Un año que pinta bien
Y así empezamos el año. Cargados de buenas perspectivas, numerosos propósitos de enmienda y ganas de que Córdoba sea noticia por el pan más que por el circo
Más allá del ruido exterior que padecemos por mor de las cosas de Trump, este 2026 que acabamos de arrancar tiene buena pinta para Córdoba. Al menos sobre el papel, en los próximos meses vamos a ver desbloquearse no pocas cuestiones relevantes para la capital y la provincia que han de revertir en el beneficio de todos. El gran proyecto de la ciudad, la base logística del Ejército (BLET), tiene previsto el inicio de sus primeras edificaciones en este año y de su mano viene la consolidación de las inversiones de las industrias del ramo en la capital cordobesa. Además, Cunext, Hitachi, Rabanales 21 y las nuevas industrias anunciadas prometen alegrías a corto plazo. Y todo esto supone empleo, dinero, capacitación y liderazgo, que es algo que hace mucha falta en una ciudad a la que le cuesta mucho creerse sus ventajas.
En materia turística, el Cabildo le va a dar un impulso de enorme calidad a la ciudad con la apertura del Centro de Información y Recepción Patio de San Eulogio, una infraestructura que va a sorprender por el salto de calidad que supone para la gestión de ese maná que es el turismo. También parece que el Ayuntamiento va a poner en marcha el espectáculo nocturno en el Alcázar de los Reyes Cristianos, esa obra magna que va provocar lágrimas de alivio a más de uno cuando encienda sus bombillas. Hay que decir que no es que sea muy normal el tiempo que está tardando el tema en arrancar, pero debemos felicitarnos por ello ya que servirá para llenar las numerosas nuevas plazas hoteleras que se prevé abrir en la capital. Turismo de calidad y gasto, que es el que piden los que de esto saben. Algo a lo que también contribuirá el centro de recepción de la Sinagoga.
La sanidad, esa pata de la que Córdoba se siente especialmente orgullosa, verá abrirse el edificio de consultas externas del Materno-Infantil después de muchos años de obras y 20 millones de inversión. Las cosas de la salud mueven mucha economía en la ciudad y prueba de ello es el centro de Sanitas en Noreña, que vuelve a poner de manifiesto que la llamada silver economy es una gallina que mientras haya pensiones estará cargada de huevos de oro. A la chita callando y sin querer hacer ruido, el sector sanitario ha hecho de Córdoba un referente en muchas disciplinas, públicas y privadas, y un granero de empleo de alta cualificación que no hay que dejarse en el alero.
De carreteras y pisos mejor no hablamos, que proyectos hay muchos pero trámites burocráticos hay más y cuando entramos en esos jardines es mejor no pillarse los dedos. Las intenciones son buenas, pero viendo lo que tardan las cosas en andar por estos lares mejor no mentar a la bicha.
Y así empezamos el año. Cargados de buenas perspectivas, numerosos propósitos de enmienda y ganas de que Córdoba sea noticia por el pan más que por el circo. Ahora sólo queda esperar que los vientos electorales de los próximos meses no se conviertan en galerna y nos hagan zozobrar el barco. Que no está la cosa para muchas tonterías.