Un sacerdote durante la bendición del agua en la ermita de San Isidro, en la Pradera de San Isidro, a 4 de mayo de 2025

Un sacerdote durante la bendición del agua en la ermita de San Isidro, en la Pradera de San Isidro, a 4 de mayo de 2025Europa Press

Madrid

La historia del agua milagrosa de la Pradera de San Isidro

En estas fechas la ciudad de Madrid celebra la fiesta de su patrón, San Isidro Labrador. El Santo por excelencia de la capital lo es también para los agricultores, quienes le rezan todos los años para que conceda lluvias en el campo. Esta tradición se remonta a siglos atrás, cuando estas rogativas populares tenían un gran papel que acentuaron el carácter agricultor del Santo.

Se le atribuyen a San Isidro numerosos milagros que llevó a cabo en vida y también después de la muerte. Uno de estos milagros dio origen a la fuente que hoy es visitada por miles de madrileños cada 15 de mayo. Situada a unos metros de la Ermita del Santo y del Cementerio de San Isidro, es un lugar típico de visita para aquellos que son gatos o se consideran naturales de Madrid.

Bendición del agua de la Fuente de San Isidro (Foto de archivo)

Bendición del agua de la Fuente de San Isidro (Foto de archivo)Europa Press

Como relata la historia, el nacimiento de la fuente fue obra del Santo. En un año de sequía en el que peligraba la rentabilidad de las tierras, el patrón de Madrid solucionó el problema dando un golpe a una piedra. Se cuenta que su señor, Iván Vargas, estaba sediento y él sació su sed golpeando su vara contra una piedra de la que, al instante, brotó agua.

La noticia del milagro llegó a la ciudad de Madrid, lo que causó que, poco a poco, la fuente se convirtiese en un lugar de visita para los madrileños. Esta agua que, según decían, tenía propiedades curativas, se convirtió en toda una tradición de Madrid. Fue precisamente el agua milagrosa la causa de la romería de San Isidro. Cada año, los habitantes de la ciudad de Madrid se trasladaban a la pradera para participar en la procesión, beber de este manantial y aprovechar el día allí. Con el paso del tiempo, esta celebración trascendió a lo religioso y se convirtió en lo que es hoy.

La realeza tampoco quiso perderse esta agua milagrosa: se dice que la emperatriz Isabel de Portugal quiso probar el agua del que se hablaba en todo Madrid. Por aquel entonces, su esposo, Carlos V y su hijo, el futuro Felipe II sufrían gravemente de unas fiebres que pusieron en riesgo su vida. Tras beber del manantial, quedaron sanados de su enfermedad. En agradecimiento, en 1528 la reina mandó la construcción de una ermita cercana a la fuente para que no se perdiera la tradición.

Desde el S. XVI, su mantenimiento se debe al Ayuntamiento de Madrid, que instaló un sistema de depuración para mejorar la calidad del agua de la fuente que hoy se sigue bebiendo. En 1725, esta ermita fue restaurada, dando lugar a la que hoy se conserva. En el año 2021, se llevaron a cabo una serie de reformas de restauración y saneamiento para mejorar el estado del manantial.

En la actualidad, días antes de las fiestas patronales, la Archicofradía Sacramental de San Pedro, San Andrés y San Isidro organiza la bendición del agua. Este acto cuenta con la participación de las autoridades civiles y eclesiásticas, los fieles que deseen asistir y en especial, con un padrino o madrina que se elige cada año. Este 2025, el padrino de la ceremonia es el Excmo. Sr. D. Íñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna, empresario, historiador, escritor y colaborador de El Debate.

Un sacerdote durante la bendición del agua en la ermita de San Isidro, en la Pradera de San Isidro, a 4 de mayo de 2025

Un sacerdote durante la bendición del agua en la ermita de San Isidro, en la Pradera de San Isidro, a 4 de mayo de 2025Europa Press

Otro de los milagros atribuidos al patrón de la capital también tuvo que ver con el agua. Se dice que su hijo cayó a un pozo y se ahogó. Cuando San Isidro y su mujer, Santa María de la Cabeza, se enteraron pidieron a la Virgen de la Almudena que se lo trajese de vuelta. Sus plegarias fueron escuchadas y el nivel del agua del pozo subió hasta que el niño fue capaz de salir del agujero por su propio pie. El pozo de San Isidro, puede visitarse en su Museo en la Plaza de San Andrés.

Todos estos milagros ya forman parte de la historia viva de Madrid. Ya sea por fe, curiosidad o costumbre, miles de madrileños siguen acercándose cada año a esta fuente con la esperanza de recibir un pequeño milagro. Hay quienes se conforman con menos y solo piden volver a la Pradera un año más para festejar las fiestas patronales de San Isidro.

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