La Virgen de Araceli
Una procesión popular y extraordinaria conmemora los 175 años de patrona de Lucena
La Virgen de Araceli fue portada por hermanos de la archicofradía durante todo su recorrido por la localidad cordobesa
Sonaban las campanas de San Mateo para anunciar la salida de la Virgen de Araceli en un sábado de mayo, caluroso, donde arreciaba el fervor y la cercanía a la bendita patrona aracelitana. Los hermanos y hermanas de la Real Archicofradía tenían el privilegio de portar a su patrona durante unas horas por las calles principales del casco histórico de la ciudad. En los días previos a la procesión se modificó el horario debido a las temperaturas en mitad de la tarde lo que podría condicionar la propia procesión. En un primer momento, hubo poca asistencia de público, aunque fue aumentando conforme iba avanzando el cortejo por un recorrido inédito. La Virgen de Lucena, bajaba por Juan Palma García y llegaba al Llanete de San Francisco, uno de los enclaves más devocionales de la ciudad para posteriormente arribar en Santo Domingo donde la estaba esperando la Cofradía de San José con su imágen titular en la puerta principal de la iglesia. Continuaba el paso sencillo de la Madre de los lucentinos buscando la Ermita de Dios Padre. Allí era recibidacon el canto de la salve en latín, por los hermanos de la Cofradía de la Santa Fe.
Los horarios se iban cumpliendo y cada vez más personas se arremolinaban en torno a la Virgen, que vestía para la ocasión el conocido como manto de los dragones, bordado en hilos de oro y sedas de colores sobre terciopelo rosa. Fue regalado por la corporación municipal en 1955 y estrenado durante la celebración del primer besamano a Patrona lucentina. La pieza sería intervenida por el taller de Mariano Martín Santonja, pasando los bordados al soporte actual para estrenarlo nuevamente durante el traslado desde la parroquia de Santiago hasta el convento de las carmelitas, celebrado en 2012 con motivo del año jubilar aracelitano. Meses después se estrenarían la saya y el vestido del Niño, realizados en el mismo taller e inspirados en el manto, completando así el terno que hoy luce.
Momento de la procesión
La Virgen exhibió la vara de Alcaldesa Perpetua y Honoraria sobre el vestido y la Llave de la ciudad prendida en el manto junto a otras alhajas.
En torno a las nueve y media de la noche y con los sones de la banda de música de Las Flores de Málaga, entraba «La Luz de Lucena» en San Mateo con miles de personas en la Plaza Nueva que entonaban el ave maría adaptado de la marcha Encarnación Coronada de Abel Moreno. Se terminaba de esta manera, un día sencillo pero inolvidable para muchas mujeres y hombres que pudieron llevar sus hombros a su gran devoción, la Virgen de Lucena, la luz del monte de Aras, la Madre dulce y buena.