Tamayo, los datos y el relato
«Hablamos de exuberancia irracional, pero no es tan irracional como parece. El mercado está actuando en reacción a unas señales o incentivos... manipulado artificialmente.»
Hacía mucho tiempo que un documental sobre la vivienda no generaba tanto revuelo como lo ha hecho el documental, «Se nos ha ido de las manos», confeccionado por el influencer Carles Tamayo y financiado por RTVE, concretamente con casi 1 millón de euros que han servido para instrumentalizar un discurso político a través del entretenimiento como tanto le gustaba hacer al ministro de propaganda más famoso de todos los tiempos; Joseph Goebbels.
Y sí, la vivienda es el monotema del que todo el mundo habla y que todos los medios de comunicación en distintos formatos utilizan para llenar artículos, tertulias y columnas para confrontar un asunto que según Carles Tamayo… Se nos ha ido de las manos. Sin embargo, me llena de asombro la ingente cantidad de horas que se han destinado y se destinan a tejer un perfecto y a la vez erróneo relato, muy alineado con el documental que comento, que ha calado en la sociedad y que en estos momentos llena de crispación y sensación de injusticia todas las redes sociales y que como consecuencia de ellos, ha llevado a la más absoluta desesperación a gran parte de la población que lejos de intentar comprender el mercado de la vivienda y cómo funciona, compra el relato que una vez más deja como único culpable, sin posibilidad de defensa, al mercado y al capitalismo.
Hay una frase muy famosa que dice así; «El dato mata al relato». Pero como siempre, hay excepciones y España y concretamente su mercado de vivienda, lo es. Vivienda vacía, especulación, grandes tenedores, topes de precios, suelo inexistente y muchos más conceptos son los que se han pervertido y utilizado para construir el relato perfecto. Pero ¿Cuál es el relato perfecto? El relato perfecto es aquel que ni tan siquiera los datos más flagrantes y transparentes harían que se tambalease lo más mínimo, lo que quiere decir que un relato perfecto es la mejor arma para un gobierno o Estado que pretenden controlar la opinión pública y publicada.
Como decía, hace mucho tiempo que el relato se comió al dato y eso significa que no importa los datos que se aporten a la hora de debatir sobre vivienda que un buen relato cargado de sentimientos y buenas intenciones siempre saldrá victorioso. Recordad, el intervencionismo público siempre fue juzgado por sus intenciones y no por sus resultados sino, créanme, no estaría escribiendo estas líneas, os lo aseguro.
El relato carece de sentido a todo aquel que entienda mínimamente la teoría económica y cómo funciona un sistema de precios y la oferta y la demanda, así de simple, no hay más. Desgranemos uno a uno los problemas que identifica el documental;
¿Vivienda vacía?
No, ya que se concentra en localidades de menos de 50.000 habitantes, localidades muy poco demandadas.
¿Especulación?
No, las SOCIMIs y Fondos de Inversión únicamente poseen el 8% del parque de vivienda español, del cual tienen que sacar al mercado de alquiler, por ley, el 85% del total.
¿Grandes tenedores?
No, el 93,7% de las viviendas de España, según el Catastro en 2023, están en manos de propietarios de entre 1 a 5 propiedades.
¿Topar precios?
No, en ningún sitio donde se ha ejecutado está medida ha funcionado. Por culpa del tope de precios en Cataluña, Navarra y La Coruña la oferta del mercado del alquiler ha caído un 20%, 45% y un 40% respectivamente y como consecuencia de ello los precios han seguido subiendo.
¿Realmente no hay más suelo?
Falso, los ayuntamientos tienen secuestrado el 95% del suelo urbanizable de este país y no lo ceden ya que si lo cediesen para la oferta podría ampliarse y podría reducir el enorme déficit de vivienda que tenemos en nuestro país.
Todos estos datos están sacados de organismos y entidades públicas que se dedican a la recopilación de estos para elaborar informes y gráficos con carácter investigador. Ahora bien, ¿De verdad creen que todos estos datos que divulgo todas las semanas en distintos medios son suficientes, por lo menos, para cuestionar el relato o parte de él? Sinceramente, no lo creo. Cuando se vive de espaldas a la evidencia empírica y a la teoría económica los resultados nunca pueden ser positivos y este caso, no es una excepción.