestros pasos para volver a constatar que la pajarera de inmersión está cerrada a la visita desde hace mucho tiempo. La última vez que la visité, las aves que allí vivían compartían el espacio con numerosas ratas del tamaño de la zapatilla de Fernando Romay que campaban a sus anchas, ante el espanto y desasosiego de los visitantes y el mío propio, porque había varios niños que no levantaban del suelo más de unos pocos palmos formando parte de la visita a esta zona de aves, que no de roedores que mostraban actitudes agresivas entre ellos.

Pajarera de inmersión cerrada al público

Pajarera de inmersión cerrada al públicoCGM

Y aprovechamos el paseo para ver a los últimos residentes llegados, como la pareja de leones. Zazu y Aissa, un macho de 18 años y una hembra de 16 años, que arribaron a la ciudad en febrero pasado. Y a Manas, el tímido rinoceronte indio llegado desde Polonia que vive en el recinto que antes ocupaba Flavia. Se da la circunstancia de que solo quedan 4.000 ejemplares en el mundo y solo hay dos de ellos en España, uno de ellos en el zoo cordobés.

Manas, el rinoceronte indio

Manas, el rinoceronte indioCGM

También echamos de menos que los lobos no nos siguieran en nuestro recorrido como antaño como si fuéramos el plato del día. Había muchos animales refugiados en sus cubículos y no asomaban las orejas hasta que no veían aproximarse al vehículo de las provisiones.

El año pasado se registraron más de 118.000 visitantes, récord para la instalación y, gracias a la política de rescate de especies para su recuperación o reintroducción en su medio, y a las líneas de investigación establecidas con la Universidad de Córdoba, se puede afirmar que el Centro de Conservación Zoo Córdoba, con más de 500 ejemplares de más de un centenar de especies, es un centro necesario para la supervivencia de estos animales y para que las nuevas generaciones puedan contemplar naturaleza salvaje, lejos del concepto de casa de fieras que hemos conocido sus mayores gracias a su labor en pro de la educación ambiental.

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