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Análisis económicoJosé Ramón Riera

Las bajas laborales ya equivalen a 1,2 millones de trabajadores ausentes cada día

La incapacidad temporal supera ya los 852 millones de horas perdidas en un trimestre y genera un impacto económico de más de 21.200 millones de euros

El pasado 16 de junio, la CEOE celebró la jornada «Todos contamos. Absentismo x IT, un problema de país», un amplio encuentro empresarial dedicado a debatir un problema que ya afecta al conjunto del país y a reclamar soluciones ante el fuerte aumento de las bajas por contingencias comunes.

Tras la jornada, la CEOE reclamó medidas urgentes para contener ese incremento, que ya considera un problema de país. Según la organización, el absentismo supone un coste de 33.000 millones de euros, de los cuales 17.000 millones recaen sobre las empresas, con especial impacto en pymes y autónomos. La CEOE atribuye este aumento al colapso del sistema sanitario y a la escasez de inspectores, y propone reforzar los recursos disponibles, adelantar los controles médicos y exonerar de cotizaciones las bajas de larga duración y los contratos de sustitución. En 2025, 1,4 millones de personas no acudieron ningún día a su puesto de trabajo, una cifra que la organización vincula a un sistema desbordado y a ineficiencias administrativas. Su conclusión es clara: el absentismo amenaza la productividad, la competitividad y la sostenibilidad del sistema.

Como ya disponemos de los datos del primer trimestre, ha llegado el momento de analizar qué ha ocurrido con el número de jornadas perdidas, las horas dejadas de trabajar, el coste para la Seguridad Social y el valor económico estimado perdido por este problema que afecta tanto al sistema sanitario como al tejido empresarial.

Los datos sobre incapacidad temporal proceden del ministerio que dirige Elma Saiz, que guarda silencio sobre estas cifras y parece más interesado en confundir a la sociedad al presentar las afiliaciones como si fueran afiliados. Los datos económicos proceden de la Secretaría de Estado de ese mismo ministerio, mientras que el coste por hora trabajada se basa en la Encuesta Trimestral de Coste Laboral del INE correspondiente al primer trimestre de este año, publicada el mismo día del congreso de la CEOE.

Vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador. El número de procesos iniciados se ha reducido en el primer trimestre un 10,7 %, lo cual, aparentemente, es una gran noticia, porque la cifra ha pasado de 2,78 millones a 2,48 millones, con una reducción de 296.515 procesos iniciados. Hasta aquí llegan las buenas noticias.

Y digo «hasta aquí» porque todo lo que viene a continuación es mucho más preocupante.

La primera mala noticia es el aumento de la duración media de los procesos, que pasa de 38,38 a 42,93 días. Esto supone un incremento del 11,8 %, equivalente a 4,55 días más de media.

La segunda mala noticia es que, pese a la reducción del número de procesos, el aumento de su duración media eleva las jornadas perdidas de 105,4 a 106,5 millones. Esto supone un incremento del 1,1 %, equivalente a 1.154.421 jornadas adicionales perdidas por incapacidad laboral temporal.

Como consecuencia de este aumento de las jornadas perdidas, el gasto de la Seguridad Social en incapacidad temporal ha pasado de 4.057 millones a 4.642 millones de euros, lo que supone un incremento del 14,4 %. Todo indica que, de mantenerse esta tendencia, esta partida puede acercarse a los 20.000 millones al cierre de 2026.

Si convertimos las jornadas perdidas en horas no trabajadas, el impacto resulta todavía más evidente. En el primer trimestre de 2025 se perdieron 843 millones de horas, frente a 852,2 millones en el mismo periodo de este año. Además, como el coste laboral medio por hora trabajada, según la encuesta del INE, aumentó de 23,60 a 24,88 euros, el valor económico de esas horas perdidas pasó de 19.894 a 21.203 millones de euros, un incremento del 6,6 %.

Esto significa que, si sumamos los 4.642 millones de euros que le ha costado este concepto a la Seguridad Social y, por tanto, a todos los españoles, junto con los 21.203 millones de euros de producción perdida, el coste total del primer trimestre de 2026 asciende a 25.845 millones de euros. Si, además, convertimos las jornadas perdidas en trabajadores equivalentes ausentes, obtenemos que el impacto equivale a 1,2 millones de trabajadores de baja cada día laborable del trimestre.

Todos estos datos, analizados desde una perspectiva distinta de la planteada por la CEOE en su congreso, ponen de manifiesto que España tiene entre manos un problema de enorme gravedad. Si no se adoptan medidas de inmediato, este fenómeno puede convertirse en uno de los desafíos más serios y costosos para nuestra economía en los próximos años.

Y, sobre todo, los trabajadores que no se encuentren realmente en situación de incapacidad laboral temporal y permanezcan de baja sin causa suficiente deben ser conscientes de que contribuyen a reducir la productividad de sus empresas y, con ello, su competitividad. A medio y largo plazo, esto tiene un coste evidente: dificulta nuevas subidas salariales y puede llevar al cierre de muchas pequeñas y medianas empresas.

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