Varios espacios de almacenamiento en una nave
Así es el negocio más «aburrido» de España: «Es una rentabilidad de locos»
Alberto Serrano, dueño de la compañía Trasteros Plus, ha dado los detalles de cómo es exactamente formar parte de este negocio en una reciente entrevista con Adrián G. Martín en YouTube
Cuando uno piensa en el alquiler de trasteros, no tiene en mente un negocio extremadamente divertido. Almacenes enormes, pasillos largos o puertas metálicas son los elementos que rodean a este tipo de trabajos. Sin embargo, cuando uno pone el foco en los números, la realidad es otra bien diferente.
En este sentido, Alberto Serrano, dueño de la compañía Trasteros Plus, ha dado los detalles de cómo es exactamente formar parte de este negocio en una reciente entrevista con Adrián G. Martín en YouTube. En el vídeo se analizan detalles interesantes como cuánto se factura, cuánto margen deja, cuánto cuesta montarlo o qué problemas oculta formar parte del negocio de los trasteros.
En primer lugar, Serrano ha hecho hincapié en que para adentrarse en este mundillo, es imprescindible tener paciencia y ser prudente al principio. A partir de ahí, lo idóneo es abrir un centro pequeño, de entre 50 y 200 puertas, para comprobar que el modelo funciona, al mismo tiempo que uno aprende a gestionarlo todo.
Por otro lado, a la pregunta de cuánto cuesta hacer una inversión inicial en este negocio, Serrano ofrece cifras claras. «La primera frase fueron 60 puertas con un capital inicial de 32.000 euros. Pero esto tiene truco. El banco con el que yo tenía mi tarjeta tenía preconcedido 60.000 euros, y tiramos de préstamos personales». Todo ello al final sirvió para adecuar la infraestructura con sus pasillos, puertas y cámaras de seguridad antes de empezar a operar.
Sin embargo, la clave de todo está en cómo se reparten los ingresos. En este sentido, Serrano detalla que, a la hora de buscar locales de alquiler, siempre hay que tener en cuenta que de cada 100 euros que facture el centro, un tercio como máximo debe destinarse a pagar el alquiler de la nave, otro tercio debe cubrir los gastos operativos y el último es el margen para los impuestos y el beneficio.
Subasta de trasteros
Sin embargo, el negocio no acaba aquí. Y es que el empresario explica que, a partir de una cierta cantidad de meses en las que el cliente no pague el trastero que tiene ocupado, este pasa a considerarse como «en abandono». Es aquí cuando nace otro momento de rentabilidad: la subasta de trasteros.
De esta manera, los interesados pagan una pequeña entrada para asistir y ver, en apenas diez segundos, qué hay dentro del trastero. A partir de aquí dan inicio las pujas a ciegas. Gracias a esta maniobra, el ganador se lleva lo que hay dentro (que no suele ser de mucho valor) y la empresa logra deshacerse de un trastero ocupado, limpiándolo rápidamente para que lo ocupe otro cliente.