Pedro Sánchez, durante su comparecencia por la corrupción
Prensa internacional
Sánchez, retratado en la prensa internacional: de «héroe progresista» a líder de un «ecosistema de corrupción»
Los diversos casos de corrupción que cercan al presidente del Gobierno de España han resquebrajado su imagen de «último gran líder socialista»
La imagen del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, ha cambiado mucho en los últimos años. Mientras que al principio la prensa internacional lo presentaba como un adalid progresista, la «némesis de Donald Trump», como señalaba el diario británico Financial Times, o incluso como «la conciencia de Europa», tal y como aseguraba The Independent, los últimos casos de corrupción que han salpicado a su entorno han invertido por completo su imagen exterior.
Un informe especial firmado por Gustavo de Arístegui, diplomático, exembajador y profesor de geopolítica, recopila y sistematiza las críticas vertidas contra Sánchez por la prensa y los analistas internacionales. Su conclusión es demoledora: el cerco judicial, la deriva institucional y el aislamiento exterior han abierto una brecha irreversible entre el Sánchez que conquista foros globales y el que gobierna Madrid rodeado de condenas e investigaciones.
La corrupción como ecosistema
Así, el documento de Arístegui señala que la crítica internacional ya no habla de «casos aislados», sino de un patrón. La agencia británica Reuters a finales de mayo contabilizaba más de una docena de personas investigadas o juzgadas en el entorno del PSOE, incluidas la esposa y el hermano del presidente, así como altos cargos del partido y un expresidente del Gobierno. Por su parte, la revista británica The Week, citando a Politico, lo resumió como una «ventisca de escándalos» que ha dejado a Sánchez «entre las cuerdas».
El mayor golpe para Pedro Sánchez llegó el pasado lunes 22 de junio con la sentencia del Tribunal Supremo a José Luis Ábalos, ex ministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE durante tres años. Por unanimidad, Ábalos ha sido condenado a 24 años y tres meses de cárcel. Su asesor de confianza, Koldo García, ha recibido 19 años y 8 meses: mientras que el empresario Víctor de Almada, cuatro años y medio, aunque ha sido eximido de su ingreso en prisión por su colaboración con la Justicia.
Varios medios internacionales se han hecho eco de la calificación del propio tribunal de los delitos atribuidos al exmano derecha de Sánchez: una corrupción orgánica, organizada y continuada desde las más altas instancias del poder político».
Por supuesto, este no ha sido el único caso de corrupción que ha puesto en jaque al jefe del Ejecutivo. También Santos Cerdán, sucesor de Ábalos como secretario de Organización del PSOE, fue imputado por cohecho, organización criminal y tráfico de influencias por presuntas comisiones a cambio de obra pública.
A ello se suma el entorno familiar del presidente. El informe enumera un cuadro sin precedentes: la esposa Begoña Gómez será juzgada por jurado por malversación, tráfico de influencias y corrupción; y el hermano, David Sánchez, fue juzgado por tráfico de influencias. Por último, el expresidente Zapatero procesado —mentor de Sánchez— fue procesado en mayo de 2026, convirtiéndose en el primer expresidente imputado penalmente desde 1975; y el propio fiscal general del Estado fue condenado por revelación de secretos.
El veredicto de la prensa internacional
Cabeceras como The Economist, Politico, Reuters, Bloomberg o The Wall Street Journal han pasado de la crónica al juicio directo. The Economist pidió a Sánchez que se «aparte» en agosto de 2025, describiendo una «parálisis política» y reclamando que el PSOE designe un nuevo líder o convoque elecciones anticipadas.
Por su parte, Politico habla de una «ventisca de escándalos» y lo sitúa «contra las cuerdas». El medio alemán Table.media lo describe «de espaldas contra la pared», con sospechas de corrupción en «la cúpula» del partido gobernante, y llega a cifrar en cinco los ministerios salpicados. El análisis académico de la London School of Economics fue aún más rotundo: tituló su ensayo «de la regeneración democrática a la degeneración», concluyendo que Sánchez prometió regenerar la democracia y los indicadores internacionales señalan justo lo contrario.
España entre las democracias en riesgo
El informe también incluye que, más allá de los casos concretos, los grandes indicadores internacionales de calidad democrática dibujan un deterioro sostenido desde 2018 que la prensa y los analistas extranjeros no pasan por alto.
Transparency International sitúa a España en el puesto 46 de 180 países en su índice de percepción de la corrupción, la peor puntuación desde 2001 y una caída de diez puestos en un solo año. El instituto sueco V-Dem, por su parte, incluye a España entre los veinte países del mundo «en riesgo de autocratización», con un incremento de la corrupción política del 178 % y de la corrupción ejecutiva del 540 % desde 2018. El Banco Mundial refleja la misma tendencia: el índice de Estado de derecho ha caído de 0,98 a 0,82 entre 2018 y 2023, y el de eficacia gubernamental, de 0,97 a 0,75.
Con todo, tal y como señala el informe, el veredicto internacional es «nítido». La marca «Sánchez», que en un primer momento vendía regeneración, ejemplaridad y europeísmo, se ha invertido. The Economist reclama su retirada; el Atlantic Council lo describe como un aliado «poco fiable»; y V-Dem sitúa a España entre las democracias en riesgo de autocratización. Sobre todo ello planea la tesis central del informe: Sánchez no se aferra al poder pese al cerco judicial, sino a causa de él. El presidente es, hasta hoy, el único no encausado de su círculo. Y esa soledad, lejos de exonerarle, es precisamente lo que le señala.