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Avispas, abejas o tábanos: guía para sobrevivir a las picaduras estivales en Córdoba

Los alergólogos Cristina de Castro e Ignacio García Núñez hablan sobre consejos y tratamiento cuando la persona es especialmente sensible

Con la llegada del verano, aumentan las visitas y jornadas que transcurren en la piscina, alberca de parcela, pantano de la provincia o playa de cualquier lugar. Y con estos días de asueto, la posibilidad de picaduras de insectos, muchos de ellos atraídos por el agua o las plantas que rodean al terreno. Entre ellos están abejas, avispas, tábanos y, por supuesto, mosquitos. Pero también chinches, pulgas, mosca negra e incluso tarántulas. «Hay también cada vez más ácaros de aves, que pueden estar en los excrementos de paloma y afectar, por ejemplo, a los niños que se sientan en un banco plagado de ellas», indica la alergóloga del hospital San Juan de Dios, Cristina de Castro. Dolor, picor y escozor serán las consecuencias más comunes. Pero en algunos casos pueden producirse síntomas de alergia, que van desde el incremento de esas sensaciones hasta el choque anafiláctico con resultados fatales, en una horquilla de gravedad que depende de múltiples factores.

«Consideramos que alguien es alérgico si, por ejemplo, te pica una avispa o una abeja y se produce una reacción en la piel superior a diez centímetros de diámetro», señala el jefe de servicio de Alergología del Hospital Quirónsalud Córdoba, Ignacio García Núñez. «El 20% de la gente que refiere una picadura grande puede desarrollar síntomas generalizados en la siguiente», añade el especialista de Quirón. Entre los síntomas generalizados están las «ronchas, hinchazón, ahogos, náuseas, diarrea o pérdida de conocimiento», continúa. En algunos casos el desenlace puede ser, como indicamos, fatal.

La alergóloga de San Juan de Dios llama la atención sobre un aspecto fundamental: «nadie nace alérgico a las picaduras de insectos». Esto quiere decir que son las picaduras repetidas las que generan alergia, «por eso la alergia es frecuente en los apicultores o en personas que viven en entornos rurales». A su vez, los alérgenos son distintos en cada veneno, por lo que una persona puede ser, por ejemplo, alérgica a la Polistes dominula, la avispa europea «la que hace los nidos que parecen como de papel» , y no serlo a la Vespula vulgaris, «pequeñita y que tiene los nidos en el suelo». Aunque pueden darse casos de reactividad cruzada.

Avispa velutina

Avispa velutinaEFE

La doctora De Castro llama la atención sobre dos insectos más. Por una parte la Vespa orientalis, o avispones orientales, que ya se ven en Córdoba. Por otra, la temida Vespa velutina o avispa asiática, que ya ha picado a personas en Sevilla o Granada y aún no se ha introducido en Córdoba. Al margen de alarmismos y de las características de su picadura, hay que recordar que las reacciones alérgicas se producen por acumulación, por lo que antes de temer consecuencias nefastas deberían asentar sus poblaciones y... picar más de una vez a lo largo de un tiempo a sus víctimas. Eso sí, en caso de provocar alergias, como indica García Núñez, de QuirónSalud, «provoca reacciones más severas».

Vacunas y consejos

En principio, insistimos, al tratarse de una alergia por reiteración, no suele saberse de la reacción nefasta hasta que se produce, pero si hay sospechas se puede realizar el llamado fenotipo molecular en sangre o diagnóstico alergológico molecular. Además, existen vacunas para veneno de himenópteros. Ignacio García Núñez las recomienda, una vez la persona sabe que es alérgica, para llevar una vida normal. Eso sí, se necesitan unas buenas dosis, también de vacuna, pero sobre todo de perseverancia: «la duración habitual del tratamiento suele estar en cuatro o cinco años, con un pinchazo al mes, aunque conforme se va aumentando la tolerancia, ese intervalo puede aumentar a dos o tres meses». La vacuna puede llegar a revertir totalmente la alergia con efectos a largo plazo.

¿Qué recomienda De Castro? Por un lado evitar la ropa muy llamativa o con estampados florales (adiós a las camisas hawaianas) optar por prendas de tonos claros que cubran parte del cuerpo, no usar perfumes intensos, colonias dulces ni lacas muy perfumadas, vigilar especialmente bebidas como refrescos, cerveza o zumos cuando se consumen en el exterior, revisar siempre el vaso o la lata antes de beber, utilizar pajita transparente, mantener la comida tapada y retirar cuanto antes los restos dulces, además de caminar con chanclas en las piscinas (muchas picaduras se producen por ir descalzos), alejarse de papeleras, setos, duchas o lugares con fruta caída y no espantar, por ejemplo, a las avispas con movimientos bruscos, ya que eso puede agitarlas y aumentar el riesgo de picadura. Por su parte, el alergólogo de Quirón añade que si la persona sabe ya que es alérgica debe llevar antihistamínico y corticoides, siempre que sus reacciones a las picaduras no hayan sido extremas, claro. En caso de que sí hayan sido severas, deberá añadir otro elemento indispensable al antihistamínico y los corticoides: la adrenalina.

Prevención para las personas sensibles, sentido común para el resto, bastan para hacer frente a este mundo de las picaduras siempre acechante en los meses más calurosos. La primera regla: no molestar a los insectos. A partir de ahí lo demás es pura lógica.

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