El obispo de Córdoba, Jesús Fernández, celebra la misa ante el simpecado de Lucena
El obispo de Córdoba visita a los rocieros de Lucena y de Cabra en la Raya Real
El prelado acompaña a la hermandad de Priego en Villamanrique
El obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández González, ha protagonizado este miércoles un hecho histórico al convertirse en el primer prelado cordobés en acudir a la Raya Real para celebrar la misa junto a los peregrinos de las hermandades del Rocío de Lucena y Cabra durante su camino hacia la aldea almonteña.
En un ambiente de unión y fervor rociero, los hermanos vivieron una jornada marcada por la convivencia, la fe y la tradición en uno de los enclaves más emblemáticos del camino. La celebración eucarística, en plena naturaleza y rodeada de carretas, simpecados y peregrinos, reforzó el vínculo espiritual que une a las hermandades cordobesas con la devoción a la Virgen del Rocío.
Según informa la Diócesis de Córdoba en su página web, en su homilía, el pastor de la Diócesis recordó a los peregrinos la importancia de ayudarse mutuamente y preocuparse de unos por otros. «He palpado en el camino ese sentido de fraternidad que se respira. Esto tiene que ser un ejemplo de lo que en la vida ordinaria también tenemos que hacer. El Papa Francisco recordaba mucho, sobre todo en la pandemia, que nadie se salva solo, que todos tenemos que cuidarnos mutuamente y esto es algo que se vive aquí, pero que tenemos que vivir siempre, también a la vuelta, a la vida ordinaria», insistió el prelado, añadiendo que el camino «es un testimonio, desde luego, de fe». Asimismo, instó a los presentes a llevar dentro al Señor al igual que a María.
El obispo de Córdoba, junto al simpecado de la hermandad de Cabra
La presencia del obispo fue recibida con un gran cariño y gratitud por parte de los rocieros, que destacaron el valor simbólico de este gesto y la cercanía mostrada hacia quienes realizan cada año el camino con esfuerzo, oración y alegría. «Su visita nos ha emocionado a todos mucho, porque ha sido una satisfacción y una ilusión muy grande acoger por primera vez la visita de un obispo en pleno camino del Rocío», subraya Rafi Ariza, miembro de la Hermandad del Rocío de Lucena. Con ella coincide también Belén Molina, hermana mayor de la Hermandad del Rocío de Cabra, que define el camino y El Rocío como «una forma de vivir y de transmitir alegría y devoción a la Virgen por todo el mundo», algo que ha podido comprobar el obispo en primera persona de la mano del delegado diocesano de hermandades y cofradías, José Juan Jiménez, y los consiliarios, para los que El Rocío les permite abrir «un campo inmenso en la parroquia para evangelizar». Así lo subraya Eugenio Bujalance, capellán de camino de Lucena, quien asegura que El Rocío es una espiritualidad por encima de todo.
Encuentro con la hermandad de Priego
Monseñor Jesús Fernández acudió antes de desplazarse hasta la Raya Real a Villamanrique para acompañar a la Hermandad del Rocío de Priego de Córdoba en su presentación ante la parroquia.
Allí, como un peregrino más, el obispo llegó rodeado de romeros y con el Simpecado mostrando su cercanía a todos los presentes, especialmente a la familia de Albasur, un centro de personas con discapacidad, que han realizado este año el camino ayudados por voluntarios y para las que esta experiencia ha sido inolvidable. «Para mí ha sido la mejor experiencia que he vivido y no tengo duda de que volvería a repetirla», asegura emocionado Manolo Ortiz, miembro de Albasur.
Bajo el amparo de la Virgen y de personas voluntarias que los han atendido y cuidado en estos días, han sido unos romeros envueltos por el abrazo de la Virgen, como ellos mismos han dicho, y por el de todas esas personas que durante estos días han sido «familia». «Ha sido una experiencia muy gratificante para nosotros estar junto a la familia de Albasur. Nos llevamos en el corazón momentos vividos como los del cruce del Quema, donde una persona ha llorado mucho y le ha dado las gracias al hermano mayor por haberla traído, o la imagen de una persona en silla de ruedas que ha venido y que hemos ayudado a que viva el camino junto a la carreta del Simpecado. También verlos participar en la Eucaristía ha sido muy gratificante», describe Antonio José Ruiz, miembro de la Hermandad del Rocío de Priego de Córdoba.
Con esta jornada junto a las hermandades del Rocío de la diócesis de Córdoba, el prelado ha completado su visita a las filiales cordobesas que en unos días estarán junto a la Blanca Paloma en su recorrido por la aldea almonteña.