Luisa González, en el Círculo de la Amistad

Luisa González, en el Círculo de la AmistadJC

«Estamos a tiempo de no caer en errores que otros países han cometido»

La doctora Luisa González alerta sobre las consecuencias de la denominada ley trans

La transexualidad ha logrado en los últimos años alcanzar unas cifras que la ciencia no reconocía. Ahora, este fenómeno ocupa un protagonismo que se ha acentuado a raíz de la aprobación de la denominada ley trans contra la que se han alzado numerosas voces desde los ámbitos académicos, científicos y sociales.
La doctora Luisa González, especialista en Anestesiología y Cuidados Intensivos y vicepresidenta del Colegio Oficial de Médicos de Madrid ha estado esta semana en Córdoba invitada por Presencia Cristiana. En el Real Círculo de la Amistad ha pronunciado la conferencia 'La ley de transexualidad a debate' en la que no sólo ha descrito la situación actual sino que ha alertado sobre las consecuencias de la misma.

La moda de lo trans

Esta doctora reconoce que, efectivamente, lo trans está de moda y lo explica con que es algo que «está absolutamente influenciado por las corrientes sociales, especialmente por la conexión digital excesiva que tienen los jóvenes». En su opinión, se trata de «una condición de la salud sexual que se adquiere en las redes sociales, que no tiene una base constitutiva anatómica, fisiológica, en lo que es el fenómeno de la disforia de género acelerado que vemos en las adolescentes actualmente».
Curiosamente, la mayoría de las personas que manifiestan su deseo de cambiar de sexo en más de un 95 por ciento son chicas, «y muchas de ellas, una vez que los profesionales nos hemos metido a explorar qué está pasando en un fenómeno que ha aumentado un 5.200 por ciento no puede ser debido a ninguna causa de salud, sino que hay otros factores psicosociales que están influenciando».
Cuando se analiza este colectivo se descubre que hay detrás una realidad que no coincide con la versión oficial. Sobre esto, Luisa González explica que «hemos visto que estas chicas tienen un perfil en más de un 40 por ciento con trastornos del espectro autista, un 70 por ciento tienen trastornos de ansiedad, trastornos adaptativos o han sufrido algún tipo de ‘bullying’, acoso o maltrato», por lo que concluye que «hay una gran influencia, un gran sustrato de factores sociales y psicológicos, que no se han puesto en primera línea».

Detectar los primeros síntomas

Esta situación preocupa a los padres, que buscan cómo detectar en sus hijos estas influencias antes de que sea demasiado tarde. Señala esta doctora que hay grupos de whatsapp de familias, de madres, para poner en común su experiencia y detectar de forma temprana en sus hijos una adicción a las nuevas tecnologías, porque hay «una vida digital excesiva que les provoca adicciones, que les provoca introducirse en comunidades de fans que tienen contenidos actualmente muy sexualizados, especialmente muy trans activistas».
Por estas vías, los chavales entran en contacto con personas activas «en el sentido de la ideología de género, de las teorías ‘queer’ y de manera inocente en cerebros inmaduros todavía en desarrollo son captados porque son contenidos muy atractivos, muy creativos y pasan ahí una media al día que en España es de cinco horas y media de conexión a las redes».

Menos móvil y más relación social

El consejo que da Luisa González es que «los padres tienen que estar muy alertas para dar a sus hijos el móvil en el momento adecuado», que no suele ser precisamente cuando los hijos lo piden. «Hoy están hablando los psicólogos de hacerlo a partir de los 18 años, de subir la edad del smartphone y salir de ese entregar al niño con la edad de la Primera Comunión como regalo un smartphone», explica.
Además, añade que es también fundamental el uso que se hace de estas nuevas tecnologías, puesto que «el móvil es una droga y, por tanto, como un fármaco, hay que pautarlo cada ocho horas, tener aparcamientos de móviles en las casas, donde uno deja el móvil para establecer las relaciones, incentivar que las relaciones en los hijos más jóvenes sean muy personales, volver a fomentar la lectura y la escritura tradicional».
El mayor drama que genera la ideología trans es que cuando la persona decide cambiar de sexo ya no puede dar marcha atrás. Este problema está acentuado en la ley trans española, donde, informa, «no dice nada de los desistidores y destransicionadores y sin embargo en el mundo son ya más de 50.000 los que se han organizado en la asociación D-Trans, donde piden por favor a los terapeutas que escuchen las dudas que manifiestan los chicos y las chicas que de repente un día se despiertan sintiéndose incómodos con su sexo biológico y pidiendo ser trans».

La dificultad de la vuelta atrás

El proceso, como explica esta experta, es el siguiente: «El primer estadio es la transición social, cambiar el aspecto físico y vestirse de otra manera más parecida a lo que cree que es el rol del sexo que desea». El siguiente paso es el de «los tratamientos de bloqueo hormonal o de hormonación cruzada, que ahí sí se producen efectos adversos y algunos de los efectos secundarios son totalmente irreversibles».
Luisa González destaca que hay muchos testimonios en vídeo de personas que han intentado volver atrás y «ellos explican cómo ese camino de vuelta atrás es todavía más dificultoso, más lleno de sufrimiento que el que hicieron cuando hicieron la reasignación de sexo».
Por último, la vicepresidenta del Colegio de Médicos de Madrid avisa de que siendo grave esta situación, aún «estamos a tiempo de no caer en errores que otros países han cometido por delante de nosotros».
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