El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, durante una sesión plenaria en el Congreso
Uno de cada tres españoles llega con dificultades a fin de mes
Pese a que los salarios se han incrementando en los últimos años, las subidas no han sido suficientes para compensar el alza de los precios. Así se extrae de la encuesta que USO ha encargado a la empresa de sondeos IO Investigación para conocer la percepción de las personas trabajadoras con respecto a su poder de compra.
Siete de cada diez trabajadores han visto como su salario ha subido en los últimos cinco años. Pero el porcentaje se reduce al 32 % cuando se pregunta si se ha actualizado al menos tres veces. Esto hace que el 70 % de las personas hayan notado que su subida sea inferior a la de la inflación.
Con esto, solo un 20 % de la población llega a fin de mes con holgura, frente al 46 % que llega justa. Y un tercio tiene muchas dificultades para llegar a fin de mes. Esto lleva a comprar menos alimentos o de peor calidad que hace cinco años. «Eso es inconcebible y el peor ejemplo de que existe pobreza salarial», asegura Joaquín Pérez, secretario general de USO.
Pero cuando ya se ha reducido el gasto en los más básico, llegan otros recortes. Así, casi el 60 % gasta hoy menos en ocio. De hecho, uno de cada cuatro españoles ha reducido mucho esta partida desde 2021. También ha afectado al consumo de energía. Únicamente el 11 % mantiene su consumo igual que entonces. Entre los que lo han reducido hay recetas muy variadas. La más utilizada es recortar el gasto en calefacción o aire acondicionado, que lo ha hecho más de la mitad de la población.
La crisis de vivienda que asola nuestro país es un condicionante más para la pobreza. Y es que casi la mitad de los españoles que viven de alquiler no llegan bien a fin de mes.
«Salarios, reforma fiscal y pacto de Estado por la vivienda. Son las tres políticas más urgentes para la población. Tener una vivienda en propiedad es hoy una garantía para llegar a fin de mes. Ni con un salario es seguro hacerlo si dependes de los tipos hipotecarios o, especialmente, del alquiler», alerta el secretario general de USO.
Todo esto ha llevado que el uso del crédito o el aplazamiento de pagos hayan pasado a ser una necesidad habitual de los trabajadores. La mitad ha tenido que recurrir a algún tipo de financiación externa para llegar a fin de mes o afrontar esos imprevistos en los últimos dos años.
Una perdida de 800 euros
La decisión del Gobierno de no deflactar la tarifa del IRPF, el ya conocido como «impuesto fantasma» o «silencioso», o, más técnicamente «progresividad en frío», está provocando que los contribuyentes paguen más impuestos sin que sus ingresos reales hayan mejorado.
Un trabajador que hoy gana 30.000 euros brutos anuales paga 800 euros más de IRPF de lo que pagaría si los tramos se hubieran indexado con la inflación, o 1.600 euros más, en el caso de una familia cuyos cónyuges tienen el mismo nivel retributivo. Para los salarios de 50.000 euros, la diferencia sería de 1.400 euros anuales por trabajador, según un informe del Instituto Juan de Mariana.
Además, el informe revela una paradoja: aunque las familias con hijos pagan menos IRPF en términos absolutos gracias a los mínimos familiares, son precisamente estos hogares los que más sufren el impacto de la progresividad en frío. Así, un trabajador soltero sin hijos, con un salario bruto anual de 30.000 euros, pierde 809 euros anuales por este motivo –el 2,7 % de su salario bruto–, mientras que un matrimonio con dos hijos pierde 1.179 euros –el 3,9 % de su sueldo total–.
«La propaganda oficial no tiene nada que ver con la realidad», asegura el IJM. «La inflación acumulada en los últimos años no solo ha empobrecido a los españoles, sino que lo ha hecho de forma particularmente intensa entre quienes menos tienen, al mismo tiempo que ha permitido una recaudación fiscal adicional que nunca fue sometida a debate parlamentario», añade.
Es por ello por lo que exigen políticas económicas de largo alcance basadas en incrementar el dinamismo de la oferta, retirando trabas a los productores y liberando los mercados, para revertir estos efectos. Más a corto plazo, proponen indexar los tramos del IRPF y los mínimos familiares a la inflación.