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El lupus afecta a 1.500 personas en la provincia de Córdoba, la mayoría mujeres

El 10 de mayo tiene lugar el día mundial de esta enfermedad autoinmune

El próximo domingo 10 de mayo se celebra el Día Mundial del Lupus. Por este motivo, la Asociación de Apoyo a la Convivencia con el Lupus en Córdoba (Acolu) organiza diversas actividades durante la semana, algunas de las cuales se extenderán a la que viene, tanto en la capital como en algunos pueblos de la provincia, como Encinarejo, La Carlota, Torrecampo o Palma del Río. Entre ellas están decoraciones específicas en puntos estratégicos, como centros cívicos, o las mesas informativas que se instalarán en diversos lugares ya desde hoy, viernes 8, entre ellos el Reina Sofía, el Quirón o el hospital Castilla del Pino. El mismo domingo, los autobuses de Aucorsa exhibirán un lema para la concienciación, o bien algunas fuentes y el hotel Córdoba Center, se iluminarán de morado, como modo de concienciar sobre esta enfermedad. Actualmente existen en Córdoba unos 1.500 afectados por lupus, en torno a 1.350 son mujeres, pues se trata de una enfermedad que afecta mucho más al sector femenino, especialmente a partir de la edad fértil.

El lupus es una enfermedad autoinmunitaria crónica donde el sistema defensivo pierde el control y ataca por error a las células y tejidos sanos del propio organismo. Esta confusión inmunológica provoca inflamación y daño potencial en múltiples órganos vitales como los riñones, el corazón, las articulaciones o la piel. La patología evoluciona mediante brotes cíclicos de actividad y afecta mayoritariamente a mujeres debido a una compleja combinación de factores genéticos, hormonales y ambientales. «El diagnóstico de la enfermedad es complicado y bastante tardío, tarda una media de cuatro a seis años en lograrse, ya que no hay prueba específica», indica la presidenta de Acolu, María Isabel Ruiz. Por este motivo, a las consecuencias de la enfermedad, se añaden las provocadas por el diagnóstico tardío, pues durante ese tiempo la enfermedad va minando al paciente.

El lupus no es contagioso ni hereditario, aunque sí tiene un componente genético que requiere de un detonante. Suele dar la cara en la adolescencia, por su relación con la edad fértil, sobre todo de la mujer, o bien en el embarazo o post-embarazo, y lo hace de forma muy heterogénea y diversa: no hay dos lupus iguales. «La persona, normalmente, siente un cansancio y una astenia impresionantes, da igual lo que descansen, es algo extremo», señala Ruiz. Otros síntomas frecuentes son el dolor de articulaciones, el dolor muscular y la fotosensibilidad, que suele ser un elemento provocador de brotes.

Mesa informativa de Acolu en el Hospital Reina Sofía en el 2025

Mesa informativa de Acolu en el Hospital Reina Sofía en el 2025Acolu

A partir de ahí, como indicamos, el lupus tiene un componente personal. Pueden aparecer erupciones en la piel, caída del cabello, fiebre injustificada, o úlceras en la boca. Los brotes pueden afectar a los riñones, el corazón, los pulmones o el sistema nerviosos. La gravedad es igualmente diversa, y oscila entre los casos leves, aquellos otros que incapacitan momentáneamente, los que generan incapacidad total para trabajar o incluso los mortales en algunas ocasiones.

Tratamientos específicos

«El lupus no tiene cura , por suerte la investigación está avanzando, pero es muy costosa y muy lenta», detalla la presidenta de Acolu. «Ya hay tratamientos más específicos digamos que antes matábamos moscas a cañonazos; eso tiene muchas comorbilidades y muchos efectos secundaris, pero hoy en día ya hay tratamientos más enfocados a una diana en concreto», prosigue. «No a todos les sirve el mismo tratamiento, y todo medicamento tiene un efecto secundario, antes era todo a base de glucocorticoides, cuyos efectos secundarios eran bastante importantes, ahora mismo, con inmunosupresores biológicos, los efectos secundarios se van minimizando, pero no quiere decir que no existan».

La principales reivindicaciones de Acolu, compuesta por más de un centenar de familias, se resumen en un diagnóstico temprano, más investigación con el objetivo de que existan más pruebas, y «una atención más homogénea, coordinada, con unidades y equipos multidisciplinares», concluye Ruiz. En este último aspecto, la presidenta de la entidad explica que a algunos pacientes los lleva el área de reumatología y a otros medicina interna. «No somos partes aisladas, se necesita un abordaje multidisciplinar que no existe aquí en Córdoba, ni en la mayoría de sitios, por lo que la coordinación depende muchas veces de la voluntad del médico y del tiempo del que disponga», remata Ruiz.

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