El perol sideralAlfredo Martín-Górriz

Memoria de los conjuntos

«Debido a la particular ley del silencio que la democracia generó en torno a la época anterior, con un Franco convertido en grotesca caricatura mezcla de todos los males, los conjuntos pasaron a una especie de limbo»

Resulta habitual encontrarse en los grupos de Facebook de fotos antiguas de Córdoba con uno de los primeros grupos de rock o pop de la ciudad, entonces más bien melódicos, Los Giovanes, quienes llegaron a actuar muchas semanas seguidas en un programa llamado 'Sonría, por favor', en el año 1965. Entonces no se había extendido la televisión a todos los hogares, pero aquello era suficiente para tener audiencias difícilmente imaginables hoy día, puesto que, además, sólo había una cadena. De aquella fama súbita y colosal poco queda hoy día incluso en la ciudad que les vio nacer. Fueron los primeros de la ciudad en grabar un disco y compartieron escenario con artistas de primera fila.

Antes que ellos ya sonaban en Córdoba los 'Blue Angels', los 'Dus', los 'Boys del sur', los 'Quilvas' (de Adamuz), los 'Momias'', los 'Génesis de Lucena', 'Los Trovadores', 'Apocalipsis' o 'Realisasion' (todos también de Lucena). Más tarde vendrían un sin fin de grupos en cada localidad, en una verdadera explosión ante el empuje de la evolución del rock. Algunos llegaron a exhibir una notable calidad, como 'Las manos', 'Los diablos verdes', 'Concentración' o 'Flor y nata', entre otros. Y así en cada ciudad y pueblo de España.

En el caso de Córdoba, y de puritito milagro, muchos de estos nombres aparecieron en el libro 'Pioneros del rock cordobés', de tirada limitada y cuyo autor, José Santiago, alias Beethoven, acaba de morir tras una vida dedicada a la música en un sin fin de estos conjuntos cuya historia parece haber quedado al margen.

Debido a la particular ley del silencio que la democracia generó en torno a la época anterior, con un Franco convertido en grotesca caricatura mezcla de todos los males, los conjuntos pasaron a una especie de limbo, cuando no a un página superficial compuesta por ocasionales escenas de zapping en las que sus actuaciones eran tomadas un poco a broma, como parte de un periodo retrasado y gris. De esta forma, y debido a la fuerza de la propaganda, se produjo la idea de que fue la 'movida madrileña' el verdadero origen del pop y rock patrio. Hubo un corte generacional absoluto. En esta idea abundó la memoria histórica, cuyo principal activo es, curiosamente, la amnesia.

Y así, todos aquellos precursores, los pioneros y, más tarde, los conjuntos consolidados, quedaron arrinconados en un apartado para que la extrema calidad de muchos de ellos no empañara un relato tergiversado sobre aquel páramo cultural falto de creatividad debido a la teórica grisura de la época. En cuanto alguien desprovisto de prejuicios ahonda en esta etapa de la música española descubrirá que fue la más fructífera, variada y genuina, muy superior a la tan cacareada movida y no digamos a lo que vino después. De los más próximos a la canción ligera hasta los experimentales, el panorama recorrió todas las posibilidades, incluido el rock de raíces que, nunca mejor dicho, arraigaba con el folclore de cada región.

La apisonadora de la desinformación pasó por todo aquello al igual que por el resto de aspectos históricos de un periodo pujante en todas las vertientes, convertido en atrasado mediante una concienzuda manipulación de la que todavía hoy es difícil salir, pues campa a sus anchas por los medios, instituciones y sistema de enseñanza sin apenas oposición, bien por asunción de sus postulados, bien por amedrentamiento. En las redes sociales y plataformas como Youtube sí que se abrió hace tiempo un combate decidido contra tanto embuste sin el menor disimulo y su grado de desfachatez.

Con Beethoven muere un gran músico, símbolo de la profesionalidad y diligencia, y uno de los pocos cronistas de aquellos conjuntos, aunque alguno ha existido en determinados blogs que, casi siempre, le prestaban mucha más atención a los años 80 ó 90 (precisamente por todo lo comentado).

Aquellos jóvenes que tenía en la mili al principal enemigo para su separación son hoy muy ancianos, aquellos que siguen entre nosotros. La verdadera crónica de estos aventajados abuelos del rock, antídotos contra el reguetón y el autotune, merece ser recuperada y divulgada. Aún queda mucho por contar de la memoria de los conjuntos.

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