Virgen de los Temporales

Virgen de los TemporalesLVC

Cuando la borrasca era plegaria en Córdoba: la Virgen de los Buenos Temporales

En el siglo XVIII, agricultores y labriegos rendían culto a esta advocación en el santuario de los Dolores

La Virgen de los Buenos Temporales es una de esas advocaciones silenciosas que aún resisten en la memoria devocional de Córdoba, ligada a la historia del Santuario de Nuestra Señora de los Dolores y al crecimiento urbano de la ciudad más allá de sus murallas. Su origen, profundamente unido al mundo agrícola del siglo XVIII, explica tanto su nombre como el fervor que despertó entre quienes buscaban protección para sus cosechas.

La hermandad de los Dolores nació en la antigua calle de la Pierna, pero en 1710 se trasladó a la entonces apartada plaza de Capuchinos. Aquella decisión no estuvo exenta de polémica: muchos hermanos protestaron porque el nuevo emplazamiento quedaba prácticamente en el extrarradio. Más allá del campo de la Merced apenas había construcciones; predominaban las tierras de labor y los caminos que frecuentaban agricultores y labradores. Fueron precisamente ellos quienes encontraron en la Virgen de los Buenos Temporales una intercesora cercana, a la que acudían para pedir que las inclemencias del tiempo fueran favorables para sus cultivos.

Virgen de los Temporales

Virgen de los TemporalesLVC

Aunque la devoción principal del santuario siempre ha sido la Virgen de los Dolores, ubicada históricamente en el altar mayor, la imagen de los Buenos Temporales ocupó un lugar destacado dentro del templo. En un antiguo retablo situado en la nave del lado del Evangelio —el mismo espacio donde hoy se venera al Sagrado Corazón de Jesús— se encontraba esta advocación de gloria, convertida en refugio espiritual para quienes dependían del cielo y la lluvia para sobrevivir.

Con el paso del tiempo, la devoción fue perdiendo visibilidad pública, pero la imagen nunca desapareció. Hoy se conserva en el coro alto de la iglesia de los Dolores, testigo silencioso de siglos de historia. La talla mantiene su ajuar de plata y sus ropajes de seda, elementos que recuerdan la importancia que llegó a tener en la religiosidad popular cordobesa.

Más allá de su valor artístico, la Virgen de los Buenos Temporales representa una forma de entender la fe vinculada a la vida cotidiana y al entorno rural de la Córdoba del XVIII. Su presencia en Capuchinos es también una ventana a la evolución urbana de la ciudad: de aquel extrarradio rodeado de campos a la plaza monumental y recogida que hoy conocen cordobeses y visitantes. Una advocación discreta, pero cargada de significado, que sigue custodiando desde las alturas del templo una parte poco conocida del patrimonio devocional de la ciudad.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas