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Nunca Estarás solaMaría Torrego

Esas palabras que tocaron el corazón al final llegarán a las calles

Defender la vida es mirar a los ojos de alguien. Es tender la mano antes de juzgar. Es entender que detrás de cada debate hay personas, miedos, soledad, esperanza. El Papa nos devolvió el foco: primero la persona.

Las palabras del Papa León en el Congreso de los Diputados siguen vivas. Siguen en la calle. Las escucho cada día.

De facto todavía no han dado fruto porque éste puede tardar en llegar. Las leyes no han cambiado. Los datos siguen ahí. Pero nos han conmovido. Y eso es empezar a cambiarlo todo.

La defensa de la vida por encima de todo ha sido recolocada a la altura merecida: muy alta. Como prioridad. El Papa no pidió permiso para hablar con tanta firmeza y verdad. Eso es tener autoridad. Y la sociedad lo necesitaba.

Porque defender la vida es mirar a los ojos de alguien. Es tender la mano antes de juzgar. Es entender que detrás de cada debate hay personas, miedos, soledad, esperanza. El Papa nos devolvió el foco: primero la persona.

Pero todavía queda mucho por hacer. Aunque han llegado al corazón de la gente. Y cuando algo toca el corazón, tarde o temprano toca la calle. Y cuando toca la calle, acaba transformando las leyes y las costumbres.

Mientras tanto, nos toca a nosotros sostenerlo. Con coherencia. Sin complejos, pero sin imposiciones. Con la firmeza de quien sabe lo que defiende y la ternura de quien sabe a quién defiende. Con la alegría típica de una marcha voluntaria en defensa de la vida como la que se celebra en España cada año en la que siempre predomina el tono festivo, alegre y familiar. Ojalá se note en la próxima marcha y todos los que celebran y agradecen la intervención del Papa León en el Congreso ese día salgan a la calle a apoyar una causa tan necesaria.

Cada día cruzo conversaciones con alguien sobre esta intervención en el Congreso. Y no conozco a nadie que no se haya alegrado de esta comparecencia. Nadie. Se nota que ha despertado a la sociedad. Nos ha recordado lo importante. Lo urgente que es defenderlo. Y la dignidad que conlleva. Porque defender la vida es estar a favor de alguien.

No sé si será eso, pero sigo canturreando el himno «Alza la mirada» cada vez que estoy tranquila y puedo. Me sale solo. Estoy contenta y muy agradecida. La visita del Papa ha supuesto un cambio para mucha gente. Lo noto en el tono de las conversaciones. Hay más valor para decir lo obvio: que toda vida merece respeto.

Por fin nos vamos creyendo que no hay que tener miedo a vivir con el corazón encendido. Pero encendido de amor. Primero por los que tenemos al lado.

Todo esto se ha notado en los días de la visita del Papa. Menuda acogida. Ni un incidente y miles de detalles de cordialidad, de educación, de generosidad. Aprovecho estas palabras para agradecer al Santo Padre su visita y la estela de esperanza que ha dejado en cada uno. También es justo agradecer cada detalle a las personas que lo han organizado. Ha sido espectacular cada uno de los montajes para que todos pudiéramos dejarnos llevar por el tsunami de gracia que el Papa León XIV ha generado en nuestras ciudades. Un regalo sin precedentes. Gracias.

¡Alza la mirada! ¡La esperanza está en marcha! ¡Y ha empezado ya!

María Torrego es Presidenta de Fundación RedMadre.

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