Jaime Díaz, junto al manto de la Virgen de la Soledad de Monturque
Jaime Díaz Valle, hermano mayor de la Soledad de Monturque
«Este manto no es de la cofradía de la Soledad sino del pueblo de Monturque»
La obra, bordada por José Manuel Martínez Hurtado, ha sido sufragada en parte por los vecinos
En la parroquia de San Mateo de Monturque nos recibe Jaime Díaz, el hermano mayor de la Cofradía de la Virgen de la Soledad, una de las devociones imperantes en la localidad. La iglesia, aún con los ecos del Domingo de Resurrección, olía a incienso, a cera, a madera, a flores que por el momento se resistían a marchitarse a los pies de la Virgen dolorosa del Sábado Santo monturqueño.
Jaime, nos atiende como siempre, amable, dispuesto y servicial y con toda la ilusión del mundo nos enseña emocionado el «manto del pueblo», para su Virgen de la Soledad, que estrenó después de mucho trabajo el pasado Sábado Santo.
Nuevo manto de la Virgen de la Soledad de Monturque
-¿Cuando y cómo se fragua el proyecto de este «manto del pueblo» para la Virgen de la Soledad?
Cuando me presenté hace cuatro años para el cargo de hermano mayor tenía muy claro que mi proyecto iba a basarlo en enriquecer el patrimonio de la propia Cofradía y la prioridad era hacer un manto de salida bordado para que la Virgen lo portara el Sábado Santo. Había varios proyectos, pero el más interesante fue el del taller granadino de José Manuel Martínez Hurtado. A partir de ahí decidimos embarcarnos en esta aventura del manto y enriquecer más el ajuar de la Virgen. Estamos en un pueblo que no llega a los 2.000 habitantes, con lo cual los recursos son limitados y sabíamos que nos iba a costar bastante trabajo conseguir la financiación pero lo hemos logrado. Estamos muy satisfechos y muy contentos con el resultado.
-¿La idea principal era que el pueblo entendiera que el proyecto era suyo?
Tras el cabildo general donde se aprobó, iba por la calle y las personas me iban diciendo que querían colaborar con este manto. Se hizo una comisión extraordinaria para gestionar todo este tipo de donativos. Hicimos unas huchas y las repartimos por todo el pueblo. No es el manto de la Soledad, es el manto del pueblo de Monturque que devotamente ha puesto su grano de arena. Un tercio del coste del manto se ha sufragado con estos donativos.
-¿También habéis estrenado la gloria del paso de palio?
Pues todo ha sido gracias a las mujeres del taller de bordado, capitaneadas por Juan Arroyo. Nos lo propusimos y se ha conseguido con un resultado muy satisfactorio. Han sido muchas horas de entrega por parte de todas las devotas de la Soledad. El manto es un orgullo, pero el techo de palio es una gran satisfacción.
-¿Qué visteis en José Manuel Martínez Hurtado?
Vimos varios trabajos de este artista granadino y el trato fue cercano, familiar y de total garantía. Nos hizo un hueco entre todos los trabajo que tenía previstos para 2026. Nosotros no queríamos un manto bordado por completo, queríamos que fuera algo muy suyo, muy personal. Nos envío el boceto y no dudamos. Además tiene dos detalles muy signficativos, una rama de olivo porque nuestra tierra es olivar y una granada, porque el manto vino de esa ciudad.
Virgen de la Soledad de Monturque
-En una balanza, ¿te quedas con lo material o con la parte de devoción popular?
Con ambas. Esto ha sido un proyecto común de todo el pueblo. Lo material es importante porque queríamos algo que perdurara. Aquí ha habido un trabajo externo enorme, de la directiva, de hermanos, de personas del pueblo que lo han dado todo para traer el manto a Monturque.
Las personas que pudieran creer más o creer menos, se han acercado a Ella desde la fe y desde el cariño. El día de mañana el recuerdo de esas personas quedará en ese manto que hemos conseguido entre todos. En el interior del manto, van todos los nombres de las personas que han colaborado con el proyecto.
-Cuatro años de mandato muy fructíferos. ¿Con qué te quedas Jaime?
Pues me quedo con la satisfacción de haber hecho lo que me propuse. Los momentos a solas con la Soledad no se me van a olvidar en la vida. Pero hay dos días inolvidables como la jornada de la extraordinaria por el 75 aniversario y la llegada del manto de salida. Quedan cosas por hacer, pero ya no nos ha dado tiempo a realizar más ideas de las que tenemos en mente.