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Pedro Sánchez, este jueves tras la votación de la moción del PP

Pedro Sánchez, este jueves tras la votación de la moción del PPEFE

La respuesta del Pleno

El Congreso retira su confianza a Sánchez un día después de preguntarse «cómo no vamos a continuar»

Junts bajó el pulgar y votó con el PP, Vox y UPN a favor de la destitución del mismo presidente al que el 16 de noviembre de 2023 invistió. Aunque no era una moción vinculante, al presidente no le gustó

Para no ser una moción vinculante, Pedro Sánchez no se tomó nada bien que, este jueves, 177 diputados de una cámara de 350 votaran a favor de su dimisión y 178 lo hicieran a favor de que, al menos, se someta a una cuestión de confianza. Y menos aún que ocurriera un día después de que él mismo afirmara en el hemiciclo: «Para mí la pregunta no es si debemos continuar. La pregunta es cómo no vamos a hacerlo».

Los socialistas creyeron poder parar el golpe parlamentario hasta última hora, porque en el hemiciclo faltaba un diputado de Vox, Javier Ortega Smith. De manera que, si conseguían que Junts se abstuviera, el PSOE habría ganado por un voto. El propio Sánchez participó en la votación, a pesar de que suele hacerlo de forma telemática o, directamente, no votar si las circunstancias o los números no lo exigen. Así que asistió in situ a su propia derrota en esa especie de cuestión de confianza encubierta.

Junts bajó el pulgar y votó con el PP, Vox y UPN a favor de la destitución del mismo presidente al que sus siete diputados invistieron el 16 de noviembre de 2023. De alguna manera, los de Carles Puigdemont cerraron el círculo, aunque de ahí a que estén dispuestos a apoyar una moción de censura del PP con Vox sigue habiendo un abismo. A su salida del hemiciclo, Alberto Núñez Feijóo volvió a enseñar esa carta y volvió a guardársela. Solo afirmó que hará lo que crea «en el momento que considere oportuno, no antes ni después». También, que «cualquier demócrata» se iría después de la votación de ayer, pero que Sánchez no lo es.

Junts no solo mantuvo al PSOE en vilo hasta el último momento, también al PP. Los independentistas únicamente habían trasladado en privado al grupo parlamentario que dirige Ester Muñoz que no votarían en contra de su moción. Cómo hacerlo si el punto relativo al sometimiento del presidente a una cuestión de confianza tenía idéntico redactado a una proposición no de ley que Junts impulsó en diciembre de 2024. Aunque entonces los independentistas acabaron retirándola meses después tras llegar a un acuerdo con el PSOE.

Pero no habían concretado si votarían a favor de la iniciativa de los populares o se abstendrían, poniendo en serio peligro la aprobación de la moción en este segundo caso. Y fue a favor. Hay un evidente acercamiento entre ambos grupos parlamentarios, que se traduce en una interlocución normalizada, pero eso no quiere decir que el PP y Junts actúen de forma coordinada.

En aquel debate de investidura del otoño de 2023, la portavoz de Junts le dio un «consejo» a Sánchez: «No intente tentar a la suerte». Ahora Míriam Nogueras ya solo le da disgustos, y cada vez más y mayores. Porque, además de apoyar la moción del PP, los de Carles Puigdemont tumbaron en el mismo Pleno un real decreto ley del Ministerio de Transportes de Óscar Puente para permitir endeudarse más a Renfe para la compra de trenes. Y van cinco que muerden el polvo parlamentario este año.

La votación de este jueves terminó de abrir los ojos al Gobierno: Junts no quiere negociar nada con ellos, y los Presupuestos menos que nada. Fuentes de la formación independentista señalan que no piensan participar en una «operación para salvar al soldado Sánchez» durante algunos meses más, que a su puerta no llamen. Por el contrario, ERC desveló precisamente ayer que el Ejecutivo ya se ha puesto en contacto con ellos para negociar las cuentas públicas de 2027. Aunque sea dar hilo a la cometa y nada más.

Este jueves, Nogueras se dedicó a hacer una ronda de entrevistas por varios medios de comunicación vendiendo esa propuesta que lanzó a la arena política el miércoles, durante el Pleno sobre corrupción: que Sánchez dé un paso atrás y el Congreso invista a otro candidato de entre el grupo parlamentario socialista, una idea que no va a ningún lado pero que ha soliviantado a los socialistas. Más aún.

No obstante, hay una fecha importante en el calendario político de las próximas semanas, sobre todo para Junts, pero no solo: el 16 de julio, el Tribunal de Justicia de la UE resolverá si la malversación es amnistiable, tras una cuestión prejudicial que le elevó el Tribunal Constitucional antes de resolver definitivamente. Puigdemont no ha sido amnistiado hasta ahora porque el Tribunal Supremo considera que el delito de malversación del que está acusado no entra dentro de los márgenes de aquella ley. Hace algún tiempo, los socialistas confiaban en que si Puigdemont podía regresar antes del final de la legislatura la relación con Junts mejoraría sustancialmente. Ahora ni eso. «A nadie salvo a Junts le interesa que vuelva Puigdemont», según fuentes independentistas.

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