España, campeona de la inflación en Europa
Partimos de una situación estructural más débil, salarios más bajos, menor renta disponible, menor capacidad de ahorro, mayor peso de sectores de baja productividad. Esto significa que la misma inflación duele más en España
Durante los últimos años, el Gobierno no ha parado de repetir sistemáticamente la misma idea, de que España va como un cohete, hasta convertirlo en un auténtico dogma de fe, y no se cansan de repetirlo todos los días. No importa nada que Begoña vaya a sentarse en el banquillo de los acusados, cuando España crece más que nadie en la Unión Europea. No importa ya que José Luis Ábalos haya sido condenado a 24 años de cárcel, porque España lidera a los países de la OCDE. No importa que el hermano vaya a irse a la cárcel, por culpa de P.S, porque las empresas de rating nos dan una mejora en la calificación crediticia.
A P.S. y toda su cohorte de plañideras, cuando no tienen argumentos nos cantan el miserere de que somos los mejores y como ganemos el mundial, todo habrá sido gracias al gobierno, a P.S. y su amante Begoña.
Hoy intentaré demostrar, una vez más, que la realidad no coincide con el relato que se difunde desde la Moncloa. Lo haré a partir de los datos de inflación de la Unión Europea, comparando a España con las otras tres grandes economías por PIB: Alemania, Francia e Italia. Si la comparación se hiciera con los países que nos superan en PIB per cápita, la tabla de Excel que voy a mostrar no cabría en la página.
Y lo que voy a demostrar que España es el país más castigado por la inflación y que lo es en valor absoluto y en seis de los 13 subgrupos que componen el IPC Armonizado de la UE o más conocido por IPCA. Así que aquí les muestro lo que he elaborado para explicar porque somos el peor país entre lo cuatro grandes:
Empecemos por lo básico. Según Eurostat a cierre de mayo, Alemania registró un 2,7 % de inflación; Francia, un 2,8 % e Italia, un 3,2 %. España, por su parte, se colocó en un 3,6 %. Es decir, encabezamos la inflación entre los cuatro grandes países de la UE. Y no solo eso, también superamos la media europea, situada en el 3,3 %. Este dato, por sí solo, ya debería bastar para desmontar el relato triunfalista. Pero la historia se vuelve aún más reveladora cuando se analiza la composición de esa inflación.
Es cierto que la crisis energética de nuevo ha sido el detonante de este nuevo ciclo inflacionista. Pero lo que ha ocurrido en España no sucedió con la misma intensidad que en Alemania o Francia: la inflación se ha extendido prácticamente todos los rincones de la economía.
Mientras otros países han logrado contener el impacto en bienes esenciales, España está viendo cómo los precios se disparan en sectores que afectan directamente al día a día de las familias.
Por ejemplo, en la ropa, así en Alemania este subgrupo sólo subió un 0,5 %, mientras que en Francia no sube nada y en Italia lo hace un 0,9 %, pero en España se dispara un 5,2 %. Esto lo que significa es que en España los productos incluido en el subgrupo 3, crecen diez veces más que en Alemania. Seis veces y media más que en Italia, y cincuenta veces más que en Francia. Esto no es la energía, ni de la guerra de Ucrania, o del cierre del estrecho de Ormuz, esto es un encarecimiento estructural que se está trasladando al consumidor sin freno.
Lo mismo está ocurriendo con los restaurantes y hoteles. Mientras Alemania y Francia se movían en torno al 2,6 y el 2,8 %, España va hasta un 5 %. En un país donde la hostelería es un sector clave, intensivo en mano de obra y con márgenes ajustados, la inflación se ha convertido en un impuesto cada vez más preocupante sobre el ocio, el turismo o la vida social.
Y si miramos los servicios financieros y los seguros, la historia se repite. España, con un 4,8 %, se coloca por encima de Alemania, Francia e Italia. La razón se la pueden ustedes preguntar a P.S. y Montero, porque se inventaron un impuesto a la banca que grababa los márgenes y los intereses y que como ya vaticiné, este impuesto lo adelanta la banca, pero lo paga y con creces los ciudadanos. Todos, porque todos operamos con entidades financieras.
Pero hay un tema que casi nunca se quiere tratar en los debates públicos y que es vital para entender por qué España es el país más perjudicado por la inflación y no es otra que la capacidad económica de los hogares. Un 3,6 % de inflación en Alemania no es lo mismo que un 3,6 % en España. Un 5 % de subida en restaurantes no significa lo mismo en París que en Sevilla. Un 5,2 % en ropa no pesa igual en un salario alemán que en uno español.
En España partimos de una situación estructural más débil, salarios más bajos, menor renta disponible, menor capacidad de ahorro, mayor peso de sectores de baja productividad. Esto significa que la misma inflación duele más en España. Y si además es la más alta entre los grandes países europeos, el impacto es doble.
La inflación española no solo es más intensa, sino lo que es peor, es más injusta, porque además golpea donde más duele, en el día a día en los bienes más habituales, en servicios muy importantes y esenciales y sobre todo en sectores donde el consumidor español no puede elegir no consumir.
España se ha convertido en el motor de la inflación: lidera 6 de los 13 subgrupos del IPCA y también la inflación total. Sin embargo, no escucho a la parroquia de loros mantenida por la Moncloa hablar de ello, pese a que esta situación está dejando los bolsillos de los españoles sin apenas capacidad económica.