Lo que no son cuentas, son cuentosSamuel Díaz

Vacaciones a crédito: cuando el descanso se convierte en deuda

«Los consumidores de entre 18 y 34 años son quienes más recurren a préstamos para financiar viajes y ocio»

El crédito es el gran motor del progreso, pero el exceso de deuda es el lastre que hunde a las civilizaciones"Henry GeorgeEconomista

Llega el verano y, con él, innumerables portadas llenas de titulares sobre el protagonismo que, año tras año, tiene el crédito al consumo en las vacaciones de los españoles. Y cierto es que los datos revelan cómo el cambio de tendencia ya no es una excepción: se ha convertido en la realidad de cientos de miles de familias. Este tipo de crédito, cargado de componente emocional, es verdaderamente peligroso porque es capaz de transformar la euforia del momento en el llanto del mañana.

Como decía, cada vez más españoles financian sus vacaciones. El 18% ya recurre a algún tipo de financiación para costearlas y, además, el 20% planea financiarlas este verano mediante crédito. Han leído bien: el 20%. Escalofriante.

El crédito al consumo en España creció en torno a un 12%. No solo son préstamos para vacaciones, pero es una de las partidas que más creció con diferencia. La cartera total de préstamos al consumo que familias y empresas están amortizando asciende ya a 114.000 millones de euros: más de diez veces el presupuesto del Ministerio de Educación y más de catorce veces el de Sanidad. Ojo.

La cultura de la gratificación inmediata, sumada a las enormes facilidades que ofrecen los canales digitales, hace que el endeudamiento temprano y rápido sea cada vez más sencillo. ¿Y por qué digo esto? Pues porque quienes más sufren lo descrito son los más jóvenes. Los consumidores de entre 18 y 34 años son quienes más recurren a préstamos para financiar viajes y ocio.

Por otra parte, el mercado dedicado a vender este tipo de préstamos opera con tipos muy por encima de la banca convencional: el elevado riesgo de impago que soportan puede implicar devolver hasta tres veces el capital solicitado. Como decía, la euforia de hoy son los llantos del mañana.

El problema no es el viaje, sino convertir un gasto efímero en una deuda duradera. Las vacaciones son un derecho al descanso, no un motivo para hipotecar la tranquilidad financiera de los meses siguientes. Que uno de cada cinco españoles contemple financiarlas mediante crédito revela hasta qué punto hemos normalizado consumir hoy y preocuparnos mañana. El verano dura unas semanas; las cuotas, a menudo, mucho más.

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