«No es lo mismo el amor que el enamoramiento», explica José María Contreras
Consultorio Familiar
«¿Cómo le explico a mi hijo la diferencia entre estar enamorado y amar de verdad?»
El orientador, conferenciante, escritor y mediador familiar José María Contreras Luzón responde a las preguntas de los lectores de El Debate, en este caso, sobre los componentes del amor maduro
Mi hija dice que quiere mucho a su novio, al que en realidad sé que conoce muy poco. Yo sé que lo que le pasa es que está enamorada y no sabe distinguir entre enamoramiento y amor, pero no consigo explicarme bien y no quiero desperdiciar una bonita conversación con ella. ¿Cómo puedo explicarle cuál es la diferencia entre enamoramiento y amor de verdad? Muchas gracias por sus artículos en El Debate, que me ayudan mucho.
Muchas gracias por su consulta. Hay muchos padres en su misma situación y usted tiene el valor de pedir ayuda para explicarse bien ante su hija.
Una persona madura tiene que saber distinguir entre atracción, deseo, enamoramiento y amor.
Una persona siente atracción por personas del sexo contrario. Eso es lo frecuente.
Cuando además de atracción se desea a la otra persona, ya estamos ante actos más voluntarios; el deseo viene solo, pero yo puedo aceptarlo o rechazarlo.
Ya estamos ante actos humanos, es decir, que la voluntad tiene algo que decir y, por tanto, tienen una valoración ética.
El deseo viene sin consulta, el que yo lo alimente o lo rechace ya depende de mí.
El enamoramiento, en cambio, es un acto no voluntario en el momento en que se produce, pero que he ido alimentando en el tiempo, acercándome a la persona, hablando con ella, tratándonos... Y así, antes o después, surge el enamoramiento.
No se da repentinamente, lleva su tiempo y su voluntariedad; se puede dar con personas que conozco o con personas que ni siquiera he hablado con ellas.
Las puedo haber visto solo por televisión, por las redes sociales, o incluso, tener referencia de ellas por carta o Internet.
El enamoramiento es una situación en la cual sólo se ve lo positivo de las otras personas, e incluso los defectos quedan idealizados y los ponemos en positivo. Esto ocurre, generalmente, porque el conocimiento del otro es escaso y todo lo que desconocemos lo damos por bueno.
Es una situación envolvente de la persona, en la que podríamos decir que se tiene una presencia continuada del otro, sin el esfuerzo que eso llevaría consigo.
Algunos estudiosos, como Julián Marías, llegan a la conclusión de que es «un defecto de la atención».
El amor es otra cosa. Una persona enamorada no quiere decir que quiera a la otra: eso ocurrirá, si es que ocurre, después.
El amor exige esfuerzo, renuncia, aceptar, conocer, admirar a la otra persona... y se demuestra en el terreno de los hechos.
El amor exige esfuerzo, renuncia, aceptar, conocer, admirar a la otra persona... y se demuestra en el terreno de los hechos.
Actualmente mucha gente duda. No saben si son queridos o solo producen en la otra persona atracción y deseo.
Es frecuente que alguien crea que está enamorado, y que haría cualquier cosa por el otro, para después darse cuenta, cuando desaparece ese estado, de que es capaz de hacer muy poco.
No puede confundirse que una persona me guste con que ella sea la idónea para compartir mi vida Eso se verá en el noviazgo, si es que se vive bien.
Actualmente muchos noviazgos no están enfocados en conocer al otro, sino en pasarlo bien. Por tanto, la decisión puede ser errónea porque no se ha cumplido el fin del noviazgo, o sea, conocerse.
Realmente, sentirse querido por alguien tiene mucho que ver con tener una respuesta a la pregunta ¿Quién es capaz de sufrir por mí?
Una respuesta a esa pregunta es lo que todos de una manera u otra vamos buscando en la vida. Aunque no lo sepamos.
Lleva tiempo, pero se puede conseguir: todos podemos.
Además quisiera incidir que muchas veces el enamoramiento no es de una persona, sino de una situación afectiva.
Me explico. Los sentidos hacen que yo me enamore. Antes o después, los sentidos decaen y aparece el famoso y frecuente «se acabó el amor», porque yo no siento nada por él o ella y buscamos a otro u otra... con quien nos va a ocurrir el mismo proceso, y así unas cuantas veces en la vida.
Podríamos concluir que lo que nos enamora no es la persona en sí, sino ese estado tan agradable de la afectividad que tenemos cuando estamos enamorados.
Estoy enamorado de estar enamorado: esa es la situación de muchas parejas que fracasan.
Cuanto desaparece, lo vamos buscando con otra persona.
Muchas personas se separan sin haber llegado a amar al otro, y muchas personas se casan sin saber lo que es el amor.
* José María Contreras Luzón es escritor, conferenciante y asesor personal y familiar. Su email para consultas de pareja y familia es: conluz2000@gmail.com