El BCE no controla el precio del dinero
«El dinero no tiene un único precio porque no es una mercancía ordinaria. Su valor depende de la confianza, del tiempo y de la estabilidad futura»
La tasa de interés no existe porque exista el dinero. La tasa de interés existe porque existe el tiempo.”
Hace escasos días, la máxima autoridad monetaria, el Banco Central Europeo, ejecutó una medida —la de subir los tipos de interés— que los mercados ya venían descontando y que, además, no fue una sorpresa para absolutamente nadie. Los recientes incrementos de los precios empujaron inevitablemente al organismo monetario a elevar los tipos de interés. Y eso nos lleva a una cuestión que muchos dan por sentada: ¿de verdad el tipo de interés es el precio del dinero?
Muchos están enamorados de la idea de que la tasa de interés es el precio del dinero. Y eso, permítanme que les diga, es una aberración conceptual. Los tipos de interés son un mecanismo de coordinación intertemporal; es decir, coordinan el consumo presente y el futuro. Además, tienen que ver con la forma en que trasladamos el consumo a lo largo del tiempo. Entonces, ¿cuál es la diferencia entre el precio del dinero y los tipos de interés? Muy sencilla: los tipos de interés existen independientemente de que exista el dinero. Por lo tanto, lo que determina el tipo de interés es la relación entre los precios presentes y los precios futuros o, lo que es lo mismo, los tipos de interés existen porque existe el tiempo.
El dinero no tiene un único precio porque no es una mercancía ordinaria. Su valor depende de la confianza, del tiempo y de la estabilidad futura. El tipo de interés solo ilumina una parte de esa realidad. El interés remunera la espera, no el dinero en sí. El dinero no se compra: se intercambia poder adquisitivo presente por poder adquisitivo futuro. De hecho, todos hemos visto cómo la inflación ha convertido tipos altos en dinero barato. El tipo de interés es más parecido a un alquiler que a un precio de venta. Igual que alquilar una vivienda no fija el precio de la vivienda, el tipo de interés no define el valor del dinero o, al menos, no completamente.
El precio del dinero depende de varios factores, como son el tiempo, el riesgo y la inflación.
Tiempo: 100 euros hoy no equivalen a 100 euros mañana.
Riesgo: no es lo mismo prestar dinero a Alemania que a una startup quebrada.
Inflación: con una inflación alta, tipos nominales elevados pueden implicar dinero «barato» en términos reales.
Quizá, opino, el auténtico precio del dinero sea su capacidad para comprar bienes futuros; es decir, su estabilidad como reserva de valor. Por eso la inflación deteriora el dinero, aunque los tipos suban.
Tal vez haya llegado el momento de abandonar una de las frases más repetidas y menos pensadas de la economía contemporánea. El tipo de interés no es el precio del dinero; es el precio del tiempo, de la incertidumbre y de la confianza. Porque el dinero, en realidad, no vale por sí mismo, sino por lo que creemos que podrá valer mañana. Reducir el dinero a un simple tipo de interés es confundir una variable financiera con un fenómeno mucho más complejo. Los bancos centrales pueden fijar los tipos de interés, pero no decretar el valor real del dinero. Ese valor lo termina decidiendo la confianza de millones de personas.