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Análisis económicoJosé Ramón Riera

El espejismo del empleo: las cotizaciones se disparan y las empresas no crecen

Las empresas inscritas en la Seguridad Social apenas aumentan en 20.533 desde 2018, pese a que la recaudación por cotizaciones se ha disparado un 65 %

Se le diga lo que se le diga sobre la corrupción, P. S. siempre tiene la misma respuesta: «Y tú más» y «¿de qué te quejas si la economía va como un cohete?».

La Moncloa, los 61 periodistas pagados con nuestros impuestos y los 1.000 asesores sufragados también con el esfuerzo de empresarios y trabajadores se han quedado sin argumentos para defenderse, salvo el «y tú más» y la idea de que la economía demuestra lo bien que lo hace el Gobierno.

La oposición hace su trabajo, atacando sin descanso la corrupción y exigiendo a P. S. que se marche y convoque elecciones. Es decir, centra su discurso en la corrupción, y el argumento es sólido. Pero se olvida de que estamos ante un país que ha «tezanizado» toda la información.

Este Gobierno ha adoptado el modelo de José Félix Tezanos de cocinar todos los datos: desde el IPC hasta el PIB, pasando por la confusión entre afiliaciones y afiliados. Llegó a decir, con toda tranquilidad, que tenemos 22,3 millones de afiliados cuando el otro día demostré que había un millón de afiliaciones duplicadas. Pero es en las estadísticas del paro donde aflora la auténtica porquería que destila la corrupción estadística: no tenemos un 10 % de paro, sino un 15,6 %, y el número real de desempleados ronda los 3,9 millones.

Aquí, en concreto, echo mucho en falta la reacción de los partidos políticos. Sabiendo que todo lo que toca P. S. huele a podrido, resulta incomprensible que acepten las cifras de la economía española como si fueran verdad. Eso es lo que más me duele.

No soy político y, por lo tanto, nunca le diré a uno cuál debe ser su estrategia. Pero si P. S. solo tiene un mensaje, que además la gente se cree y que es más falso que un billete de 2.500 euros, no termino de comprender por qué no ponen toda su artillería desde Génova y Bambú para desmontarlo de una vez y dejarle en pañales discursivos. Si a P. S. le quitamos el argumento de que la economía va bien, no le queda nada.

Hoy voy a mostrar algo que, sin tener constancia de que exista una «tezanización» de esta información, demuestra que nuestra economía sigue siendo un gigante –la cuarta de la Unión Europea y la quinta de Europa–, pero con unos pies de barro que pueden provocar un desplome real en cualquier momento.

Nuestro tejido empresarial está completamente paralizado. El número de empresas inscritas en la Seguridad Social y, por tanto, activas, solo ha crecido un 1 % en los últimos ocho años.

Quiero que vean los datos que he preparado para demostrar que, aunque las cotizaciones sociales –que sería el argumento de P. S.– han crecido un 65,1 %, las empresas que sustentan ese crecimiento apenas han aumentado en 20.533 durante esos ocho años.

A cierre de abril de 2018 había 1.327.859 empresas inscritas y cotizando a la Seguridad Social. La pandemia las golpeó con fuerza y redujo la cifra a 1.233.187. No se recuperó el nivel previo hasta abril de 2022 y, desde entonces, el tejido empresarial permanece prácticamente estancado: creció un 0,6 % en 2023, un 0,2 % en 2024, no avanzó en 2025 y apenas repuntó un 0,5 % en 2026. En definitiva, ocho años después seguimos casi en el mismo punto que en 2018.

En cambio, las cotizaciones sociales han pasado de 37.789 millones de euros a 62.401 millones, con crecimiento incluso durante la pandemia, cuando aumentaron un 1,6 %.

¿Cómo ha sido posible esto? P. S. y sus loritos parlantes lo explicarían por el incremento de las afiliaciones. Yo, sin embargo, voy a dar otra explicación utilizando los datos del Instituto Nacional de Estadística.

El INE dispone de una estadística trimestral cuyo último dato corresponde al cierre del cuarto trimestre de 2025: el coste laboral por hora trabajada. Este coste era de 12,95 euros al cierre de 2018 y alcanzó los 26,51 euros al cierre de 2025, lo que supone un incremento del 104 %.

Esto demuestra dos cosas: que el incremento de la recaudación viene impulsado por el aumento de los costes y que las horas trabajadas se han repartido entre más personas. Sin embargo, no estamos incrementando el número de horas productivas en nuestro país, consecuencia, a mi juicio, de la reforma laboral de Yolanda Díaz, que para lo único que ha servido es para ocultar la realidad del paro.

Un país que no crece en empresas, que apenas avanza o incluso retrocede en horas trabajadas y que únicamente aumenta el coste por hora trabajada, hasta el punto de duplicarlo, lleva a que los empresarios estén acogotados y los trabajadores también, porque el mismo trabajo se reparte entre muchos más. Y el día que llegue una crisis podemos repetir la historia de 2008 a 2013.

El BCE acaba de subir los tipos de interés para contener una inflación que nuestro Gobierno niega. Esta decisión impactará en las hipotecas, en los préstamos al consumo y en la financiación de las empresas; reducirá el consumo y, en consecuencia, la producción. También caerán las horas trabajadas y aumentará el paro. Si, además, el barril de petróleo se mantiene en torno a los 90 dólares, seguiremos en una situación de alto riesgo para el crecimiento económico.

Y nuestro gigante con pies de barro puede desplomarse.

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