Fundado en 1910
Eduardo Delgado Orusco | Javier Domingo de Miguel

«Con material humilde habéis hecho material divino»

La obra del santuario de Torreciudad debe ser colocada en el lugar que le corresponde en la Historia –con mayúsculas– de la arquitectura española contemporánea

Act. 26 jun. 2026 - 09:09

El 26 de junio se celebra un nuevo aniversario del fallecimiento de san Josemaría Escrivá. Como es sabido, la inauguración del santuario de Torreciudad tuvo lugar precisamente con su misa funeral, el 7 de julio de 1975. Y es que la historia del templo está ligada a la vida del fundador del Opus Dei, que dejó en su tierra natal lo que él calificó como una de sus «locuras».

El arquitecto Heliodoro Dols (1933-2025) recordaba su primer encuentro con el fundador en Roma, en junio de 1967, en el que san Josemaría «me corrigió la concepción raquítica que yo tenía, me dijo que ampliara el número de confesonarios y que no hiciéramos una arquitectura trasnochada. No impuso un estilo o una concepción determinada, nos dejó libertad». Dols recordaba que «traté de que su tamaño fuera humano, me gustó hacer algo para la Madre de Dios e intenté poner mi cariño en el estudio de los ensamblajes de aquellas piedras y ladrillos».

Como es lógico al tratarse de un lugar sagrado, Escrivá puso especial interés en lo que se refiere a la eucaristía y al retablo, para que llevaran a Dios. De hecho, propuso a Dols acometer la aventura de un retablo ex novo, como hoy se puede admirar, inspirado en los de El Pilar, La Seo y las catedrales de Huesca y Barbastro. «Haz un retablo que con sólo mirarlo se haga oración», le dijo. Pero también le habló de poner las bajantes a la vista, de tener una galería de servicios que facilitara las reparaciones, que usara hormigón en vez de madera que se deteriora, la disposición de los tejados que eviten goteras…y otros detalles que evidencian un pisar en el suelo y ser práctico.

Cuando el fundador escribía el 17 de junio de 1967 sobre la estancia de trabajo de Dols en Roma quedaba clara la finalidad espiritual que esperaba del nuevo templo: «un derroche de gracias espirituales espero, que el Señor querrá hacer a quienes acudan a su Madre Bendita ante esa pequeña imagen, tan venerada desde hace siglos».

La primera incógnita había sido la ubicación del nuevo templo. Junto a la primitiva ermita, colgada literalmente de los riscos, era inimaginable la construcción de nuevos edificios. Así las cosas, la solución final del emplazamiento –respetando la topografía existente y con la orientación adecuada– hace que Torreciudad se integre en el paisaje de manera original y orgánica, comprometida con el entorno.

Otra cuestión importante era decidir el estilo de la arquitectura y sus edificios. En ese sentido –y por deseo del fundador– la intención del proyecto de Torreciudad fue inspirarse en la arquitectura del lugar, aprendiendo las lecciones universales de la arquitectura popular.

Dols trabajará con materiales locales –el ladrillo, la teja y la piedra– combinados con naturalidad, y siempre con la intención de dar una respuesta moderna, adecuada a su tiempo. Torreciudad no es la mera reproducción de elementos arquitectónicos tradicionales, aunque los haya.

Hoy resulta apropiado agradecer a san Josemaría la iniciativa y el seguimiento de este enclave mariano. «Con material humilde, de la tierra, habéis hecho material divino», le dijo a Dols el 23 de mayo de 1975, en su última visita a un Torreciudad ya terminado y un mes antes de fallecer. Una obra que, en virtud de su calidad disciplinar y su rigor constructivo, todavía debe ser colocada en el lugar que le corresponde en la Historia –con mayúsculas– de la arquitectura española contemporánea.

Eduardo Delgado Orusco es profesor titular de proyectos en la universidad de Zaragoza

Javier Domingo de Miguel es autor de «Heliodoro Dols. Tradición, Modernidad, Autenticidad»

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