Vista panorámica de Madrid

Vista panorámica de MadridEuropa Press

El pulso entre Hacienda y los impatriados amenaza el liderazgo de Madrid como polo de talento

La Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra España al considerar que gravar la vivienda habitual de los impatriados vulnera principios básicos de la UE

Madrid vuelve a ser el epicentro de un pulso fiscal de alcance internacional. La controversia gira en torno a la conocida como Ley Beckham, el régimen fiscal especial creado en 2005 para atraer talento extranjero, y que ahora se ve sacudido por una interpretación restrictiva de la Agencia Tributaria y el Tribunal Económico-Administrativo Central (TEAC). La medida, que obliga a imputar una renta inmobiliaria ficticia a los profesionales extranjeros por el uso de su vivienda habitual, amenaza con restar atractivo a la capital como polo de innovación y capital humano.

El régimen de impatriados, regulado en el artículo 93 de la Ley del IRPF, nació en 2005 con el objetivo de seducir a profesionales cualificados, permitiéndoles tributar como si fueran no residentes durante seis años, con un tipo fijo reducido y gravando únicamente las rentas de fuente española.

Sin embargo, con el tiempo, la norma ha sufrido vaivenes: en 2010 se estableció un límite de 600.000 euros anuales, en 2015 se excluyó a los deportistas profesionales y se impusieron tipos crecientes.

Más recientemente, la Ley de Startups de 2023 abrió el acceso a teletrabajadores, emprendedores e inversores, redujo de diez a cinco los años previos sin residencia fiscal exigidos y mantuvo la duración del régimen en seis años.

Pero esta flexibilización trajo consigo una consolidación del gravamen: ahora todos los rendimientos del trabajo, incluso los obtenidos en el extranjero, se consideran de fuente española y tributan en consecuencia.

El núcleo del conflicto actual reside en la imputación de renta inmobiliaria. Mientras la Agencia Tributaria sostiene que, al optar por el régimen especial, los contribuyentes deben someterse íntegramente a las reglas del Impuesto sobre la Renta de No Residentes (que no contempla exención por vivienda habitual), el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) dictó en 2024 que estos trabajadores son, en realidad, residentes fiscales a todos los efectos, y que deben beneficiarse de la exención reconocida al resto de ciudadanos en el IRPF.

El régimen de impatriados, regulado en el artículo 93 de la Ley del IRPF, nació en 2005 con el objetivo de seducir a profesionales cualificados

«Imputarles una renta ficticia por su casa habitual constituye una discriminación injustificada y rompe la lógica del sistema tributario», advierte Ángel Sánchez, abogado y socio de Golden Partners, firma especializada en real estate y fiscalidad internacional.

El enfrentamiento no es menor: solo en 2024, 17.312 contribuyentes se acogieron al régimen con un salario medio declarado de 162.000 euros. La recaudación del IRNR ascendió a 4.329 millones de euros, de los que 137 millones procedieron precisamente de esta imputación por vivienda habitual. En los primeros meses de 2025 ya se han ingresado 1.675 millones de euros por este concepto, lo que confirma una tendencia creciente.

Vivienda habitual de los impatriados

La tensión se ha elevado al plano europeo. La Comisión Europea ha abierto un procedimiento de infracción contra España al considerar que gravar la vivienda habitual de los impatriados vulnera principios básicos de la Unión, como la igualdad de trato y la libre circulación de personas y capitales.

Para Sánchez, este respaldo europeo «refuerza la posición del TSJM y la necesidad de dotar de coherencia al sistema, garantizando seguridad jurídica para seguir atrayendo inversión y talento internacional, especialmente en Madrid».

El debate trasciende lo jurídico. La Comunidad de Madrid es la región que más talento cualificado extranjero concentra, tanto por su ecosistema empresarial como por su fiscalidad competitiva. Por ello, el endurecimiento del régimen y las cargas adicionales impuestas por Hacienda se interpretan como un golpe indirecto a su modelo económico.

«Decisiones como la supresión de la Golden Visa, la recuperación del Impuesto sobre el Patrimonio en determinados supuestos y ahora esta interpretación restrictiva del régimen de impatriados erosionan los incentivos que más benefician a Madrid frente a otras comunidades», señala Sánchez.

El abogado subraya que este tipo de medidas no solo tienen efectos inmediatos en la recaudación, sino que dañan la imagen de España como destino para profesionales altamente cualificados. «Si queremos que Madrid siga siendo un polo de innovación y talento, necesitamos un marco estable y previsible, no un sistema que cambie de criterio en función de la interpretación de la Administración».

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