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Un hombre espera su turno en la Agencia Tributaria para presentar la declaración de la renta

Un hombre espera su turno en la Agencia Tributaria para presentar la declaraciónEuropa Press

Declaración de la Renta 2025-2026

¿Cuál es el origen de la declaración de la Renta?

La primera campaña oficial de la Renta se estrenó en el año 1979, obligando a los españoles a declarar lo que habían ganado durante el ejercicio anterior

El origen de la declaración de la Renta en España, tal y como lo conocemos hoy bajo las siglas del IRPF, se remonta a la Transición, concretamente al año 1978. Su nacimiento fue el pilar fundamental de la gran reforma fiscal impulsada por el entonces ministro de Hacienda, Francisco Fernández Ordóñez, bajo el Gobierno de Adolfo Suárez.

El objetivo de aquella reforma era modernizar un sistema tributario obsoleto, heredado de la dictadura, y adaptarlo a los principios de justicia y progresividad que exigía la nueva Constitución Española de 1978, bajo la máxima de que pagara más quien más tuviera.

Antes de este hito existieron algunos precedentes en el país. El intento más directo se produjo durante la Segunda República, en 1932, cuando el ministro de Hacienda Jaime Carner creó el Impuesto sobre la Renta de la Renta de la Tierra y la Contribución General sobre la Renta, pero era un tributo que solo afectaba a las fortunas más altas y tuvo un recorrido muy limitado debido a la inestabilidad política y el posterior estallido de la Guerra Civil.

Durante el régimen franquista se mantuvo un sistema fiscal fragmentado y basado en los «impuestos de producto», que gravaban cada tipo de riqueza por separado (el trabajo, la tierra, el capital) de forma fija, lo que resultaba injusto para las clases medias y facilitaba la evasión de las rentas más altas.

Primeros formularios

La verdadera revolución llegó con la Ley de 44/1978 de 8 de septiembre, que unificó todos esos viejos parches fiscales en un único impuesto directo, personal y progresivo sobre la renta global de los ciudadanos. La primera campaña oficial de la Renta se estrenó en el año 1979, obligando a los españoles a declarar lo que habían ganado durante el ejercicio anterior.

Aquellas primeras declaraciones eran manuales, se rellenaban a bolígrafo en unos complejos formularios de papel cuadriculado y requerían recurrir a manuales de instrucciones de decenas de páginas que se compraban en los estancos, un proceso que colapsaba las delegaciones de Hacienda y las oficinas bancarias cada primavera.

Evolución y digitalización del sistema

Con el paso de las décadas, la declaración de la Renta se fue transformando para adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos de España. En los años noventa se introdujo la mítica casilla solidaria de la Iglesia y los Fines Sociales, y en el año 2003 se dio el gran salto a la simplificación con el nacimiento del borrador, que permitía a los ciudadanos validar la información que el Estado ya tenía sobre ellos.

Hoy en día, aquel rudimentario sistema de papel y bolígrafo de finales de los 70 ha desaparecido por completo, dando paso a una gestión totalmente digitalizada a través de internet y aplicaciones móviles que procesa millones de borradores en cuestión de minutos.

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