Ayuntamiento de Alcorcón
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Revolución en Alcorcón: Podemos se desmiembra entre acusaciones de acoso y el Gobierno queda en minoría
El Ejecutivo local está formado por una coalición de PSOE, Ganar Alcorcón y Más Madrid
En ausencia de un nuevo consejero que reemplazara a Jesús Santos, Rodríguez utilizó su voto de calidad como presidenta en funciones para resolver el empate entre los bloques
Alcorcón vuelve a estar en el punto de mira político. La concejal de Ganar Alcorcón, la marca blanca de Podemos en la localidad, Raquel Rodríguez ha abandonado el grupo municipal y ha pasado a ser no adscrita tras denunciar que ha sufrido una campaña de «acoso y derribo» por parte del partido.
Una circunstancia no menor en el Consistorio liderado por la socialista Candelaria Testa, quien pasa ahora a gobernar en minoría, puesto que su Ejecutivo está formado por una coalición entre Ganar Alcorcón, Más Madrid y PSOE. Un Gobierno que, al tiempo, que Rodríguez anunciaba su salida del grupo, la cesó de todas sus responsabilidades en el seno del Ejecutivo acusándola de «deslealtad» y de «romper con la unidad política interna».
Además, el terremoto político en este municipio madrileño no queda ahí, sino que Rodríguez ha logrado asumir, tras su salida del Ejecutivo, el control de la empresa pública de limpieza, Esmasa, gracias al inesperado respaldo recibido por parte del Partido Popular y Vox durante una sesión del consejo de administración que ella misma convocó este martes.
Este fin de semana, la edil hacía pública su salida del grupo municipal tras denunciar una «campaña intencionada de desprestigio» por parte de sus ya excompañeros, lo que le empujó a tomar «la decisión más dura» que, aseguró, había tomado hasta la fecha.
«Lo que he vivido dentro del grupo municipal ha sido una campaña de acoso y derribo. Movimientos motivados por un desmedido anhelo de poder de los que hoy dejan de ser mis compañeros. Incluso ha habido reuniones con la oposición para echarme de Esmasa», aseguró la que, hasta la votación de este martes, ocupaba el puesto de presidenta en funciones tras el fallecimiento el pasado mes de marzo de del líder de Ganar Alcorcón y segundo teniendo de alcalde de Alcorcón, Jesús Santos.
Una de las mayores sorpresas para el equipo de Gobierno ha sido la postura que adoptaron los sindicatos durante la votación que otorgó la presidencia a Rodríguez. CGT y UGT se abstuvieron, permitiendo así que Rodríguez accediera a la presidencia de Esmasa.
En ausencia de un nuevo consejero que reemplazara a Santos, Rodríguez utilizó su voto de calidad como presidenta en funciones para resolver el empate entre los bloques (tres votos de la oposición frente a tres del Gobierno).
Inmediatamente después de esta jugada, la alcaldesa Testa anuló la Junta General de Accionistas de Esmasa, prevista para el mismo día a la una de la tarde. «La oposición podía haber aprovechado esa cita, donde cada concejal tiene un voto, para colocar a sus propios consejeros», explican fuentes internas del consistorio. Eso habría supuesto una pérdida aún mayor de poder para el equipo de Gobierno.
Esmasa, la Empresa Municipal de Servicios de Alcorcón, gestiona un presupuesto de 40 millones de euros anuales y tiene a su cargo la limpieza de calles, la recogida de basuras y el alumbrado público. Es considerada una pieza clave en el entramado municipal, tanto por los servicios que presta como por el peso político que implica dirigirla.
Por todo ello, desde Ganar Alcorcón exigen que Rodríguez renuncie de inmediato a su acta de concejala, en cumplimiento del pacto antitransfuguismo. Sin embargo, la edil parece tener otros planes: ha convocado una asamblea para finales de mes en la que pretende reunir apoyos con vistas a lanzar su propia plataforma política.
Por su parte, desde el PP culpan a la alcaldesa socialista del caos: «Se aferró al poder sin medir las consecuencias de sus pactos, y ahora tiene un gobierno roto». Según los populares, la ciudad vive una situación de parálisis institucional.