Manifestación en Parla en favor del hiyab
Comunidad de Madrid
El Gobierno ha inyectado 440.000 euros al sindicato que reclama el uso del hiyab en los colegios de Madrid
Miembros del Sindicato de Estudiantes son quienes impidieron hace semanas una charla de Espinosa de los Monteros en la Complutense
También son los que organizaron el escrache a Ayuso en 2023 en la Facultad de Ciencias de la Información
El Gobierno de Pedro Sánchez ha regado con más de 440.000 euros en subvenciones al sindicato que se manifestó el pasado miércoles en Madrid reclamando el uso del hiyab en los colegios madrileños. En total, la cifra asciende a 440.960,42 euros, que se han ido acumulando en sucesivas entregas realizadas entre los años 2021 y 2024 procedentes de diferentes ministerios.
El beneficiario de todas estas partidas es el Sindicato de Estudiantes, «una organización estudiantil de izquierdas, revolucionaria y anticapitalista», según figura en su propia página web, y que se define a su vez como defensora de una «educación pública, gratuita, democrática y laica», lo que no les impidió reclamar la presencia de este tipo de vestimenta islámica en las aulas de la Comunidad.
El programa completo de este sindicato, en cuyas redes sociales se insulta con asiduidad a formaciones políticas del centroderecha, contempla entre sus exigencias la implantación de una «asignatura de educación sexual, inclusiva y en libertad, evaluable y obligatoria».
Todas estas transferencias de dinero público se han realizado bajo la formulación «subvención y entrega dineraria sin contraprestación», por lo que ni rinden cuentas ni tienen que acreditar rendimiento alguno.
Entre los ministerios que han financiado este sindicato desde octubre de 2021 hasta setiembre de 2024 (cuando recibieron la última asignación conocida) figuran los ministerios de Igualdad, de Educación, de Ciencia y Universidades, de Juventud e Infancia o el ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
Esta organización de ultraizquierda se manifestó el miércoles en Parla (municipio madrileño de unos 130.000 habitantes) para pedir que las jóvenes musulmanas puedan ir con la cabeza cubierta a clase. La concentración fue en esta localidad porque tres institutos de la zona decidieron, en su libertad, prohibir el uso de cualquier tipo de velo, motivo por el que este sindicato (que dice defender una escuela laica) les acusa «islamofobia» y «racismo».
La secretaria general del sindicato, Coral Latorre, micrófono en mano, llegó a retar a la dirección de esos institutos a «prohibir la religión católica» y la entrada en los centros con «cruces y estampitas de la virgen». Unas afirmaciones que jalearon todos los presentes.
Esta manifestación ha desatado una oleada de indignación entre diferentes sectores de la población que, haciendo uso, sobre todo, de las redes sociales, han mostrado su preocupación por la defensa del hiyab, una prenda que consideran «una amenaza aterradora para la mujer».
En este sentido, desde la asociación Contra el Borrado de las Mujeres recordaron las palabras de la escritora española de origen marroquí, ganadora del Premio Nadal 2021, Najat el Hachmi, que sentenció que «el velo es un símbolo de control sobre el cuerpo y la sexualidad de las mujeres. Se instrumentaliza por parte de esos sectores de la izquierda que han ido a buscar a la mujer musulmana con velo para demostrar que son inclusivos y que no son racistas».
Además, Revuelta, el movimiento juvenil vinculado a Vox, organizó el pasado viernes una contra-concentración en Parla para pedir «los hiyabs fuera de España».
Sin embargo, esta opinión generalizada en contra del uso del hiyab en colegios públicos de España para el Sindicato de Estudiantes supone una demostración de «racismo franquista».
«Los cachorros de Vox, los pijos del barrio Salamanca, los fascistas que asediaron Ferraz con cánticos neonazis, los que odian al pueblo catalán y el feminismo, demostrando su racismo franquista. ¡No os tenemos miedo cayetanos!», ha sido la respuesta del sindicato a las quejas por su manifestación.
«Toda la calaña fascista lleva días vomitando racismo, islamofobia y misoginia en redes sociales. Nada nuevo. Pero lo que sí podría sorprender es que sectores autoproclamados laicos y progresistas argumenten que hay que 'liberar' a las mujeres musulmanas», han criticado en sus redes sociales, donde su secretaria general ha colgado un vídeo dando respuesta a quienes critican su postura.
Espinosa de los Monteros y Ayuso
Cabe recordar que el Sindicato de Estudiantes, regado con cientos de miles de euros de dinero público, es el que hace solo unas semanas impidió que el exdiputado de Vox Iván Espinosa de los Monteros impartiera una charla en el campus de Somosaguas de la Faculta de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense de Madrid.
«Que el campus de Somosaguas no es lugar para fascistas es más que conocido. Pero hoy se lo hemos tenido que recordar a quienes pretendían utilizar nuestras aulas como su tribuna para esparcir su veneno reaccionario», se jactaron los miembros del sindicato en un comunicado después de que decenas de radicales y encapuchados boicotearan el acto, impidiendo a Espinosa de los Monteros entrar en la sala en la que estaba previsto el coloquio.
Esta turba de fanáticos de ultraizquierda lanzaron agua e incluso cubos de basura desde la planta de arriba de la Facultad y llegaron a agredir a uno de los escoltas del expolítico y a otro agente de seguridad.
Por otra parte, miembros de este mismo sindicato fueron quienes en enero de 2023 protagonizaron un escrache contra la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, para intentar que no pudiera recoger el premio de Alumna Ilustre que le concedió la Facultad de Ciencias de la Información (también de la Complutense) por ser la primera estudiante de periodismo que se convierte en presidenta de una comunidad autónoma.
Aunque finalmente Díaz Ayuso consiguió recoger el galardón, decenas de estudiantes se organizaron para hostigarla en la Universidad. La dirigente tuvo que salir de la Facultad escoltada por su equipo de seguridad, militantes del PP y chicos de Nuevas Generaciones ante el acoso de los radicales que quisieron agredirla.